Esta técnica milenaria alivia las noches tropicales evaporando agua, aunque exige usar fundas impermeables para proteger el colchón.
Las altas temperaturas y las noches tropicales dificultan el descanso de muchas personas. Quienes prefieren no utilizar el aire acondicionado, ya sea para reducir el consumo eléctrico o por otros motivos, recurren a distintos métodos para refrescar el dormitorio. Uno de ellos es el conocido como truco egipcio, una técnica sencilla que utiliza una sábana o una toalla ligeramente húmeda para reducir la sensación de calor durante la noche.
El método consiste en humedecer una sábana o una toalla y dormir sobre ella o cubrirse con la tela, siempre que esta no esté completamente empapada. Lo recomendable es escurrirla previamente o utilizar una prenda recién salida de la lavadora tras el centrifugado, de forma que permanezca húmeda sin llegar a mojar el colchón.
Al evaporarse el agua, la humedad ayuda a disminuir la sensación térmica y proporciona una sensación de frescor que puede facilitar el descanso durante las noches más calurosas.
Las precauciones que conviene tener
Antes de poner en práctica este sistema, es importante proteger el colchón. Los expertos recomiendan utilizar una funda impermeable y transpirable, ya que la humedad continuada puede favorecer la aparición de moho, ácaros o deteriorar el propio colchón si penetra en su interior.
También aconsejan evitar colocar prendas completamente mojadas sobre la cama y ventilar correctamente la habitación para facilitar el secado de los tejidos.
Otros trucos para combatir el calor al dormir
Además de este método, existen otras medidas que pueden ayudar a rebajar la temperatura del dormitorio sin recurrir al aire acondicionado.
Entre ellas, destacan mantener las persianas y cortinas bajadas durante las horas de más calor, ventilar la vivienda a primera hora de la mañana y utilizar ropa de cama confeccionada con tejidos transpirables, como el algodón.
Otra opción consiste en colocar un recipiente con hielo delante del ventilador, lo que contribuye a enfriar el aire que circula por la habitación. También puede resultar útil aplicar sobre el cuello o la cara paños previamente enfriados en la nevera o el congelador.
También se recomienda ducharse con agua templada antes de ir a dormir. Aunque muchas personas optan por el agua muy fría, una temperatura moderada ayuda a regular mejor el calor corporal y evita el contraste térmico al salir del baño. Por el contrario, el agua caliente puede incrementar la sensación de calor y dificultar el descanso.