Por qué nunca hay que guardar la carne en esta zona de la heladera

Por qué nunca hay que guardar la carne en esta zona de la heladera

Los lineamientos de los profesionales determinan las pautas de almacenamiento y el sector más seguro para su guardado.

Muchas veces las personas guardan los alimentos en la heladera según el espacio disponible, sin prestar demasiada atención al estante que utilizan. Sin embargo, los especialistas en seguridad alimentaria recomiendan evitar la parte superior del electrodoméstico para almacenar carne cruda, ya que el orden correcto del frío resulta clave para la conservación.

El motivo tiene una explicación sencilla basada en el riesgo de contaminación cruzada. La carne fresca suele liberar jugos llenos de bacterias como Salmonella o E. coli, microorganismos que caen por gravedad hacia los estantes inferiores y contaminan de forma directa los alimentos listos para el consumo.

Por qué la carne no debe guardarse en la parte alta de la heladera

Cuando la carne se coloca en los estantes superiores, sus líquidos pueden gotear sobre otros alimentos, especialmente aquellos que se consumen sin cocción previa, como frutas, verduras, lácteos o platos ya listos. Este escenario expone al resto de los productos a un contacto directo con fluidos biológicos, anulando la higiene del espacio de guardado, elevando el riesgo de contaminación bacteriana y favoreciendo la aparición de enfermedades transmitidas por alimentos.

Otro error frecuente radica en guardar la carne en bolsas abiertas o envases mal cerrados, lo que facilita la propagación de olores, la pérdida de frío y el contacto con otros productos de la heladera. Por este motivo, los expertos aconsejan ubicar los insumos crudos en la zona más baja del refrigerador, mantenerlos a una temperatura menor a los 5 °C y conservarlos siempre en recipientes herméticos o bandejas adecuadas para proteger la salud en el hogar.

Cuál es el mejor lugar para guardar la carne

El estante inferior se consolida como el lugar más adecuado para almacenar carne en la heladera, preferentemente dentro de un recipiente hermético o una bandeja que evite el derrame de líquidos. Guardar el producto en esta zona ofrece dos ventajas principales: reduce el riesgo de contaminación de otros alimentos y aprovecha una de las áreas más frías y estables del electrodoméstico. Si el alimento no va a consumirse en los próximos días, se aconseja congelarlo para prolongar su conservación segura.

Para organizar correctamente el resto del refrigerador, los especialistas sugieren una distribución estratégica según la temperatura. El estante superior queda reservado para comidas cocidas, sobras en recipientes cerrados y alimentos listos para consumir; el estante del medio recibe lácteos, yogures, quesos y fiambres; los cajones inferiores resguardan frutas y verduras, mientras que la puerta aloja de forma exclusiva bebidas, salsas y condimentos.