- El presidente no se reunirá con Pedro Sánchez ni con el rey Felipe VI.
- Sí tendrá un encuentro con empresarios.
El presidente Javier Milei regresa a Madrid en un viaje relámpago que esquiva, una vez más, cualquier contacto con el jefe del gobierno español Pedro Sánchez, quien, agobiado por causas judiciales en su entorno, vive sus peores días en los ocho años que lleva en el poder.
Milei va a aterrizar este jueves por la tarde (hora española) en la base militar de Torrejón de Ardoz, el aeropuerto que utiliza la Corona española para sus viajes, a media hora en auto del hotel sobre el Paseo de la Castellana en el que suele dormir Milei cuando hace pie en la capital española.
En la agenda presidencial figura el evento que lo trajo a Madrid: la inauguración de los cursos de verano de la Universidad San Pablo-CEU, una institución privada católica que, por segundo año consecutivo, ofrece cursos en el Real Centro Universitario Escorial- María Cristina.
Para la única noche que Milei pasará en Madrid, rondaba la posibilidad de una cena con el profesor Jesús Huerta de Soto, uno de los referentes ideológicos para el presidente argentino sobre la escuela austríaca de economía, pero no está confirmada.
El viernes 26, por la mañana, el presidente Milei será el orador estrella de la segunda edición de los cursos de verano: tres semanas de tres días de clase por 200 euros por curso.
Milei hablará en una de las sedes madrileñas de la CEU pero las clases comenzarán el 30 de junio en el centro universitario que la reina María Cristina de Habsburgo y Lorena fundó en 1892 en San Lorenzo de El Escorial, el pueblo a 50 kilómetros de Madrid donde Felipe II mandó construir el monasterio en el que están enterrados casi todos los reyes que tuvo España.
Medalla de honor
El presidente argentino recibirá, además, la medalla de honor de la Universidad San Pablo-CEU, la máxima distinción que la institución otorga “para hacer patente su reconocimiento a personas físicas o entidades que hayan destacado en el campo de la investigación, la enseñanza, la técnica, las ciencias, las artes, las letras, o que de algún modo, hubiesen prestado servicios destacados a la Universidad San Pablo-CEU”, aclaran.
Milei “bendecirá” el arranque de los cursos de verano que el año pasado inauguró la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con quien el mandatario argentino tiene buena sintonía.
Díaz Ayuso, líder del Partido Popular (PP) madrileño, lo condecoró con la medalla internacional de la región en 2024 y suele reunirse informalmente con el presidente cuando él visita España.
Agenda personal
Es la sexta vez, en los dos años y medio que lleva en la Casa Rosada, que Javier Milei viaja a Madrid. Siempre con agenda personal, para participar en actos partidarios de su amigo Santiago Abascal, el líder de Vox, o en eventos privados como el Madrid Economic Forum, cita a la asistió en marzo. También para recibir distinciones de organizaciones liberales como El Club de los Viernes o el Instituto Juan de Mariana.
Javier Milei nunca pisó España en visita oficial. El rey Felipe VI, jefe del Estado español, estuvo en Buenos Aires para su toma de posesión, en diciembre de 2023. Sin embargo, el presidente argentino no le retribuyó la visita, hasta ahora, en el Palacio de la Zarzuela.
Por otra parte, nadie disimula la ausencia total de simpatía entre el gobierno libertario de Milei y el de coalición progresista de Pedro Sánchez.
A la relación diplomática, que estuvo a punto de volar por los aires hace dos años cuando en un acto de Vox el argentino aludió a la esposa del presidente español llamándola “corrupta”, le bajó la hinchazón, pero está a años luz de ser fraternal.
“Impresentable”
En marzo, en su última visita a España, mientras clausuraba el foro económico patrocinado por plataformas de criptomonedas, Javier Milei llamó -sin nombrarlo- “impresentable” a Pedro Sánchez.
El argentino llega a Madrid horas después de que el jefe del gobierno español acudiera al Congreso a dar explicaciones por las causas judiciales que afectan a su Ejecutivo y al PSOE, el partido que él lidera.
Esta semana se conoció la sentencia de 24 años de cárcel para su ex ministro de Transportes, José Luis Abalos, por haber cobrado coimas en la compra de barbijos durante la pandemia.
Y esto no es todo: el ex presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, está siendo investigado por presunto tráfico de influencias y lavado de dinero y la Guardia Civil busca indicios de una trama que, desde dentro del PSOE, habría intentado desprestigiar a jueces, fiscales y agentes que investigaran al gobierno o a dirigentes de su partido.
El mismo día en el que Pedro Sánchez compareció en el Parlamento, su esposa, Begoña Gómez, entregó su pasaporte -como medida cautelar- ante el juez que la envía a juicio oral porque sospecha que la primera dama se benefició de ese rol para su carrera profesional.
Atraer inversiones
Antes de volver a Buenos Aires, Milei repetirá la liturgia pagana de reunirse con empresarios para atraer posibles futuras inversiones.
La lista de convocados, que incluiría a directivos del BBVA, de Telefónica, del Banco Santander y de Mapfre, entre otros, está en manos del embajador argentino en España, Wenceslao Bunge, quien conoce muy bien el paño.
“Me considero un empresario al que le han pedido cumplir esta misión diplomática y el mandato que tengo es acercar a los dos países”, confesó Bunge a Clarín en una entrevista exclusiva que concedió en mayo, cuando cumplió su primer año como embajador.
“El tema de Repsol dejó un sabor muy amargo en la boca de los españoles y, como digo siempre, el que se quema con leche ve una vaca y llora -se sinceró Bunge-. Yo les digo a los empresarios españoles que, al final, el tren no pasa dos veces y no sucede nada si no invierten, porque hay interés por Argentina de tantas otras naciones que no es que Argentina necesite a España. Yo creo que España necesita mucho más a Argentina que Argentina a España.”
Aun queda por definir dónde será el encuentro del presidente Milei con los empresarios porque la residencia oficial de la embajada, ese palacete de marqueses del siglo XIX que el Estado argentino compró en 1957, está en obras. Bunge va a mudar allí las oficinas consulares para dejar de pagar el alquiler millonario que cuestan los pisos que ocupa hoy el consulado en el edificio pegado a la embajada.