Una escuelita jujeña de fútbol les da lugar de pertenencia a chicos con autismo

Una escuelita jujeña de fútbol les da lugar de pertenencia a chicos con autismo

A través del deporte, promueve la actividad física, la socialización y la autonomía, además de acompañar a las familias en un entorno donde las diferencias son parte del juego.

Para muchas familias de niños y jóvenes con autismo, encontrar espacios donde sus hijos puedan desarrollar actividades deportivas, generar vínculos y sentirse parte de un grupo sigue siendo una tarea difícil.

Si bien existen tratamientos y terapias individuales, las propuestas recreativas adaptadas todavía son escasas en gran parte del país.

Con esa necesidad en mente, nació Inti Huara, una escuela de fútbol inclusiva de Jujuy creada por Mariano Vera, coordinador de deporte adaptado, que hoy acompaña a 42 chicos en distintas etapas de su desarrollo.

Más que una escuela deportiva, el proyecto busca construir un espacio de pertenencia donde cada participante pueda crecer a su ritmo, sin sentirse observado ni diferente.

Una escuela pensada para generar vínculos y pertenencia

Según explicó Vera, el proyecto surgió a partir de una realidad que observaba con frecuencia en las familias de personas con autismo. “INTI HUARA nace como una necesidad de cubrir un espacio grupal de contención para niños y jóvenes con autismo donde puedan conectar con otros niños y tener un lugar de pertenencia”, señaló.

Actualmente, la escuela cuenta con 42 niños y jóvenes distribuidos en grupos según sus edades y necesidades. (Imagen: Mariano Vera)

El fundador destacó que existen numerosas terapias individuales, pero que faltan espacios grupales que combinen recreación, inclusión y trabajo corporal. Por eso, la propuesta fue pensada desde el inicio como un ámbito donde los chicos puedan compartir experiencias, relacionarse con otros y sentirse parte de una comunidad.

Uno de los aspectos centrales del proyecto es el trabajo conjunto con las familias, especialmente durante los primeros meses de adaptación. “El trabajo es inicialmente con los padres hasta generar el vínculo”, explicó Vera.

El fútbol como herramienta para mejorar la salud y la autonomía

Aunque el fútbol es el eje de las actividades, el objetivo principal va mucho más allá de aprender a jugar. “En nuestra escuela, usamos el deporte como herramienta de convocatoria. Trabajamos con profesores de educación física y kinesiólogos para tratar a través del juego cuestiones de salud y movimiento, es decir sacar del sedentarismo, mejorar la marcha, etcétera”, detalló Vera.

El trabajo interdisciplinario permite abordar distintos aspectos vinculados con la motricidad, la coordinación, la actividad física y la socialización.

Entre los objetivos que se trabajan se encuentran:

  • Combatir el sedentarismo.
  • Mejorar la marcha y el movimiento.
  • Favorecer la interacción con otros chicos.
  • Estimular la autonomía.
  • Generar hábitos saludables.
  • Fortalecer la confianza personal.

Los avances suelen aparecer de manera gradual y muchas veces se reflejan en situaciones que para otras personas pueden parecer simples, pero que representan enormes logros para las familias. “Los cambios son paulatinos y van desde entrar solos a la clase después de venir siempre con su padre o madre hasta dar un pase a un compañero”, contó.

La elección del fútbol tampoco fue casual. “Elegimos el fútbol porque como argentinos amamos este deporte y los niños también disfrutan de correr detrás de una pelota”, afirmó.

Los desafíos de crecer y el sueño de una sociedad más inclusiva

A pesar de los resultados obtenidos, sostener una iniciativa de estas características no siempre es sencillo. “El mayor desafío que enfrentamos es el económico ya que somos un espacio privado en crecimiento y con todo lo que ello representa: alquiler del espacio, materiales y el cobro de la cuota no la podemos hacer con todos los niños por las diferentes realidades económicas”, explicó Vera.

De hecho, muchos chicos participan de las actividades sin abonar cuota para garantizar que ninguna familia quede excluida por cuestiones económicas. Sin embargo, el coordinador asegura que la convicción de ayudar puede más que cualquier dificultad. “Después no existen desafíos cuando uno quiere hacer algo”, sostuvo.

“Nuestro mensaje es visibilizar que la pasión por la Selección no tiene estereotipos ni límites y que en nuestra escuela sentimos y amamos a la Selección con la misma o con más pasión que cualquier argentino”, afirmó Vera. (Imagen: Mariano Vera)

“Tenemos muchos chicos en la escuela que saben mucho de fútbol y están pendientes del Mundial”, contó Vera. Durante el Mundial, grabaron un video para enviarles su apoyo a los jugadores. “Los chicos en seguida se entusiasmaron, se sentaron listos para hacer el video. Digo esto porque nos cuesta tenerlos sentados y esta vez todos estaban en silencio y listos”.

Y concluyó con una reflexión que resume el espíritu del proyecto: “Queremos desde nuestra escuela que la sociedad entienda que más allá de la discapacidad todas las personas somos diferentes y que si hacemos desde el lugar que nos toca vivir un espacio donde todos podamos convivir y ser felices con nuestras diferencias el mundo sería un poquito más lindo. Que la vida es como el fútbol, muchas veces nos lleva a pensar con egoísmo pero si paramos la pelota y miramos quién necesita un pase, aprendemos a jugar en equipo y ayudarnos unos a los otros, podemos entre todos como la Selección Argentina llegar al gol”.