La cantante mexicana reflexionó con La Viola sobre el impacto que tuvo en su carrera “1, 2, 3″ y cómo la afectó la crisis de los 30 a nivel personal y artístico.
Sofía Reyes atraviesa una de las etapas más personales de su carrera. Después de años de éxitos globales, colaboraciones con figuras de la música y millones de reproducciones, la cantante mexicana decidió mirar hacia adentro y reconectar con la artista que era antes de los números y la presión del éxito.
En marzo lanzó IDGAF ERA (Postdata), el capítulo final de uno de los proyectos más importantes de su recorrido artístico, donde profundiza una búsqueda marcada por la introspección, la salud mental, la espiritualidad y el amor propio.
En su diálogo con La Viola, Sofía reflexionó sobre cómo cambió su relación con la música desde el éxito masivo de “1, 2, 3” -junto a Jason Derulo y De La Ghetto cuando apenas tenía 23 años- y sobre cómo ese momento la llevó a repensar su relación con la música.
“Después de ese éxito yo sentía mucha presión por cuál iba a ser la canción que sacaría después. Esa etapa fue muy dura para mí, no saqué música durante un año y medio”, recordó.
Con el paso de los años, la artista encontró una nueva forma de relacionarse con su trabajo. Ya no se trata de perseguir el próximo gran éxito, sino de construir canciones que reflejen quién es hoy.
“He logrado quitarme esa presión y reconectar con lo que importa: hago música porque es mi propósito, sin importar si una canción es inmensa o no en números”, sostuvo.
Ese cambio de perspectiva atraviesa por completo sus últimos lanzamientos. Mientras en el pasado convivía con la exigencia de repetir fórmulas exitosas, hoy busca volver a las melodías que la definieron desde sus comienzos.
“Siento que estoy en una etapa de querer regresar a mi raíz. Cuando empecé, mis melodías en el piano siempre eran más melancólicas e introspectivas”, explicó Sofía.
La cantante destacó que canciones como “Lo bueno y lo malo” o “Yo también” de su último álbum representan con mayor fidelidad el momento que está atravesando actualmente. “Me gusta compartirme desde un lugar vulnerable y tocar temas de salud mental y espiritualidad”, agregó.
Una crisis que la llevó a empezar de nuevo
Buena parte de esta transformación nació a partir de una profunda crisis personal y artística que la obligó a replantearse muchas certezas.
“Yo pasé por una crisis existencial, como la crisis de los 30, donde sentí que quería empezar de cero y hacer un cambio rotundo en mi vida”, contó.
Según explicó, esa sensación no estuvo limitada únicamente al plano profesional sino que se vinculaba también con lo personal: “Fue de todo. Hubo cambios en la gente de mi vida, me mudé de casa, empecé una relación nueva y cerré ciclos con personas de mi equipo de muchos años”.
La incertidumbre también alcanzó su identidad artística. Durante mucho tiempo se preguntó si su constante exploración musical podía terminar confundiendo al público. “Me cuestionaba si estaba confundiendo a la gente al saltar entre el bolero, el reggaetón y la balada”, admitió.
“Al final abracé que soy todas esas cosas y que está bien permitirme probar cosas distintas”, aseguró Sofía en su diálogo con La Viola para demostrar que su respuesta llegó cuando entendió que no tenía por qué elegir una sola versión de sí misma.
Esa libertad creativa también se refleja en los proyectos que prepara actualmente. Mientras Postdata muestra su costado más íntimo, recientemente lanzó “Final Minutes” junto a French Montana, una colaboración completamente distinta que confirma su interés por seguir explorando nuevos sonidos.
Sofía Reyes y el disco que empezó a grabar hace seis años
Entre los proyectos que más expectativa generan entre sus seguidores aparece un álbum que Sofía comenzó a trabajar en 2020 y que todavía permanece inédito. “Es un disco con tanta alma que me daba miedo compartirlo”, expresó ella.
Lejos de las presiones de la industria, la artista decidió respetar los tiempos que necesitaba el proyecto. Una paciencia que, según cuenta, terminó encontrando un aliado inesperado. “Este álbum me ha pedido mucha paciencia”, resumió.
Si bien por ahora no reveló demasiados detalles sobre este trabajo discográfico, Sofía Reyes adelantó que se trata de una obra profundamente vinculada con la salud mental, la espiritualidad y el crecimiento personal, temáticas que están presentes en buena parte de sus últimas composiciones.
El noviazgo de Sofía Reyes con el argentino Juan Cruz Luqui
La transformación artística de Sofía también estuvo acompañada por cambios importantes en su vida personal. Uno de ellos fue el comienzo de su relación con Juan, músico y productor argentino nacido en Buenos Aires, quien terminó convirtiéndose en una figura fundamental dentro de su presente creativo.
La artista contó que al principio ambos tenían dudas sobre la posibilidad de trabajar juntos sin afectar la pareja . “Nos daba miedo mezclar el trabajo con la relación, pero se dio de forma natural”, explicó.
Con el tiempo, esa colaboración se volvió cada vez más frecuente. Juan participó en la versión orquestal de “Saberte querer”, trabajó en “Lo bueno y lo malo” y produjo “Yo también”.
Incluso, Sofía contó que su novio tuvo un rol muy importante en el disco que lanzará próximamente. “Es un álbum con tanta alma que me daba miedo compartirlo. Pasaron 6 años ya. Y cuando lo conocí a Juan, yo sabía que era con él que lo iba a trabajar. Por eso es bonito ver como todo tiene su tiempo y como hay ciertos proyectos que me han pedido mucha paciencia”, comentó.
“Él viene de una escuela distinta porque hace música para series y películas. Es tremendo guitarrista y productor”, destacó Sofía sobre las diferencias que enriquecen el intercambio creativo entre ambos.
En medio del Mundial 2026, Sofía y Juan no dudan en compartir su pasión futbolera. Por eso, para los partidos de la Selección la cantante no duda en lucir la camiseta de la albiceleste. “Nos juntamos con todos los amigos argentinos y mexicanos que tenemos acá, es un planazo, muy divertido”, contó entre risas.