El cantante Lucas Jaubet habla con La Viola sobre “Aún que sea”, el quinto álbum de la banda plantense que profundiza en su sonido y su mensaje. Además, reflexiona sobre la actualidad de la escena.
El nuevo disco de Hojas por el Barrio arranca con “Botella”, una canción que resume el sonido y también la lírica que caracteriza a una banda que ya tiene más de 20 años. Mientras las cuerdas arman una base lúdica y filosa, la escena que describe el cantante Lucas Jaubet es simple: ya compró una botella de vino y va camino a la casa de su hermano. “¡Poné los fideos, que estoy afuera!”, grita en un estribillo pegadizo que reivindica un noble ritual.
Mientras una parte del rock nacional pareciera atrapada en una lógica cancionera agradable o “spotificable”, el estilo directo de sus letras aporta frescura. No hay lugares comunes, pero sí imágenes cotidianas y riffs con la distorsión justa. El combo suena abrazador para los que están cerca o tienen más de 30 —la mayoría del público que va a sus shows— que todavía entienden la amistad y la música como una forma de vida.
“Hoy te voy a dar un pedazo de carne con arroz, nunca te dejé tirado” y “Siento que la vida se me pasa y, la reconcha de mi hermana, tengo que ir a laburar” son las frases más agitadas en sus presentaciones. Y, en ese sentido, el flamante disco trae nuevos refugios y más desahogos colectivos. En diálogo con La Viola, Jaubet se muestra entusiasmado con el lanzamiento y reflexivo sobre la vigencia del rock and roll a pesar de que hubiese quienes insistentemente cuestionaran su vitalidad.
Este quinto álbum se titula Aún que sea, un nombre que funciona como una declaración de intenciones. Como hicieron los también plantenses de Mostruo! cuando editaron el muy recomendable No morí en 2024, el concepto más que resistir es avivar la llama. “La vida es un maremoto de sensaciones y cambios políticos, pero hay que mantener la esencia; lo que vinimos a hacer a este mundo, y eso dicen un poco nuestras letras. Aparentemente nosotros vinimos a hacer canciones”, dice la voz de la banda.
A “Botella”, “Tiro una carta” y “Banana”, que habían sido lanzadas previamente como simples, se suman “Sintonizar”, “Una nave”, “Vieja”, “Pensando”, “Souvenir” -ideal para los que extrañan a los Strokes de Is this it- y “Hojas secas”. Justamente esa última cuenta con un videoclip que tiene guiños al mencionado tracklist —además la banda se llamó Hojas Secas hasta 2023, cuando tuvieron que cambiarlo por cuestiones legales— y referencias al resto de su discografía.
El título se remonta a 2002, a la génesis de todo: un sueño en el que Lucas veía las hojas caer desde su ventana e iba a contarles a los amigos que había tenido una epifanía sobre cómo tenía que llamarse su proyecto. Ahora ese también es el puntapié de este corte de difusión que sirve como síntesis de lo que manifestó en su adolescencia y que lleva adelante con su hermano Franco Jaubet, en el bajo; Lautaro Pugliese, en la batería, y los guitarristas Canki y Fermín Huergo, quienes se sumaron en este disco.
“Hicimos unas fotos en las que aparecíamos con linternas entre la oscuridad. Cuando hablé con el director Facundo Barrionuevo le dije que quería mantener eso en el video. La idea era mostrar como una búsqueda del tesoro en la que vamos juntando pistas, aunque parece que vamos a afanar algo... Tampoco queríamos explicar mucho, solo mostrar una búsqueda porque eso es lo que hacemos. Tengo una banda, no sé qué estoy buscando, pero estoy buscando algo. ¿Estar feliz? Supongo”, reflexiona.
La estética del clip estuvo planteada desde el comienzo como una mezcla entre Stranger Things y Okupas —incluso él aparece con una campera verde como la de El Pollo, el tipo con más calle de la ficción—. “Cuando vemos la combinación, dije ‘ah, claro, es como El Eternauta’”, dice entre risas.
Mirá el videoclip de "Hojas secas", corte de difusión del nuevo disco de Hojas por el barrio. (Foto: Instagram / hojasporelbarrio)
Jaubet cree que la búsqueda permanente que plantea el video es la única ruta a seguir. “Solo pensamos en tocar cada vez mejor”, reconoce. Y en este disco volvieron a conseguirlo. Profundizaron en sus melodías y consolidaron un estilo que no desentona en un festival indie ni en uno de rock and roll. La propuesta podría ser atractiva no solo para los seguidores de siempre, sino también para quienes recién los descubran.
“Veo muchos jovencitos con gafas y camperas de cuero. Eso está bueno que exista. Hay un interés en la industria; algunos ya están sponsoreados y en multinacionales. Nosotros somos independientes, no transamos con nadie. Laptra -NdeR: sello que integran junto a El mató a un policía motorizado, Nina Suárez y 107 faunos, entre otros-, nos permitió crecer un montón, pero nadie vino a poner un peso. No sé si somos invendibles, inclasificables o qué”, sostiene.
Sin embargo, pegarla tampoco le quita el sueño. Si llega, llega. Todavía es el mismo que hace casi dos décadas lanzó “pagar los impuestos no es para mí” y que ahora se jacta de no “ser un estirado” con un BMW estacionado en la vereda -en “Una nave”-. “Somos equilibristas. Estamos haciendo equilibrio todo el tiempo en este caos permanente que es la vida del hombre de a pie”, considera. Y Hojas por el Barrio musicaliza a la perfección ese derrotero.