La naranja amarga que llegó a Pergamino se suma a la fiebre por las “bolillitas” que busca Asia

La naranja amarga que llegó a Pergamino se suma a la fiebre por las “bolillitas” que busca Asia

Tras el impacto del caso de Azul, que ya despachó muestras por correo internacional, en la vecina localidad bonaerense detectaron que sus propios frutales céntricos esconden el codiciado insumo para la industria farmacéutica.

El fenómeno de las naranjas amargas del arbolado público, que comenzó como una singular veta de exportación en la región, sigue expandiendo sus fronteras en el interior bonaerense.

Lo que durante décadas se consideró un simple adorno urbano, un descarte molesto que ensuciaba las veredas o un insumo relegado a dulces artesanales, hoy es mirado con ojos de comercio exterior.

Ahora, la fiebre por las “bolillitas” verdes llegó a Pergamino, donde la comunidad local empieza a registrar que sus calles también custodian el valioso recurso que desborda de hesperidina.

A veces, el rebote de una noticia lejana enciende las alarmas sobre lo que siempre estuvo al alcance de la mano.

En Pergamino, los ejemplares de naranja amarga no componen un monte tan denso ni un paisaje tan históricamente protegido como las casi 500 plantas declaradas patrimonio en Azul, pero forman parte silenciosa de la geografía céntrica.

Los vecinos de la ciudad los reconocen por su intenso perfume en primavera y, fundamentalmente, por tener que esquivar sus frutos cuando caen sobre las baldosas en determinadas épocas del año.

Los focos de estos frutales se concentran en puntos estratégicos del entramado urbano pergaminense: se los encuentra sobre la avenida Alsina, en el tramo que va desde Sarmiento hasta Alberti, y también en la calle Florida, entre San Nicolás y 25 de Mayo, justo en la vereda del Registro Civil.

Hasta hace apenas unos días, nadie se detenía a cosecharlos. Sin embargo, el mapa de la bioeconomía regional cambió drásticamente a partir de las demandas procedentes de una planta de procesamiento farmacéutico radicada en Vietnam, vinculada a capitales chinos, que busca extraer hesperidina para elaborar suplementos medicinales y tratamientos circulatorios.

Lo que antes generaba quejas vecinales por la suciedad en las veredas de la región, hoy se perfila como un insumo crítico para la medicina internacional.(Foto: La Opinión).

Las diferencias con Azul y San Pedro

El interés de las firmas asiáticas por la producción de estas localidades no apunta a la fruta madura, sino a una etapa extremadamente temprana de su desarrollo.

Exigen frutos diminutos, de entre 1,5 y 2 centímetros de diámetro. Científicamente, es en ese estado de “bolillita” verde e inmadura donde el cítrico concentra el mayor porcentaje de flavonoides y hesperidina, el principio activo cotizado por la medicina internacional.

Sin embargo, a la hora de evaluar el avance real del negocio, vale la pena hacer una distinción importante en la región. Mientras que en San Pedro la punta del ovillo nació como una atendible iniciativa pedagógica impulsada por un profesor de química y sus alumnos de una escuela técnica —pero sin llegar a concretar un lazo formal con los compradores—, la localidad de Azul fue la que verdaderamente picó en punta en el terreno comercial.

Allí, la Facultad de Agronomía y el grupo de investigación CAIVA sí establecieron un contacto directo con el trader logístico internacional y concretaron el envío real de las muestras morterizadas por correo hacia China.

Las provincias de Buenos Aires y Tucumán compiten con muestras de sus naranjos urbanos para evaluar cuál tiene la concentración de hesperidina que exige el mercado farmacéutico asiático. (Foto: IG Munism Tucumán).

Ese despliegue real es el que hoy empuja a Pergamino a sumarse a la conversación y evaluar el potencial de su propio patrimonio verde. Si bien la escala actual de los ejemplares pergaminenses no permite pensar en un rol de proveedor masivo inmediato, la experiencia abre una ventana institucional inédita.

El debate local ya no gira en torno a la limpieza vial de las veredas, sino a cómo coordinar criterios técnicos junto al municipio para catalogar estos árboles y revalorizar un recurso que pasó de la sombra céntrica a los radares del sudeste asiático.