El PJ ante 2027: Carlos Caserio cuestionó a Cristina y advirtió sobre el dilema del peronismo cordobés

El PJ ante 2027: Carlos Caserio cuestionó a Cristina y advirtió sobre el dilema del peronismo cordobés

El exsenador nacional y referente histórico del PJ cordobés cuestionó la conducción de Cristina Fernández de Kirchner y analizó el rumbo del cordobesismo de cara a 2027.

Carlos Caserio, dirigente de larga trayectoria enel peronismo en Córdoba, tomó posición pública sobre dos de los nodos más tensos del justicialismo: la relación de Cristina Fernández de Kirchner con Axel Kicillof y el rumbo del cordobesismo. Con la autoridad que le da su trayectoria en la provincia y su conocimiento del electorado cordobés, el dirigente no escatimó en diagnósticos.

Cristina resta, entonces debería acompañar”. Para Caserio, el problema con la conducción nacional del PJ no es ideológico sino estratégico. "Cuando Cristina era la mejor candidata, el peronismo de la mayoría la acompañó. Cuando el mejor candidato es Axel, hay que acompañarlo", sostuvo el dirigente. Y fue más lejos: "Estamos cometiendo un gravísimo error que lo único que hace es provocar divisiones".

El exsenador recurrió al ejemplo de Lula Da Silva para ilustrar su argumento: "Le decía a los del PT: 'Traten de sobrevivir. Yo no puedo hacer nada porque estoy preso. El día que pueda demostrar mi inocencia, si la puedo demostrar, volveré con ustedes'". Para Caserio, esa actitud, la de quien sabe que resta y por eso se corre, es la que Cristina debería adoptar. "Hoy no ayuda para nada lo que está haciendo", remarcó.

También criticó la estructura de conducción partidaria: "Que tengamos una conducción a la que hay que pedir audiencia... es ridículo". Caserio fue uno de los primeros dirigentes cordobeses en posicionarse abiertamente detrás de la candidatura del gobernador bonaerense.

En este escenario, Caserio reconoció que el respaldo explícito de Cristina a Kicillof generaría un costo electoral en Córdoba, aunque sostuvo que esa variable no puede ser excusa para la parálisis.

Llaryora, Schiaretti y el futuro del cordobesismo

Caserio trazó una lectura de continuidad entre Schiaretti y Llaryora: ambos gobernaron o gobiernan con la provincia como prioridad excluyente, y esa lógica -históricamente exitosa en Córdoba- es la que, a su juicio, complica la inserción del peronismo cordobés en el tablero nacional.

Un quiebre en el PJ local, para el exsenador, ocurrió en 2019 con el acuerdo electoral entre Schiaretti y Mauricio Macri. "Yo era presidente del partido y me fui porque se repartían los votos de Macri", recordó. "Ahí se rompió un esquema".

Desde ese momento, Schiaretti quedó atrapado en una posición que Caserio considera inviable para cualquier proyecto de alcance nacional: "No vamos a ser presidentes jugando con Macri, porque los peronistas no te van a acompañar. Es como si fueras de otra fuerza".

El costo electoral de esa estrategia, según el exsenador, fue concreto y mensurable. "Si Schiaretti no hubiese sido candidato en la última elección, a lo mejor ganábamos en primera vuelta. Faltaron menos de tres puntos. No es una queja, es simplemente un análisis político".

Llaryora, en cambio, ocupa para Caserio un lugar diferente en ese esquema. El gobernador hereda la tradición del cordobesismo pero enfrenta una encrucijada que Schiaretti ya no tiene: la reelección. "Llaryora piensa como piensa porque tiene la reelección como un objetivo primordial", señaló el exsenador. Y planteó el contrafáctico: si el gobernador tuviera en mente una candidatura presidencial futura, sus alineamientos nacionales serían distintos. "Si hoy estuviera pensando en ser presidente, buscaría otro marco de relaciones".

Para Caserio, esa tensión entre la lógica provincial y las necesidades del peronismo nacional es el nudo que el cordobesismo no resolvió desde la muerte de De la Sota. "De la Sota tenía un peronismo dialogado. Supo que había que actualizarlo porque si no, Córdoba era muy difícil. Dejábamos cosas que, sin sacrificar la ideología, no eran tan importantes", recordó. Con Schiaretti, según el exsenador, esa capacidad de diálogo se cerró: "Por su formación de contador y economista, cree en el ajuste. Tiene conceptos ideológicos distintos".

Caserio precisó que su posición de apoyo a Kicillof no implica tensión con Llaryora, y que el gobernador conoce esa definición desde el inicio. “Siempre supo que nacionalmente tengo una idea distinta a la que ellos vienen elaborando en Córdoba", sostuvo. La apuesta del exsenador es que el peronismo cordobés sostenga la provincia en 2027 sin fracturar el frente interno del PJ.

En ese marco, la figura de Natalia De la Sota opera, a ojos de Caserio, como un factor de equilibrio antes que de ruptura. La diputada nacional tiene, según el exsenador, un objetivo de largo plazo que no arriesgaría en una pelea prematura. "Ganar acá dividiendo es muy difícil. Me imagino que ella va a hacer lo que se hizo siempre: tratar de ver si hay un acuerdo".