Washington bombardeó diez objetivos militares iraníes y aseguró que respondió a un ataque con drones contra un petrolero en el Golfo.
El Ejército de Estados Unidos lanzó este sábado una nueva ofensiva sobre territorio iraní al bombardear diez objetivos militares ubicados en el sur del país y en los alrededores del estrecho de Ormuz. La operación, confirmada por el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), se produjo en respuesta al presunto ataque con drones de Irán contra un petrolero que navegaba por esa estratégica ruta marítima y profundizó la escalada militar entre ambos países, pese al alto el fuego y las negociaciones de paz iniciadas semanas atrás.
En paralelo a la ofensiva, el presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a endurecer su discurso contra la República Islámica y lanzó una nueva advertencia al régimen de los ayatolás.
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Hoy más que nunca
"Irán no existirá más" si Washington decide intensificar la ofensiva militar, escribió el mandatario en su red Truth Social, donde además acusó a Teherán de haber violado el alto el fuego y aseguró que las fuerzas estadounidenses destruyeron depósitos de misiles y drones iraníes.
Los objetivos
A través de un comunicado difundido en X, el Centcom informó que cazas de la Marina y de la Fuerza Aérea estadounidense atacaron diez instalaciones militares iraníes.
"Cazas de la Marina y la Fuerza Aérea de EE.UU. llevaron a cabo ataques esta noche contra 10 objetivos militares iraníes en múltiples ubicaciones en el Estrecho de Ormuz y sus alrededores, en respuesta al ataque con drones de Irán contra el M/T Kiku", señaló el comando militar.
Según Washington, entre los blancos alcanzados había infraestructuras de vigilancia militar, sistemas de comunicaciones, instalaciones de defensa aérea, depósitos de drones y equipos utilizados para la colocación de minas navales.
Medios iraníes reportaron explosiones en las regiones de Sirik y la isla de Qeshm, ambas ubicadas en el sur del país, aunque hasta el momento las autoridades iraníes no confirmaron oficialmente el alcance de los daños.
El gobierno iraní aseguró que respondió a las acciones estadounidenses atacando posiciones militares de Estados Unidos en el Golfo Pérsico.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria anunció nuevas operaciones contra intereses estadounidenses en la región, mientras que Bahréin reportó incidentes con drones iraníes.
La tensión también alcanzó al tráfico marítimo. La agencia británica UKMTO informó que un petrolero fue impactado por un proyectil de origen aún no identificado cuando navegaba por la zona, uno de los corredores energéticos más importantes del planeta.
La nueva ofensiva se produjo apenas un día después del primer ataque estadounidense desde la firma del memorándum de entendimiento alcanzado el 17 de junio entre Washington y Teherán, acuerdo que había permitido establecer un alto el fuego e iniciar negociaciones para intentar poner fin al conflicto.
Sin embargo, los enfrentamientos registrados durante las últimas horas volvieron a poner en duda la continuidad de ese proceso diplomático.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, intentó bajar el tono de la confrontación y advirtió sobre los riesgos de una escalada. "La violencia solo engendrará más violencia", sostuvo, al tiempo que insistió en preservar los canales diplomáticos abiertos entre ambos gobiernos.
Preocupación por el estrecho de Ormuz
Pese a la ofensiva militar, el Comando Central aseguró que el tránsito comercial continúa desarrollándose en el estrecho de Ormuz, bajo estrictas medidas de seguridad.
No obstante, la Organización Marítima Internacional advirtió que cientos de buques y miles de marinos permanecen bajo protocolos especiales de evacuación debido al deterioro de la situación en la región.
El estrecho de Ormuz concentra cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y cualquier alteración en su funcionamiento repercute de manera inmediata sobre los mercados internacionales de energía.
Especialistas en política internacional advierten que la sucesión de ataques y represalias aumenta el riesgo de una confrontación de mayor alcance entre Estados Unidos e Irán si no logran restablecerse las negociaciones diplomáticas.
El conflicto también agrava la situación económica iraní. Según estimaciones difundidas por analistas internacionales, el país enfrenta una inflación cercana al 89% interanual, además de crecientes dificultades para sostener el comercio exterior y garantizar el abastecimiento energético en medio de las sanciones internacionales y la prolongación de la crisis militar.
GD