Ignacio Barrios, abogado penalista: “Cuando quedas involucrado en una causa penal, el primer error y el más caro es hablar”

Ignacio Barrios, abogado penalista: “Cuando quedas involucrado en una causa penal, el primer error y el más caro es hablar”

Desde una discusión de tránsito hasta un mensaje de WhatsApp o una publicación en redes sociales, Ignacio Barrios explicó qué hechos pueden tener consecuencias judiciales y qué nunca conviene hacer ante una investigación o una detención.

Muchas situaciones que forman parte de la vida cotidiana pueden terminar en una denuncia penal sin que las personas dimensionen sus posibles consecuencias.

Un conflicto entre vecinos, una pelea después de un choque, compartir una conversación privada o publicar una acusación en redes sociales son algunos ejemplos que pueden derivar en una causa.

El abogado penalista Ignacio Barrios explicó a TN cuáles son los errores más frecuentes que cometen las personas cuando quedan involucradas en un procedimiento y por qué la primera reacción puede ser determinante.

El error más común ante una causa penal: hablar de más

Para Barrios, uno de los principales problemas aparece cuando una persona intenta explicar la situación sin asesoramiento legal.

El primero y más caro: hablar. Explicarle todo al policía ‘para aclarar’, declarar sin defensor, dar la versión completa antes de conocer la prueba”, explicó.

El abogado señaló que la declaración del imputado no funciona como una instancia para aportar información a la investigación, sino como una herramienta de defensa.

La declaración del imputado es un medio de defensa, no de prueba, y se ejerce cuando conviene, no cuando el nervio empuja”, indicó.

Qué nunca hay que hacer si te detiene la policía

Ante una detención, Barrios explicó que hay conductas que pueden empeorar la situación.

Una de las principales recomendaciones es no oponerse físicamente al procedimiento, ya que puede derivar en una acusación adicional por resistencia a la autoridad (art. 239 CP).

Además, señaló que una persona no debería declarar sin asistencia de un abogado, firmar documentos sin leerlos, brindar una identidad falsa ni intentar “arreglar” una situación con dinero (cohecho, art. 258 CP).

También advirtió sobre las requisas y allanamientos. Antes de prestar consentimiento, la persona debe entender qué está autorizando y cuáles son sus consecuencias.

Los derechos que tiene una persona detenida

El abogado recordó que toda persona detenida cuenta con garantías constitucionales.

Entre ellas se encuentran:

  • Conocer el motivo de la detención y quién la ordenó.
  • Guardar silencio sin que eso sea utilizado como una presunción en su contra.
  • Designar un abogado defensor o contar con uno oficial.
  • Comunicarse con un familiar o una persona de confianza.
  • Recibir asistencia médica si corresponde.
  • Contar con un intérprete cuando sea necesario.
  • Ser puesta a disposición judicial dentro de los plazos legales.

Cuándo conviene declarar y cuándo guardar silencio

Barrios resumió la estrategia con una regla práctica: “Silencio primero, estrategia después”.

Según explicó, el silencio está protegido por el derecho a no declarar contra uno mismo y no puede interpretarse como una prueba de culpabilidad.

La declaración, en cambio, puede ser conveniente cuando existe una estrategia defensiva clara y elementos que puedan respaldarla, como una coartada comprobable, documentación o una explicación que permita neutralizar un aspecto de la acusación.

“Declarar para caer bien o para que vean que colaboro casi nunca es defensa, suele ser aporte gratuito de prueba”, explicó.

Situaciones cotidianas que pueden terminar en una denuncia penal

El abogado enumeró distintos escenarios que muchas personas suelen interpretar como simples problemas personales, pero que pueden tener consecuencias judiciales.

  • Un conflicto de tránsito: un roce entre vehículos puede escalar y terminar en denuncias por lesiones, daños o amenazas si la discusión aumenta de intensidad.
  • Problemas entre vecinos: una pelea por ruidos, límites o conflictos de convivencia puede derivar en una denuncia si aparecen agresiones, amenazas o daños.
  • Prestar un auto o firmar como garante: Barrios explicó que algunas decisiones habituales pueden generar consecuencias si no se conocen sus alcances, como prestar un vehículo que luego es utilizado para cometer un delito o asumir obligaciones económicas sin comprenderlas.
  • Compartir mensajes, audios o publicaciones: reenviar una cadena con información falsa, difundir una conversación privada o publicar acusaciones contra una persona puede generar responsabilidades legales.

Según explicó, otros errores habituales son firmar actas sin leerlas, comunicarse con la víctima o con testigos, ya que puede derivar en entorpecimiento o directamente en amenazas/coacción. (arts. 149 bis y ss. CP)

Tampoco se deben borrar mensajes pensando que eso elimina un problema y realizar publicaciones en redes sociales sobre una causa.

También remarcó la importancia de contar con un defensor desde el inicio de cualquier procedimiento. “El abogado sirve desde el minuto cero, no después de la indagatoria”, sostuvo.

Allanamientos: qué puede hacer la policía y cuáles son los límites

El abogado explicó que el domicilio es inviolable y que, como regla general, un allanamiento requiere una orden judicial escrita y fundada.

Con una autorización judicial, la policía puede ingresar, registrar el lugar y secuestrar elementos vinculados con una investigación, pero debe respetar los límites establecidos en esa orden.

Durante un procedimiento, la persona puede solicitar conocer:

  • La identificación del personal policial.
  • La orden judicial en caso de un allanamiento.
  • El motivo de la actuación.

¿Se puede grabar un procedimiento policial?

Barrios explicó que registrar un procedimiento policial en la vía pública es legal siempre que no se interfiera con la tarea de los efectivos.

La filmación de un operativo no habilita a la policía a impedir el registro, obligar a borrar material o secuestrar un teléfono solamente por estar grabando.

Redes sociales: cuándo una publicación puede tener consecuencias penales

El abogado advirtió que las redes sociales no son un espacio sin consecuencias legales, sobre todo en los llamados “escraches”.

Denunciar falsamente un delito puede constituir una calumnia, mientras que otros mensajes pueden derivar en denuncias por injurias, amenazas o afectaciones a la intimidad.

“La sensación de impunidad del posteo es engañosa: queda registrado, se identifica al autor y se prueba con relativa facilidad”, aseguró.

El "escrache" en redes suele ser un delito de calumnias. (Foto: Imagen generada con IA)

También explicó que la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento tiene un tratamiento específico dentro del marco de la violencia digital.

El permiso para tenerla no es permiso para difundirla, son dos cosas distintas”, señaló sobre las imágenes privadas.

En cuanto a la grabación de conversaciones, Barrios explicó que existe una diferencia entre registrar una charla en la que una persona participa y acceder a una comunicación ajena.

Grabar conversaciones de terceros puede constituir un delito, mientras que la difusión posterior de comunicaciones privadas puede generar consecuencias penales y civiles.

Según explicó, haber formado parte de una charla no significa automáticamente tener autorización para hacerla pública.

Cuándo un problema pasa de ser civil a penal

El abogado explicó que no todos los conflictos tienen una respuesta penal.

Mientras que algunos daños relacionados con el honor, la imagen o la intimidad pueden resolverse por la vía civil mediante una indemnización, la situación cambia cuando aparece una conducta que encuadra en un delito.

En algunos casos, un mismo hecho puede generar dos caminos: un reclamo económico por los daños provocados y una investigación penal por la posible comisión de un delito.

La recomendación del abogado ante cualquier conflicto

Ante una situación que puede terminar en una denuncia, Barrios destacó la importancia de no actuar impulsivamente y buscar asesoramiento antes de declarar, firmar documentos o realizar publicaciones.

La primera reacción, especialmente cuando hay nervios o miedo, puede ser justamente la que más complique una estrategia de defensa.