- Antes de partir a Madrid, Milei se diferenció de la comunidad internacional en su forma de ofrecer ayuda.
El gobierno de Javier Milei fue uno de los últimos en expresar solidaridad a Venezuela y al pueblo venezolano por la tragedia humanitaria y económica que enfrenta tras los dos terremotos que sufrió el país en la tarde del jueves.
Reaccionó sólo luego de qué el Departamento de Estado expresara su primera comunicación al respecto y cuando Milei ya estaba en el avión rumbo a España. El texto fue aprobado por los hermanos Milei. Los funcionarios tenían temor a "meter la pata" en un tema sensible para el Presidente que a su vez observa y sigue los pasos de Donald Trump.
Por empezar al canciller, Pablo Quirno deberá lidiar con esta cuestión en pleno viaje a Nueva York, donde este jueves tiene que defender la cuestión de la "soberanía de Malvinas" en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.
Se desconoce qué estará dispuesta a ofrecer Argentina como ayuda a Venezuela. A los bolivianos les mandaron para que hicieran operaciones de traslado interno de alimentos durante los recientes bloqueos por las protestas.
Con el terremoto venezolano, ahora, habrá una oportunidad para relanzar las relaciones bilaterales que están por completo cortadas. La mayoría de los gobiernos, por derecha e izquierda, hasta presidentes electos como el outsider colombiano Abelardo de la Espriella ofrecieron todo tipo de ayuda. La devastación en Venezuela descomunal.
La reacción oficial el jueves pasadas las 23 horas llegó a través de dos comunicados distintos: uno difundido por la Oficina del Presidente y otro emitido por la Cancillería argentina. Ambos reflejaron la voluntad de acompañar a la población afectada por la catástrofe natural, aunque sin dejar de remarcar las diferencias políticas que mantienen enfrentados a la Casa Rosada y al régimen venezolano.
“La Oficina del Presidente expresa su más profunda solidaridad con el pueblo venezolano tras los fuertes terremotos que sacudieron este miércoles la franja norte costera de Venezuela”, señaló el comunicado presidencial.
El texto describió además el impacto de los movimientos sísmicos, que afectaron a “innumerables familias” y dejaron “incalculables daños estructurales y derrumbes” en diversas localidades venezolanas.
La Casa Rosada también manifestó su disposición a colaborar ante la emergencia. “La República Argentina se encuentra atenta a la evolución de la situación y manifiesta su disposición a colaborar con la asistencia humanitaria que pudiera requerirse”, sostuvo el mensaje oficial.
Pero el dato político más relevante estuvo en una frase que buscó diferenciar la tragedia humanitaria de la disputa ideológica que mantiene el Gobierno argentino con el chavismo. “Más allá de las diferencias que puedan existir entre nuestros gobiernos, el Presidente Javier G. Milei extiende su mano en solidaridad al pueblo venezolano frente a una catástrofe natural que demanda una reacción de toda la comunidad internacional”, afirmó el comunicado.
La referencia no pasó inadvertida. Desde su llegada al poder, Milei convirtió a Venezuela en uno de los principales focos de sus cuestionamientos en política exterior. El Presidente ha definido al régimen de Maduro como una dictadura, desconoció los resultados de las últimas elecciones venezolanas y respaldó públicamente a la oposición democrática.
Desde agosto de 2024 las embajadas de Argentina, en Caracas y de Venezuela en Buenos Aires permanecen cerradas. El dictador Maduro echó a los diplomáticos de Milei cuándo el libertario reconoció al delfín de María Corina Machado, Edmundo González Urrutia como presidente electo -y no a Maduro- en los comicios de julio de 2024.
En el medio también estaba la crisis bilateral por los asilados venezolanos en la sede Argentina de Caracas y después la detención de Nahuel Gallo, que terminó siendo liberado en febrero pasado por la intermediación del ex embajador de n Caracas del kirchnerismo Oscar Laborde y de la Asociación del Fútbol Argentino. La AFA lo trajo en su avión.
La presidenta interina Delcy Rodríguez no se lo quiso entregar el gobierno de Milei.
Clarín supo que los empleados de limpieza y mantenimiento que todavía siguen atendiendo los dos edificios vacíos que la Argentina tiene en Caracas (la Embajada de la residencia) están en buenas condiciones físicas tras del terremoto.
En ese contexto, la solidaridad expresada tras los terremotos adquiere una dimensión singular, ya que se produce en medio de una relación bilateral prácticamente inexistente.
El comunicado presidencial concluyó con un mensaje dirigido a las víctimas y a los equipos de emergencia que trabajan en las zonas afectadas. “En estos momentos difíciles, nuestros pensamientos están con las familias afectadas y con los equipos de rescate y protección civil que trabajan sin descanso para garantizar la seguridad de la población”, expresó.
En paralelo, el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto difundió un segundo comunicado en el que reiteró el apoyo argentino al pueblo venezolano y emitió recomendaciones para los ciudadanos argentinos que permanecen en ese país.
“La República Argentina lamenta profundamente las consecuencias de los eventos sísmicos registrados durante el día de hoy, 24 de junio, en Venezuela y expresa su solidaridad con el pueblo venezolano en este difícil momento”, señaló Cancillería.
Además, pidió a los argentinos residentes en territorio venezolano que sigan estrictamente las instrucciones de las autoridades locales. “Se recomienda a los ciudadanos argentinos residentes en ese país seguir las indicaciones de los organismos locales competentes en materia de resguardo, seguridad y, de corresponder, evacuación”, indicó.
Los mensajes oficiales cobran especial relevancia porque la Argentina y Venezuela no mantienen actualmente relaciones diplomáticas normales. Tras el agravamiento de las tensiones entre el gobierno de Milei y el régimen de Maduro, las embajadas de ambos países permanecen cerradas y los canales institucionales se encuentran reducidos al mínimo.
Aun así, frente a una tragedia de gran magnitud, guiada por el buen consejo de los diplomáticos, la Casa Rosada optó por separar la emergencia humanitaria de la disputa política y expresar un respaldo al pueblo venezolano, aunque dejando explícita la existencia de profundas diferencias con el gobierno chavista.