Ocurrió en Estados Unidos. El menor nunca había ido a la escuela ni había recibido atención médica regular.
Una pareja de Michigan fue acusada de asesinato en segundo grado y otros delitos tras la muerte de su hijo de 7 años, quien falleció con un peso de 115 kilos y sin haber recibido atención médica adecuada ni asistir a la escuela.
Según la fiscalía del condado de Genesee, Damien O’Brien (40) y Jessica O’Brien (41) enfrentan cargos por homicidio, abuso infantil y tortura por la muerte de su hijo Casper, ocurrida en noviembre de 2025.
El caso salió a la luz esta semana, cuando ambos fueron detenidos y trasladados a la cárcel del condado, donde permanecen sin derecho a fianza.
Un caso de abandono extremo y condiciones insalubres
La policía llegó a la casa familiar en Flint Township el 4 de noviembre de 2025, tras un llamado al 911 por un niño en estado crítico. El lugar fue descripto como una casa en condiciones de acumulación y hacinamiento.
Casper fue trasladado de urgencia a un hospital local, donde murió poco después. El informe médico determinó que la causa de muerte fue una miocardiopatía dilatada —una enfermedad que provoca insuficiencia cardíaca— agravada por obesidad mórbida.
El niño medía 1,27 metros y pesaba 115 kilos, muy por encima del rango saludable para su edad y estatura, que según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) debería estar entre 23 y 33 kilos.
Sin escolarización ni controles médicos
El fiscal David Leyton remarcó que Casper nunca había ido a la escuela y solo fue llevado al médico una vez en su vida.
“Esto es sufrimiento cruel y extremo causado por el abandono de los padres”, afirmó Leyton, quien calificó el caso como “extraordinario y terrible”.
A pesar de que Damien O’Brien tenía un empleo y la familia contaba con seguro médico, el niño no recibió la atención necesaria. El fiscal también reveló que, la mañana en que Casper murió, los padres llamaron antes al veterinario para atender a su perro.
En la casa también vivía una hermana menor de 5 años, que tampoco estaba registrada en el sistema escolar ni había sido visitada por los servicios de protección infantil.
“Ninguno de estos chicos existía para el Estado. Nadie sabía de ellos, nunca fueron a la escuela ni recibieron controles”, señaló Leyton.
Los padres, detenidos y a la espera de la justicia
Damien y Jessica O’Brien fueron imputados esta semana por asesinato en segundo grado, abuso infantil y tortura.
Permanecen detenidos en la cárcel del condado de Genesee sin derecho a fianza.