Por qué el alfajor sigue siendo la golosina favorita de los argentinos y cómo logró reinventarse

Por qué el alfajor sigue siendo la golosina favorita de los argentinos y cómo logró reinventarse

En la Argentina se venden más de 10 millones de unidades por día, siendo el país que más los consume en el mundo. Surgen nuevas variedades de esta delicia que le gana a la baja del consumo.

La receta original es simple: dos galletitas, un relleno dulce (de preferencia, dulce de leche) y una cobertura que puede ser de merengue o chocolate. En esa simpleza está su éxito, tanto que se transmite de generación en generación y es la golosina preferida por los argentinos. Y es esa misma nobleza que hace que los extranjeros queden rendidos a sus pies apenas dan un primer bocado. Incluso, fuera de nuestras tierras se les dice la “galletita argentina”. Los alfajores son ese gusto que nadie resiste, y que hoy le da pelea a la caída del consumo.

En la Argentina la producción de alfajores tiene una veta industrial y otra artesanal, y a esto se suman las características propias de cada región, donde pueden encontrarse variantes de masas de galletitas, formatos y hasta existen de una sola tapa como las colaciones cordobesas.

A esto hay que sumar que la versatilidad del formato alfajor permite incorporar variantes que van en línea con los sabores de moda, como los que ya incorporaron pistacho, también hay opciones proteicas y para veganos con dulce de leche de leche de almendras.

“Teniendo en cuenta los alfajores industriales, que son los que habitualmente encontramos en los kioscos, supermercados y almacenes, los argentinos en 2025 consumimos un promedio de 85 alfajores per cápita en un año, es decir, más de 10 millones de alfajores por día. Incluso, algunas fuentes ajenas a nosotros llevan ese consumo por habitante a 100 alfajores por año”, cuenta Natalia Colla, Grouper de Harinas de Grupo Arcor.

La Argentina es el país que más alfajores consume en todo el mundo. “La categoría muestra un dinamismo sostenido. En 2025 creció un +5% en volumen, superando al promedio de los bienes de consumo masivo. A su vez, el ecommerce se consolidó como canal clave, con un crecimiento del 28% en volumen y del 10% en unidades respecto a 2024. Además, el formato de 70 a 80g duplicó su peso en el mercado en solo un año, reflejando una tendencia hacia productos más generosos”, detalla Josefina Risso Patrón, gerenta de Chocolates para Mondelez Cono Sur.

Los alfajores tradicionales conviven con nuevas propuestas y sabores. (Foto: Freepik).

Estos datos dejan en claro por qué el alfajor es la golosina más vendida en el país, e incluso es uno de los productos que logra resistir la caída del consumo. Solo en la pandemia se contrajo este segmento, pero como señala Colla, “en los últimos años logró una recuperación extraordinaria impulsada por los jugadores tradicionales, e incluso por muchas pymes que se sumaron a este negocio ofreciendo nuevas alternativas en la combinación de ingredientes y sabores”.

¿Cuánto demandamos los alfajores? “Con una frecuencia de compra de 6 veces por mes en promedio y 87% de las compras por impulso, es uno de los snacks más dinámicos y de mayor penetración del mercado”, responde Risso Patrón.

Por su parte, Claudio Messina, director Comercial y Marketing de Fantoche, va un paso más allá. “Hace años que se dice que es una golosina, sin embargo el alfajor dejó de serlo hace rato para pasar a ser un alimento: se come en desayunos, almuerzos, meriendas y cenas, también como postre o solamente para aliviar el hambre en diferentes momentos del día. Actualmente hay muchas novedades en productos en el segmento, donde cada vez la experiencia gourmet es más grande”, dice.

Más es mejor

Si bien todos los especialistas coinciden que la variante con dulce de leche sigue siendo la más buscada por los argentinos, sí hay una tendencia concreta: las versiones de mayor tamaño hoy ganan la pulseada.

“Lo que cambió en los últimos años es la forma de disfrutar del clásico alfajor simple de dulce de leche. Antes se disfrutaba a través de un simple de 30g a 40g, aproximadamente, y ahora se disfruta en formato extra indulgente (75g en adelante). Es decir, se mantienen las dos tapas, pero el gran cambio está dado por la cantidad de dulce de leche”, detalla Colla.

Los alfajores glaseados mantienen su lugar entre los favoritos del público. (Foto: Freepik.)

Cada consumidor elige su tamaño, indica Messina: “Los más jóvenes obviamente apelan a la indulgencia de un súper triple, mientras que los más grandes al placer de comerse un alfajor simple o xs mini, depende la hora del día. El ingrediente principal es el dulce de leche, más allá de innovaciones como nuestros red velvet, con dulce intenso blanco en su interior, o el súper triple, con el mismo relleno”.

“Además, los packaging son cada vez más tentadores y apelan a diferenciarse del resto con innovadoras propuestas de nombres y colores”, agrega el director de Fantoche, que exporta a Uruguay, Paraguay, Brasil, EEUU y España.

A su vez, los alfajores también se sumaron “al boom del pistacho, algunos con sal marina para cortar el dulzor, el sabor Chocotorta o la última moda con ‘corazón de’, como nuestro último lanzamiento que es GOAT, con Bon o Bon. Además, se lanzaron opciones apto celíacos (incluso de empresas de consumo masivo) y propuestas proteicas”, añade Colla.

Mayor variedad

El alfajor es el corazón de ese gustito rico que nos queremos dar y de la merienda más tradicional de los argentinos, pero hoy estamos viviendo una proliferación de opciones en la categoría. El cliente actual ya no solo busca el clásico de siempre, sino que tiene una fuerte tendencia a explorar distintas variedades y texturas”, cuentan desde Carrefour.

De hecho, el crecimiento del segmento en cuanto a la variedad demandada por parte de los consumidores hizo que la cadena de supermercado ponga su propia marca en góndola. Y no solo con una propuesta tradicional, también con opciones premium (más grandes, más relleno), reducidos en calorías y también sin TACC.

Por ejemplo, Laddu lanzó versiones veganas y proteicas con sabor a maní a pistacho, para que todos puedan encontrar su alfajor ideal en un kiosco. Del mismo modo, Cachafaz ya presentó su alfajor sin harina de trigo, con una galletita a base de masa de almendras y una cobertura de 72% de cacao. Todo esto demuestra que la categoría se diversifica, pero también se vuelve más gourmet también.

La fiebre del pistacho también llegó al mundo alfajorero. (Foto: Havanna)

Otro ejemplo es el de Lucciano’s, que presentó su nueva versión de alfajores de frutos rojos. “En cada lanzamiento buscamos dar un salto de calidad: partimos de lo que ya existe dentro de una categoría tradicional para elevarla, trabajando con materias primas premium, una búsqueda constante de excelencia y un cuidado estético muy definido”, señala Christian Otero, director de Lucciano ́s.

Además de ser muy curiosos y ávidos por probar nuevos sabores, los argentinos están definiendo sus favoritos. “El chocolate blanco ya representa aproximadamente el 22% del volumen del mercado, un crecimiento notable que lo llevó de nicho a ser una tendencia consolidada, especialmente entre consumidores jóvenes. La pasta de maní se posicionó como uno de los territorios de sabor con mayor crecimiento en las nuevas generaciones, donde compite directamente con el dulce de leche como referente de indulgencia. Y el dulce de leche, lejos de perder relevancia, se reinventa: el formato de 70 a 80 gramos duplicó su peso en el mercado en solo un año”, describe Risso Patrón.

El más argentino

Es un sabor tan local que hasta hay una versión mundialista y la marca que los produce, Vacalin, es sponsor oficial de la Selección Argentina de Fútbol. El dulce de leche es el relleno más elegido de los alfajores, tanto que representa una categoría en sí misma para la mencionada empresa láctea.

“Para nosotros, el sector alfajorero ocupa un lugar central. Se estima que nueve de cada diez alfajores elaborados en Argentina llevan dulce de leche, y una gran parte de ellos se producen con dulce de leche Vacalin. Es una enorme responsabilidad y también un orgullo, porque significa estar presentes en uno de los productos más representativos de la identidad gastronómica argentina”, dicen desde la compañía.

La variedad de alfajores refleja la evolución de una de las golosinas más representativas de la Argentina. (Foto: Adobe Stock)

Incluso, desde la empresa aseguran que acompañaron a diversas marcas, generando fórmulas específicas para cada una. “Empresas emblemáticas como Guaymallén y Fantoche forman parte de este recorrido compartido. Detrás de cada lanzamiento, nueva variedad o innovación de producto, existe un trabajo conjunto y sostenido en el tiempo, con el objetivo de garantizar siempre la mejor calidad y adaptarnos a las necesidades de cada marca”, cuentan en Vacalin.

Es interesante saber que se puede generar una identidad de dulce de leche para cada alfajor. “Más que un proveedor, buscamos ser un socio de desarrollo para nuestros clientes, acompañando la evolución de compañías que hoy son referentes de la industria. Un caso emblemático es el de Rasta, que comenzó trabajando con alrededor de 2.000 kilos mensuales de dulce de leche en 2022 y hoy demanda más de 400.000 kilos por mes. Crecer junto a las marcas y ser parte de sus historias de éxito es, sin dudas, uno de nuestros mayores orgullos”, relatan desde Vacalin.

Por último, desde la compañía revelan los tres atributos fundamentales que debe tener un dulce de leche para ser parte del alfajor: sabor, textura y estabilidad. “No alcanza con que sea rico. Tiene que mantener la consistencia adecuada durante todo el proceso productivo, responder bien a las distintas temperaturas y conservar siempre la misma calidad. Por eso desarrollamos más de 45 fórmulas específicas para diferentes usos industriales”, concluyen desde la firma láctea.