El recorrido incluye una ofrenda floral en recuerdo de los marineros fallecidos
Márcanos como medio preferenteLa Virgen de la Guía salió ayer una vez más en procesión por el mar. La salea constituyó el acto central de las fiestas en honor a la Virgen de Ribadesella, que había sido trasladada durante la noche del sábado, también a hombros de sus fieles, desde su capilla hasta la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, acompañada por cientos de personas que portaban velas.
Las celebraciones, capitaneadas por el gremio local de marineros, habían comenzado el sábado 27 de junio, con el primer Concurso de cucañas y una espicha para los socios del bando, con marmita y reparto del bollu, amenizado por Dj Guller. El viernes 3, hubo verbena, con "Cayenne" y Dj Vas Bailar.
La bajada de la Virgen en procesión hasta la iglesia fue el sábado 4, con la música de la Banda de Gaites "Picos de Europa DOP Cabrales". El Coro La Fuentina cantó la Salve y la canción de la Guía en la rula, y después hubo una nueva verbena. Con "Tato" y Dj Vas Bailar.
La salea, a bordo del "Nuevo Mar Azul"
La misa abrió ayer las celebraciones. Siguió una sesión vermú. La procesión por el mar, con la Virgen a bordo del "Nuevo Mar Azul", comenzó a las seis de la tarde e incluyó una ofrenda floral en recuerdo de los marineros fallecidos. La imagen fue trasladada después de nuevo a su capilla. Hubo sesión tardeo, con el "Dúo Brass" y "La Chica Almodóvar". La fiesta continúa este lunes, con Concurso de pesca, juegos infantiles y chocolatada.
La tradición de la salea se vio interrumpida en 2008 por una normativa de seguridad del Gobierno del Principado, pero fue recuperada al año siguiente con una participación masiva que desafió el reglamento, y ya se celebró desde entonces sin más interrupción que durante la pandemia del covid.
La ermita de la Virgen de la Guía se alza en el monte Corberu, un promontorio con vistas al puerto de Ribadesella. Data de finales del siglo XVI, aunque fue reconstruida hace 300 años y reformada a finales del siglo XIX.