El “semáforo” de las napas: productores de Carlos Tejedor logran predecir el comportamiento del agua tras 18 años de estudios

El “semáforo” de las napas: productores de Carlos Tejedor logran predecir el comportamiento del agua tras 18 años de estudios

Junto al INTA y universidades, analizan casi dos décadas de registros hidrológicos para tomar decisiones lote por lote. El desafío de manejar datos clave ante la llegada de “El Niño” y el fantasma de la salinidad en la región.

En el noroeste de la provincia de Buenos Aires, el agua subterránea no fue una presencia invisible, sino un actor protagónico que definió el destino de cada campaña agropecuaria.

En el distrito de Carlos Tejedor, lo que comenzó en 2008 como una inquietud compartida por un grupo de productores locales en conjunto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Pehuajó se transformó con los años en un modelo de análisis hidrológico inédito a nivel nacional.

Tras casi dos décadas de registros meticulosos, la comunidad agrícola logró construir un verdadero “semáforo” ambiental: una base de datos contundente de 18 años de historia que permitió descifrar los movimientos de la napa freática de máxima a mínima, lote por lote.

Dante Garciandía, comerciante, productor y activo promotor de la iniciativa, describió ante TN Campo este esfuerzo colectivo para poner en agenda una problemática tan silenciosa como devastadora: la severa alteración de la calidad del agua para consumo animal durante los ciclos de sequía extrema.

Garciandía recordó que, en esta región, gran parte del distrito convivió históricamente con napas de agua de calidad compleja y altas concentraciones salinas.

Cuando el régimen de lluvias se retiraba de forma prolongada, la napa se alejaba de la superficie, los cuerpos superficiales se secaban por completo y el acuífero concentraba sus sales solubles, comprometiendo gravemente la ganadería bovina.

En los escenarios más críticos, al sur del partido, los productores se vieron obligados a comprar y transportar agua de fuentes externas para evitar la mortandad de su rodeo.

Alianza científica contra el clima

Para mitigar esa vulnerabilidad, el “grupo de napas” regional decidió dar un salto cualitativo hacia la frontera científica.

Con el respaldo técnico de investigadores de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) con sede en Tandil, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnica (CONICET), el Instituto de Hidrología de Llanuras (IHLLA) y la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), el entramado productivo consolidó una red de monitoreo integral.

El hito más reciente de esta alianza fue la puesta en marcha de la Estación Hidrometeorológica “La Baskonia”, un centro que no operó como una instalación meteorológica convencional, sino que respondió a los exigentes protocolos internacionales de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

“Lo que antes era una nube meteorológica difusa, hoy se transformó en información contundente; fue el aporte directo de la ciencia a una problemática estrictamente regional”, subrayó Garciandía, reflejando el entusiasmo que compartieron los especialistas involucrados.

La estación contó con sofisticados sensores que midieron de forma continua tanto el nivel del acuífero somero como la conductividad eléctrica del agua a diferentes profundidades (a término medio a 2,6 metros y a fondo de pozo a 4,6 metros).

Gracias a un módem que fue adquirido mediante el aporte mancomunado de productores e instituciones locales, el sistema avanzó sólidamente hacia la transmisión de toda esta información en tiempo real.

Estación hidrometeorológica “La Baskonia”, en Carlos Tejedor. (Foto: Dante Garciandía).

Este flujo de datos abiertos no solo optimizó la toma de decisiones dentro de las empresas agropecuarias, sino que funcionó como una herramienta de gestión estratégica para las autoridades encargadas del manejo del agua superficial y el planeamiento vial.

Los datos acumulados en los últimos meses ilustraron con precisión milimétrica la dinámica del ecosistema.

Tras un año 2025 que dejó excesos de precipitaciones, los meses de marzo y abril de 2026 registraron recargas masivas en el perfil del suelo producto de lluvias intensas que alcanzaron picos de hasta 55 y 65 milímetros diarios.

Los sensores registraron un ascenso sostenido y vertical de la napa freática, la cual trepó desde los -2,35 metros bajo el nivel del suelo hasta consolidarse en torno a los -1,33 metros, lo que representó una recarga efectiva de más de un metro en apenas 90 días.

Alumnos de la Escuela Técnica N°1 y del CEPT N° 9 analizan los registros del acuífero somero junto a los sensores de la estación. (Foto: Dante Garciandía).

Desde los primeros días de mayo, el acuífero se mantuvo estable en este rango, mostrando una relación inversa perfecta: cada vez que llovió y la napa ascendió, la conductividad eléctrica disminuyó notablemente, evidenciando un proceso de dilución salina por recarga meteórica.

Sin embargo, con la napa situada a tan solo 1,3 metros de la superficie y el perfil del suelo completamente saturado, las alarmas productivas comenzaron a encenderse ante los pronósticos de corto y mediano plazo que anticiparon la consolidación del fenómeno climático de “El Niño”.

En el sector existió plena conciencia de que la región ya había soportado extremos históricos: desde los excesos hídricos del año 2012, cuando las precipitaciones anuales treparon a los 1649 milímetros, hasta la contracara de la campaña 2022/23, catalogada como la peor sequía en 100 años.

Si el impacto de “El Niño” se materializaba con precipitaciones copiosas sobre un suelo que ya no tenía capacidad de absorción, el riesgo de anegamientos superficiales y pérdidas agrícolas se elevaba exponencialmente.

Compromiso local: jóvenes de las escuelas del distrito se integran activamente en el monitoreo hidrológico de Carlos Tejedor. (Foto: Dante Garciandía).

Lejos de caer en el alarmismo, la estrategia en Carlos Tejedor pasó por profundizar el conocimiento.

El proyecto contempló la instalación de nuevos sensores de conductividad directamente en los tanques de depósito, las bebidas de los animales y lagunas locales para determinar la calidad del agua consumida por el ganado de carne.

Asimismo, la iniciativa sumó un fuerte componente pedagógico al involucrar activamente a alumnos del CEPT Nº 9 “Colonia El Toro” y la Escuela de Educación Secundaria Técnica Nº 1, integrando a los jóvenes en la resolución de los desafíos ambientales de su propia comunidad.

Para los productores locales, la premisa fue clara: no disponer de datos conducía inevitablemente a decisiones erróneas; el verdadero desafío radicó en la inteligencia colectiva para implementarla de manera eficiente.

La diputada bonaerense Silvina Vaccarezza impulsa por ley un sistema de alerta temprana para prevenir el impacto del ascenso de napas en el interior provincial.(Foto: X SilVaccarezza).

De la experiencia local al debate en la Legislatura Bonaerense

La preocupación de los productores de Carlos Tejedor por el comportamiento de las aguas subterráneas encontró eco en las últimas horas en el ámbito político provincial.

Frente al riesgo inminente advertido por la Organización Meteorológica Mundial ante el desarrollo de “El Niño” —con especialistas que advirtieron un 63% de probabilidades de un “Super Niño” para el trimestre de noviembre a enero de 2027—, la diputada bonaerense Silvina Vaccarezza (UCR + Cambio Federal) presentó un proyecto de ley para crear el Sistema Provincial de Monitoreo y Alerta Temprana de Niveles Freáticos.

La iniciativa legislativa buscó cambiar un paradigma histórico: lograr que el Estado provincial deje de intervenir de manera puramente reactiva cuando las napas ya saturaron los campos y el daño está hecho.

En sintonía exacta con el modelo aplicado en Carlos Tejedor, el proyecto de Vaccarezza resaltó que, para asegurar la eficiencia del sistema, este deberá contar con la participación activa, asistencia científica e intercambio de datos del CONICET y de las universidades nacionales y provinciales.

La propuesta sumó urgencia tras un verano complejo que dejó inundaciones y serios deterioros de caminos rurales en municipios vecinos del interior como 9 de Julio, Carlos Casares, Saladillo y Azul.

Para la legisladora oriunda de Alberti, institucionalizar esta sinergia público-científica por ley garantizará que las alertas a los municipios de la provincia se tomen en base a evidencia empírica.

Mientras en los campos del noroeste bonaerense se continuó midiendo el agua centímetro a centímetro, el reclamo llegó a las bancas platenses con una premisa unánime: actuar con previsión antes de que la saturación vuelva a poner en jaque a la producción y la vida cotidiana de los vecinos.