La conducción de la central obrera rechazó la posibilidad de convocar una huelga de 36 horas y definió una estrategia de medidas de fuerza escalonadas y sectoriales. Además, anunció que comenzará a elaborar un programa político con vistas a 2027 y llamó a los sindicatos a judicializar aspectos de la reforma laboral.
La Confederación General del Trabajo (CGT) descartó la posibilidad de convocar a un nuevo paro general contra el Gobierno de Javier Milei y resolvió avanzar con un plan de lucha basado en protestas sectoriales y escalonadas, inspiradas en el denominado "modelo francés". La decisión fue tomada durante la reunión del Consejo Directivo de la central obrera, donde no prosperó la propuesta de una huelga de 36 horas.
Además, la conducción sindical anunció que comenzará a elaborar un programa político con vistas a 2027 y definió una estrategia que incluirá asambleas, movilizaciones y paros rotativos antes de convocar a una medida de fuerza nacional. También acordó que los gremios impulsen acciones judiciales contra aspectos de la reforma laboral que consideran perjudiciales para los trabajadores.
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LB