Lautaro conoce a Giovani desde que nació. Sus papás eran amigos, jugaban juntos al fútbol y desde ese momento construyeron un vínculo irrompible. Desde Estados Unidos, muestra cómo es el rincón que le armó en su habitación al jugador de la Selección argentina.
Dicen que los amigos de la infancia duran para toda la vida y un fiel reflejo de eso es la historia de Lautaro y Giovani Lo Celso. Se iban de vacaciones juntos, compartían veranos, partidos de fútbol y asados. “Tenemos un vínculo especial. Me acuerdo de cuando ya había terminado la escuela; a la noche me dejaban en la casa de ellos y nos la pasábamos jugando. Se podría decir que un poco me adoptaron porque esto se repetía todos los findes, ya no me veían como un amigo, sino como alguien más de la familia que iba a todos lados con ellos”, recordó Lautaro.
Siempre hizo hasta lo imposible para poder acompañarlo. De alguna forma se la rebuscaba para poder estar presente y alentarlo. Desde los primeros pasos de Lo Celso en Rosario Central, ahí estaba Lautaro. “Iba de alcanza pelotas, me ponía cerca del arco, así podía gritar los goles con él”, contó el joven de 24 años. Además, recordó cuando viajó a distintos partidos de la Copa Argentina, Libertadores y el Mundial de Rusia en el 2018.
Un altar para acompañar a su amigo
Lautaro está en un hotel en Dallas y lo primero que hizo cuando llegó fue armar un “altar” para honrar al jugador de la Selección argentina. “Puse tres camisetas que usó él. Dos de la Selección argentina y una de Rosario Central. Además, una bandera con su nombre”, contó Lautaro.
Una vez que terminó de armarlo, le mandó una foto a Lo Celso y la respuesta del mediocampista no tardó en llegar. “Se puso muy feliz. Yo lo hago porque quiero que sepa que donde juegue siempre va a tener un hincha que lo va a alentar”, dijo el joven de 24 años..
Las mejores anécdotas de una amistad de más de 20 años
Su amigo recordó y destacó cómo es Lo Celso. “La gente no ve el lado B. La calidad de persona que es, es realmente increíble. Tanto él como la familia”, sostuvo Lautaro. Además, recalcó que gracias al jugador de la Selección vivió experiencias únicas y lo que más le gustó de eso fue atravesarlas desde un lugar más íntimo.
Consultado por su mejor anécdota con Lo Celso, Lautaro recordó el día que festejó un campeonato de Central arriba de su amigo dando la vuelta olímpica. “Viajamos con el papá y el hermano. Era el año 2013, él estaba en la sexta. Arrancan perdiendo y lo dan vuelta. Ni bien suena el pitido final me metí y Giovani me levantó a a caballito”, contó el joven de 24 años.
Lautaro piensa seguir sumando anécdotas con su mejor amigo y ya tiene la próxima en la cabeza. “Me encantaría poder colgarle la bandera que le hice en el partido contra Jordania y que la vea”, dijo orgulloso y deseando poder cumplir ese sueño en unas horas.