Efecto Mundial: los ocho consejos de los expertos para volver a jugar al fútbol después de una larga inactividad

Efecto Mundial: los ocho consejos de los expertos para volver a jugar al fútbol después de una larga inactividad

Muchas personas pueden decidir regresar a la actividad futbolística contagiadas por el furor de la Scaloneta. Los especialistas recomiendan prepararse para no dañar la salud.

Muchas personas pueden sentirse incentivadas de volver a jugar al fútbol o iniciarse en esta actividad en el medio del furor por el Mundial. Por ese motivo, especialistas brindaron recomendaciones para retomar de manera segura y reducir el riesgo de lesiones.

“Cuando una persona que no entrena regularmente vuelve a jugar con intensidad, se genera un desbalance entre la demanda fisiológica del deporte y la capacidad real del organismo", explicó el Dr. Jorge Franchella (M.N. 44.396).

Franchella, que es el director del Programa de Actividad Física y Deporte del Hospital de Clínicas, añadió que ese desbalance “incrementa el riesgo de lesión, fatiga desproporcionada y respuestas cardiovasculares exageradas".

“En el fútbol amateur, las lesiones más frecuentes son las musculares -en isquiotibiales, aductores, gemelos y sóleo-, seguidas por las de rodilla -como roturas de ligamento cruzado anterior, meniscos y esguinces colaterales-, y los esguinces de tobillo", detalló.

Se deben tomar recaudos en el entrenamiento. (Foto: Adobe Stock)

Cómo prevenir las lesiones

Para prevenirlas, se recomienda realizar entrenamiento de fuerza al menos dos veces por semana, con foco en glúteos, isquiotibiales, aductores y zona media.

“En el fútbol amateur, casi no se entrena fuerza y es muy importante, tanto para prevenir lesiones como para mejorar velocidad y potencia", señaló el especialista, que dijo que otro punto central es la preparación previa al partido y el calentamiento es fundamental.

El entrenamiento de fuerza es importante para volver a jugar. (Foto: Adobe Stock)

“Activa el sistema neuromuscular, mejora la coordinación y la velocidad de reacción, y prepara al sistema cardiorrespiratorio, evitando picos bruscos de frecuencia cardíaca y presión arterial; a la vez que reduce la sensación de falta de aire en los primeros minutos de esfuerzo", expresó.

Ocho recomendaciones básicas antes de jugar

  1. Mantener una adecuada hidratación y llegar descansado al partido.
  2. Alimentarse adecuadamente.
  3. Evitar competir con lesiones previas.
  4. Realizar un calentamiento dinámico de 8 a 10 minutos, que incluya ejercicios de sprint (esfuerzo breve y explosivo) y cambios de dirección.
  5. Activar glúteos, isquiotibiales, aductores y core, que son los grupos que más protegen rodilla, cadera y zona lumbar.
  6. Aumentar la intensidad de manera progresiva, pasando de trote suave a aceleraciones controladas.
  7. Después del partido, se recomienda realizar ejercicios de estiramiento para favorecer la recuperación muscular.

Los riesgos aumentan con los años

Con el paso de los años, aumentan algunos riesgos asociados a la práctica deportiva y se requieren mayores cuidados. El especialista señala que desde los 30–35 años son más frecuentes las lesiones musculares, al disminuir la elasticidad y la capacidad de recuperación; mientras que a partir de los 35-40 años se incrementa el riesgo de eventos cardiovasculares durante el ejercicio.

Más allá de la edad, existen síntomas que nunca deben ser ignorados y que, ante cualquiera de estas señales de alarma, se recomienda suspender la actividad y consultar de inmediato a un profesional de la salud:

  • Dolor u opresión en el pecho.
  • Falta de aire desproporcionada al esfuerzo.
  • Palpitaciones irregulares o intensas.
  • Mareos o sensación de desmayo.
  • Desmayo durante o después del ejercicio.
  • Fatiga extrema fuera de lo habitual.
  • Náuseas o sudor frío sin causa aparente.

Finalmente, Franchella resumió tres claves para disfrutar del fútbol de forma segura:

  1. Llegar preparado (descansado, hidratado y con una adecuada entrada en calor).
  2. Escuchar al cuerpo ante cualquier síntoma inusual.
  3. Aumentar la intensidad de manera progresiva, sin exigirse al máximo desde el inicio.