El teléfono que Apple presentaría en septiembre llegaría al mercado con un precio en el rango de los 2.000 a los 2.800 dólares.
Es sabido que el iPhone plegable, que Apple anunciaría oficialmente en septiembre, será un teléfono caro. Los informes que circulan apuntan a un precio que rondará entre los 2.000 y los 2.800 dólares, según la capacidad de almacenamiento.
El contexto tampoco ayuda a los bolsillos. Recientemente, el CEO saliente de Apple, Tim Cook, confirmó que aplicarán aumentos en diversos productos de su catálogo debido a la crisis en el suministro de componentes de memoria.
En la previa del anuncio del iPhone Ultra —también podría llamarse iPhone Fold—, un informe señala que el esperado teléfono no solo será costoso, sino también una inversión poco conveniente. Al parecer, perdería el 50% de su valor en el mercado luego de un año de uso.
iPhone plegable, ¿un mal negocio?
La clave es el valor de reventa que tendrá el iPhone plegable. El informe de Phone Arena examina la información de SellCell, un sitio conocido en Estados Unidos que permite comparar los precios de intercambio de smartphones en ese mercado.
Allí se indica que los teléfonos plegables pierden un 65% más de valor después de 12 meses de uso, en comparación con el 55% en los modelos tradicionales. Un estudio realizado por los responsables de esa plataforma, basado en los celulares lanzados en el 2024, reveló que el valor promedio de un foldable se deprecia cerca de 1.000 dólares, frente a los poco más de 600 en el caso de los convencional.
En otras palabras, los smartphones plegables son los que menos valor conservan en el mercado de usados. El reporte no solo apunta a los iPhone, e incluye ejemplos, como el del Galaxy Z Fold 6 con 1TB de almacenamiento, que retuvo apenas el 35% de su previo original de casi 1.500 dólares, esto después de un año de la compra.
¿Comprar el plegable de Apple será una mala inversión? Si el iPhone Ultra se lanzara a 2.400 dólares, luego de 12 meses se revendería por 850 dólares, siempre y cuando repita la suerte de otros dispositivos de su categoría, los que tienen pantallas flexibles. Si siguiera el comportamiento de otros iPhone, entonces perdería menos valor.
¿El consumidor que elige un teléfono plegable piensa en una reventa?
Aquella de “mala inversión” es una advertencia con varios grises y salvedades. El principal aspecto a tener en cuenta en este análisis es el siguiente: ¿el promedio de las personas que están dispuestas a gastar más de 2.000 dólares en un teléfono piensan en la instancia de reventa? ¿Acaso se preocupan por la cantidad de dinero que recuperarán luego de un año de uso?
Si bien no sería atinado señalar que ninguno de ellos se detendrá en esa variable, sí podemos suponer que el examen del retorno en la instancia de una reventa seguramente es más frecuente entre los que cuentan cada billete antes de comprar un dispositivo electrónico. Y que, ulteriormente, usarán ese dinero para pagar una parte de la nueva unidad.