La doble tragedia de 147 venezolanos deportados por Trump: estaban alojados en un hotel que colapsó en La Guaira

La doble tragedia de 147 venezolanos deportados por Trump: estaban alojados en un hotel que colapsó en La Guaira

Solo sobrevivieron 12. Denuncian a los servicios de inteligencia por impedirles salir cuando empezaron los temblores.

El hotel donde se alojaba en forma provisional un grupo de 147 inmigrantes venezolanos recién deportados por Estados Unidos a Venezuela se derrumbó en La Guaira durante los dos fuertes terremotos que sacudieron el miércoles pasado el país.

Solo 12 de ellos fueron rescatados. El resto se encuentra desaparecido, según un informe publicado este lunes por el diario El País de España.

Se trata de 120 hombres y 19 mujeres que habían estado en varios centros de detención para migrantes en distintos puntos de Estados Unidos.

Todos habían llegado en el vuelo 164 al aeropuerto internacional de Maiquetía, en las afueras de Caracas, horas antes de los sismos. Luego, fueron conducidos por agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) hacia el Hotel Santuario La Llanada, en el estado de La Guaira.

La zona fue la más golpeada por los dos terremotos de 7,2 y 7,5 grados el miércoles pasado y que dejaron alrededor de 1500 muertos, según las cifras provisionales del gobierno venezolano.

Qué pasó con los 147 venezolanos deportados

El hotel era utilizado para alojar a los migrantes expulsados por el gobierno de Donald Trump.

Se calcula que unos 14.000 venezolanos fueron repatriados desde Estados Unidos desde el 2025.

Los equipos de rescate de Jordania recorren una zona afectada por los terremotos en La Guaira, Venezuela, el lunes 29 de junio de 2026. (Foto AP/Fernando Vergara)

En el hotel los deportados debían pasar por una serie de trámites burocráticos antes de volver a sus respectivos lugares de origen.

En uno de los dormitorios del hotel, al momento de los sismos, se hallaba Joan, de 28 años, detenido en la Florida por agentes migratorios. Según el periódico, alcanzó a ponerse los zapatos y una camisa y gritó: “¡Es un terremoto, es un terremoto!”

Su esposa, Daniela, relató poco después: “Está en shock. Cuando ya estaba por llegar a la puerta, el hotel colapsó, él quedó bajo los escombros. Dice que sobrevivió porque una litera le cayó encima. Los colchones lo ayudaron a resistir el peso”.

Según comentó, su marido “estuvo tres horas bajo los escombros, escarbando, y logró salir por sus propios medios. Cuando salió, intentó ayudar lo más que pudo, intentó rescatar a varias personas vivas y a otras que lamentablemente no lo lograron”.

Algunos lograron también salir de debajo de los escombros.

“Los sobrevivientes ayudábamos a rescatar, pero no teníamos herramientas, estamos hablando de un techo de casi 1000 kilos, ¿quién va a poder con eso?”, contó Juan Manuel Fernández Quintero, uno de los 147 deportados.

Algunos de los rostros de los 147 deportados (Foto: Cortesía/El País)

Anderson Daniel Salcedo Lozano, de 21 años, sobrevivió, pero sigue hospitalizado en el Hospital José María Vargas, de Caracas. Le amputaron las dos piernas y su pronóstico es crítico.

Sus padres denunciaron que su hijo se pudo haber salvado. Según El País, uno de los sobrevivientes contó que los deportados que permanecían en el hotel les rogaron a gritos a los funcionarios del Sebin que “les abrieran (las puertas), que les abrieran, porque estaba temblando, y ellos no les abrieron. Los dejaron encerrados como si fueran unos ladrones, unos matones”, dijo la madre de Anderson, Yulis Salcedo.

“Si vienen de regreso a su Patria, ¿por qué se lo entregan al Sebin (el principal órgano de inteligencia del Gobierno venezolano)? Si los traen de allá háganles el proceso y mandenlos a cada uno para su casa. ¿Cómo es posible que los traigan de allá, a donde van a buscar una mejor vida, y los tengan de retén?”, afirmó la mujer.

Además, se preguntó: “¿Por qué no les abrieron la puerta si sabían que no tenían antecedentes penales? Tengo mucho dolor, mucho, mi hijo ya se quería regresar a su patria, porque el Gobierno de Estados Unidos no lo dejó trabajar allá, y mire cómo los reciben acá, como unos presos, como unos detenidos. ¿Por qué no los soltaron? Si hoy muchos están muertos, es porque el Sebin no les quiso abrir la puerta, y ningún funcionario se ha acercado acá al hospital a preguntar por ninguno de los deportados”.

Verónica Nieves, que busca a su cuñada Yamil Calderas, señaló: “Allí aún hay gente con vida, apenas han habido rescatistas, gente que pueda auxiliar”.

El diario madrileño dijo incluso que algunos familiares denunciaron que los funcionarios del Sebin no los dejan ir a socorrer a las personas atrapadas por el derrumbe.