Un estudio del IIHS en Estados Unidos mostró las grandes diferencias entre ambos modelos.
La prueba de choque entre las Chevrolet Blazer de 1996 y 2026. Video: IIHS.
Treinta años de evolución en materia de seguridad quedaron expuestos en una prueba realizada por el Instituto de Seguros para la Seguridad en las Carreteras (IIHS) en Estados Unidos, que enfrentó a una Chevrolet Blazer de 1996 con la versión 2026 del modelo en un choque frontal de solapamiento moderado.
Un impacto frontal dejó en evidencia cuánto cambiaron los vehículos
La evaluación se llevó a cabo con motivo del aniversario número 30 del programa de pruebas de choque del organismo y permitió comparar de forma directa el comportamiento estructural y la protección brindada a los ocupantes por dos SUV separadas por tres décadas de desarrollo tecnológico.
Los resultados fueron contundentes. En el Blazer 2026, el habitáculo conservó prácticamente toda su integridad tras el impacto y las mediciones obtenidas por los sensores del maniquí indicaron un riesgo muy bajo de lesiones. Solo se detectó una posibilidad ligeramente superior de daños en la pierna derecha, aunque dentro de parámetros considerados aceptables.
El modelo de 1996 sufrió una deformación severa del habitáculo
La situación fue muy diferente en el Blazer fabricado en 1996. La fuerza del impacto provocó una importante intrusión en el espacio destinado al conductor, desplazando el tablero y la columna de dirección hacia las piernas del ocupante. A su vez, el airbag impactó contra el mentón del maniquí, impulsando la cabeza hacia atrás hasta golpear la ventanilla lateral.
Las cargas registradas por los instrumentos revelaron una alta probabilidad de sufrir lesiones graves o fatales en la cabeza, el cuello y ambas piernas. Incluso, durante el ensayo se produjo la rotura de la articulación superior del cuello del maniquí, provocando que la cabeza se desprendiera del cuerpo, una situación que, aunque poco probable en una persona real, refleja la magnitud de las fuerzas generadas durante el choque.
El IIHS aclaró que sus evaluaciones se basan en los datos recopilados por los sensores instalados en los maniquíes de prueba y no únicamente en los daños visibles del vehículo. En el caso del Blazer de 1996, esos registros mostraron que las probabilidades de lesiones severas eran extremadamente elevadas.
Tres décadas de mejoras impulsadas por las pruebas de choque
El Blazer de primera generación evaluado originalmente por el IIHS había recibido una calificación deficiente en la prueba de solapamiento moderado, manteniendo esos resultados en los modelos producidos entre 1995 y 2004. En contraste, la nueva generación del SUV, reintroducida por Chevrolet en 2019, obtiene actualmente las máximas valoraciones en seguridad.
La prueba comparativa sirvió para ilustrar el impacto que tuvieron las evaluaciones del IIHS en la evolución de los automóviles modernos. Según un estudio del organismo, las mejoras implementadas por los fabricantes en respuesta a estas exigencias contribuyeron a evitar aproximadamente 48.352 muertes entre 1999 y 2024.