- La moción, presentada por el PP, no es vinculante pero evidencia la debilidad parlamentaria del presidente.
- Un día antes, Sánchez había dicho ante el Parlamento que no renunciará pese a los casos de corrupción que lo rodean.
Un día después y en el mismo Congreso donde el presidente Pedro Sánchez aseguró que no piensa abandonar el gobierno y que no existe “una corrupción generalizada” en su entorno, una mayoría parlamentaria le pidió este jueves su renuncia o que se someta a una cuestión de confianza.
Sánchez estuvo el miércoles en el Parlamento para dar explicaciones por las causas judiciales que afectan a su Ejecutivo y al PSOE, el partido que él lidera.
“La pregunta no es si vamos a continuar. La pregunta es: ¿Cómo no vamos a continuar?”, dijo el presidente.
“No vamos a aceptar la corrupción como un hecho consustancial a las organizaciones humanas -subrayó el jefe del gobierno-. Nosotros vamos a seguir trabajando con la ambición de erradicarla del todo.”
Sin embargo sus explicaciones no conformaron a los grupos parlamentarios que, este jueves, le subieron la apuesta.
Una moción del PP
El pedido de renuncia o cuestión de confianza aprobado este jueves es una moción presentada por el Partido Popular (PP), líder de la oposición, que logró los votos suficientes -178 a favor y 171 en contra- para ser aprobada, aunque no es vinculante, es decir, que no obliga al jefe del gobierno a presentar su renuncia ni a someterse a un voto de confianza de la Cámara.
Sí deja de manifiesto su debilidad parlamentaria. “El presidente del gobierno está actuando contra la mayoría absoluta que está pidiendo su dimisión”, dijo apenas terminada la votación el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
La propuesta de su partido salió adelante porque fue apoyada por Vox, por Junts x Catalunya -el partido del ex presidente catalán independentista Carles Puigdemont-, por Unión del Pueblo Navarro y por Coalición Canaria.
Excepto PP y Vox, los otros partidos han sido, hasta ahora, aliados de Sánchez: en 2023 apoyaron, a cambio de promesas y pactos con el líder del PSOE, su investidura como jefe del gobierno de España.
Sánchez no eludió la situación complicada en la que se encuentra políticamente pero tampoco tiró la toalla.
Los casos judiciales que lo rodean
Esta semana se conoció la sentencia de 24 años de cárcel para su ex ministro de Transportes, José Luis Abalos, por haber cobrado coimas en la compra de barbijos durante la pandemia.
Y esto no es todo: el ex presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, está siendo investigado por presunto tráfico de influencias y lavado de dinero y la Guardia Civil busca indicios de una trama que, desde dentro del PSOE, habría intentado desprestigiar a jueces, fiscales y agentes que investigaran al gobierno o a dirigentes de su partido.
El mismo día en el que Pedro Sánchez compareció en el Parlamento, su esposa, Begoña Gómez, entregó su pasaporte -como medida cautelar- ante el juez que la envía a juicio oral porque sospecha que la primera dama se benefició de ese rol para su carrera profesional.
Eran más de las tres de la tarde en Madrid cuando finalizó la votación. Desde las bancadas del PP le gritaban a Sánchez que renuncie mientras los diputados del PSOE aplaudían al presidente de pie.