El Presidente consiguió detener el pedido de Patricia Bullrich y sus aliados para echar ahora al jefe de Gabinete.
Por primera vez desde el 8 de marzo, aquel lejano domingo en el que Clarín reveló que Manuel Adorni había viajado a Nueva York en la delegación oficial con su esposa, Javier Milei consiguió recuperar el control sobre la agenda de su jefe de Gabinete.
Eso no quiere decir que Adorni tenga asegurada su permanencia en su cargo, ni que su infierno judicial se haya enfriado, y tampoco que su carrera política tenga posibilidades de renacer. Pero sí es verdad que desde finales de la semana pasada el Gobierno consiguió detener, o al menos retrasar, la avanzada contra el funcionario que se había acelerado en el Congreso, fomentada por la oposición pero avalada por los aliados del Gobierno e incluso importantes dirigentes del oficialismo.
Ayer, Karina Milei y Adorni recibieron al bloque de senadores de La Libertad Avanza. Fueron visitas fragmentadas, con información muy parcial, y a su vez menguadas por las promocionadas ausencias de Patricia Bullrich, Luis Juez y Francisco Paoltroni, los tres senadores más conocidos del bloque de 21 integrantes.
Pero el Gobierno las convocó para recordarles a los senadores libertarios que su bloque se llama La Libertad Avanza y que ese partido responde al presidente Javier Milei.
Ese dato parece una obviedad, pero Milei tuvo que refrescarlo porque en las últimas semanas había quedado claro que la agenda de discusión la estaba marcando Bullrich, que no estuvo dispuesta a sacrificar su propio perfil político en la hoguera del escándalo Adorni.
Con esa jugada, Bullrich consiguió mantenerse separada del escándalo de crecimiento patrimonial, autoincriminaciones de evasión y debilidad política en que habían quedado envueltos los hermanos Milei por el contagio de Adorni.
La pregunta que habrá que hacerse, a partir de ahora, es si Bullrich se divorció del costado escandaloso del Gobierno o si se divorció del Gobierno.
En principio, tal como se encargaron de asegurar ayer voceros oficiales, Bullrich seguirá siendo la jefa del bloque oficialista en el Senado. Pero nadie se anima a asegurar que esa sociedad durará para siempre.
Tampoco está claro si, una vez ralentizada la crisis, Adorni seguirá como jefe de Gabinete. En principio, Milei ganó el tiempo que necesitaba para mostrar que aún conserva el poder de decidir cuándo deben irse sus funcionarios. En todo caso, consiguió la posibilidad de un cambio más ordenado, que incluso podría darle algún rédito político si lo maneja con inteligencia.
Por supuesto, aún falta conocer qué decisiones tomará la Justicia con la avalancha de información que la población conoce acerca de los gastos de a Adorni, los viajes de Adorni y las propiedades de Adorni. Es un misterio que hoy no permite predicciones.