Jessica Trosman y Emiliano Miliyo reunieron a un colectivo de mujeres tejedoras que crearon una instalación que une fútbol y sustentabilidad.
En plena temporada mundialista, el parque de esculturas submarinas y arrecife híbrido de Miami Beach, Reefline, y el Comité Anfitrión de la Copa Mundial de la FIFA 2026™ en Miami, anunciaron “Reefline’s Big Goals”, una instalación de arte público en la ciudad.
Frente al mar, esta experiencia monumental consiste en dos arcos extra-grandes instalados sobre una cancha extra-pequeña.
Las redes -diseñadas por Playbac INC.- fueron producidas por la diseñadora argentina Jessica Trosman y el artista Emiliano Miliyo, quienes reunieron a un colectivo de mujeres tejedoras de cooperativas comunitarias de Argentina para tejerlas artesanalmente al crochet, utilizando materiales textiles recuperados y descartados.
El crochet, construido punto por punto, donde cada puntada depende de la anterior, se convierte en una metáfora de construcción colectiva. Materiales antes considerados residuos son transformados en objetos con sentido y belleza: una forma visible de tejido social.
A través del lenguaje universal del fútbol, el proyecto impulsa la educación sobre el océano y el compromiso ciudadano, posicionando a Miami Beach a la vanguardia de un nuevo modelo cultural y ecológico para ciudades costeras.
Sutiles ilustraciones de constelaciones se entrelazan en las redes de los arcos, simbolizando el espacio compartido y único del cielo nocturno. Presentes a lo largo de todo el torneo y en todos los países anfitriones, las constelaciones funcionan como un telón unificador, conectando a las personas a través de una experiencia común.
El proyecto tiene también un costado vinculado al medio ambiente. El Healthy Materials Lab de Parsons School of Design asesoró sobre el uso de materiales sustentables para la instalación.
Al mismo tiempo, Reefline se asoció con Plastic Fisherman a través de una experiencia participativa que invita al público a recolectar plásticos de la playa y usar la creatividad para transformarlos en mensajes.
Más allá de la playa, tres boyas gigantes con forma de pelota de fútbol extienden la experiencia hacia el mar, activando la cancha, la playa y el océano. Parte señalización, parte dispositivo contemplativo, invitan a la interacción lúdica y a momentos de pausa, acercando al público a una conexión más profunda con el océano.
Hasta el 28 de junio, este proyecto transformó la playa de la calle 12 en Miami Beach en un espacio donde el arte y el deporte se encuentran en tiempos del Mundial.
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