El analista político evaluó el recambio en la cúpula del Ejecutivo nacional: la salida de Adorni era "una renuncia anunciada" y la llegada del dirigente del PRO marca un giro hacia la profesionalización de la gestión.
La salida de Manuel Adorni como jefe de Gabinete era previsible desde hacía al menos diez días, según el analista político Carlos Fara. Su reemplazante, Diego Santilli, llega con capital político propio y, en la lectura del consultor, con condiciones puestas sobre la mesa. "Es una mejora; por experiencia política, es el mejor Jefe de Gabinete que puede llegar a tener Javier Milei", afirmó Fara en Punto a Punto radio (90.7 FM).
El reemplazo no fue solo un cambio de nombres. Para Fara, representa el cierre de una etapa y la apertura de otra dentro del gobierno libertario: la de los "íntimos" cede terreno a la de los políticos con trayectoria. "Se van yendo los íntimos o los históricos y va creciendo la incorporación de las figuras que ya vienen con trayectoria propia", sintetizó el analista.
Una renuncia que no sorprendió
Fara fue directo sobre el timing de la salida de Adorni. "Hace ya por lo menos 10 días que estaba cantado que se iba; creo que la pregunta era cómo y cuándo", dijo. La forma elegida —una renuncia por motivos personales— no fue casual. Según el analista, el presidente Milei buscó evitar un escenario peor: "El presidente trató de evitar que se lo voltee el Congreso, lo cual hubiera sido una señal de debilidad política".
Uno de los ejes del análisis de Fara fue el impacto que la gestión de Adorni tuvo sobre uno de los pilares narrativos del gobierno. La promesa de diferenciarse de la política tradicional quedó dañada. "La batalla cultural que el gobierno quería dar sobre la moral como política de Estado, creo que eso efectivamente lo perdió", sostuvo.
El argumento del analista es que la gestión Milei terminó replicando dinámicas que antes cuestionaba. "Existe corrupción como en cualquier gobierno, se recurre a gente de la casta como en cualquier gobierno; en eso no es distinto", afirmó. "Lo que le queda frente a la opinión pública es encuadrar cómo ordena el tema económico. La economía va a ser el gran parámetro para adelante", señaló.
Santilli: condiciones, aspiraciones y vínculos
La figura de Diego Santilli concentró buena parte del análisis. Fara lo presenta como un operador político con experiencia comprobada —ganó elecciones legislativas en 2021 y en 2025— y con vínculos transversales que su antecesor no tenía. "A Santilli lo llaman por sus propios atributos personales... para sacar las papas del fuego", describió.
Pero el analista advierte que Santilli no llegó a instrumentar decisiones ajenas. "Santilli debe haber llegado poniendo condiciones; no es el tema de 'yo instrumento cosas que ustedes deciden', sino que tiene que haber una mesa de decisión", planteó Fara. La lógica es clara: el nuevo jefe de Gabinete tiene sus propias apuestas electorales en juego.
"Cualquier costo que pague el propio Santilli va en detrimento de sus posibilidades electorales el año que viene", alertó, en alusión a una eventual candidatura a la gobernación bonaerense.
Su perfil también lo posiciona como mejor interlocutor con los mandatarios provinciales. Su pasado en el peronismo y sus vínculos con gobernadores como Martín Llaryora lo diferencian de Adorni en un aspecto operativo central para la gestión legislativa del Ejecutivo.
Fara no omitió remarcar que Santilli ingresa a una estructura de poder muy específica, donde la autoridad final sigue concentrada en los hermanos Milei y en Santiago Caputo. "Santilli va a tener que lidiar con un sistema de decisión muy jerárquico y muy particular; ahora es barajar y dar de nuevo", analizó.