Santiago Silva con Leo Montero: el drama del doping, la mochila de Palermo y el miedo a la muerte

Santiago Silva con Leo Montero: el drama del doping, la mochila de Palermo y el miedo a la muerte

El recordado delantero uruguayo pasó por Random y dejó títulos impactantes. El calvario de estar dos años suspendido y su “victoria” contra el sistema.

Santiago Silva con Leo Montero: el drama del doping, la mochila de Palermo y el miedo a la muerte. (Video y foto: TN)

Para el fútbol argentino, Santiago “Tanque” Silva siempre fue sinónimo de choque, potencia y un temperamento indomable dentro de la cancha. Sin embargo, a tres años de su último paso por el fútbol profesional con la camiseta de Aldosivi, el histórico goleador uruguayo transita el difícil camino del retiro con la misma intensidad con la que jugaba.

“Dentro de mí soy un jugador eterno. Me ha costado el retiro porque no hay nada que te llene como estar dentro de una cancha”, le contó a Leo Montero en el ciclo Random. En una charla profunda, el máximo anotador uruguayo en la historia de nuestro fútbol repasó las luces y sombras de una carrera marcada por la resiliencia, la exigencia extrema y las batallas invisibles que debió librar fuera del césped.

“Le gané al sistema”: los dos años suspendido por doping que le cambiaron la cabeza

Uno de los momentos más oscuros de la trayectoria de Silva ocurrió en el tramo final de su carrera, cuando una sanción por doping debido a un tratamiento de fertilidad lo obligó a parar de manera abrupta. Lejos de retirarse en silencio, el “Tanque” transformó la injusticia en combustible.

“En el medio del camino me sucede lo del doping y eso me dio muchas más fuerzas. Estuve parado casi dos años sin poder jugar y logré algo que me reforzó la cabeza. Pude ser muy resiliente y ganarle un poco al sistema, demostrándome a mí mismo y a mi familia que podía volver. Me tocó ponerle muchísimos huevos a la vida. Hay una frase que aplica perfecto: lo que no te mata, te fortalece".

Al calificar qué tan injusto fue aquel positivo provocado por la búsqueda de un nuevo hijo, el uruguayo fue tajante: “Un 10. No hay más números, si no diría más. Fue un error en un tratamiento con testosterona y me tocó pelear contra un sistema, encontrándome en muchos lugares oscuros. Pero sabía desde el primer momento que iba a volver”.

La “imposible” mochila de ser el heredero de Martín Palermo en Boca

Santiago Silva salió campeón con Boca en la Copa Argentina. (DYN)

Aunque vistió las camisetas de Banfield, Vélez y Lanús con enorme éxito, Silva reconoce que su identificación actual está ligada a Boca Juniors por la magnitud del club y lo que significó el año 2012 en su carrera. Sin embargo, su desembarco en el Xeneize tuvo que pagar el peaje más caro del fútbol local: reemplazar al optimista del gol.

“Ponerse esa mochila costó. Reemplazar a Martín Palermo, uno de los máximos ídolos de la historia del club, era una tarea díficil... yo diría que imposible. Dejó una vara extremadamente alta. Al principio me costó porque estuve cuatro o cinco partidos sin poder convertir. Pero el hincha de Boca veía mis ganas de querer salir de ese momento, dejando todo, generando espacios y dando asistencias hasta que el gol contra Estudiantes en La Plata finalmente entró“.

Para el uruguayo, la vida del “9” es un sube y baja mental extremo que hoy se amplifica con las redes sociales: “Cuando hacés goles valés millones; cuando estás seco es un sufrimiento. Por eso el privilegio de convertir y culminar la jugada es algo único que no todos pueden explicar”.

“El verdadero sacrificio es el del laburante que se levanta a las dos de la mañana”

A menudo, el mundo del fútbol se encierra en una burbuja de quejas y lamentos. Sin embargo, el “Tanque” mantiene los pies sobre la tierra y traza una línea muy clara entre las exigencias de su profesión y la realidad del ciudadano común.

“Yo no me olvido de que soy un privilegiado: gano dinero y me tratan bien. Cuando el jugador de fútbol habla de ‘sacrificio’, hay una discusión muy fina. El sacrificio de verdad es levantarse a las dos de la madrugada o dormir tres horas para ir a trabajar y llevarle la comida a tu hijo. Nosotros pasamos adversidades desde muy jóvenes para intentar ser alguien en el fútbol, como las pasa el laburante que va a tomar el tren, no sale y se tiene que buscar la vida. Son sacrificios diferentes. Nosotros estamos expuestos en una cancha como la Bombonera o el Monumental y hay que asumir esa responsabilidad profesional, salgan las cosas bien o mal".

Santiago Silva pasó por el ciclo Random de TN. (Foto: TN)

El “osito de peluche” detrás del guerrero: el costado romántico y sensible de Silva

Dentro del campo de juego, Silva se caracterizó por un look intimidante: cabeza completamente rapada, gestos duros y un físico dispuesto a chocar contra cualquiera. Sin embargo, el delantero reveló que su estética nació por una calvicie temprana a los 14 años y que, detrás de esa apariencia de “gladiador”, se esconde un hombre completamente diferente.

“¿Un osito de peluche? No sé si tanto, pero mis dos hijas me pueden por completo. Y además tengo un lado romántico que muchos excompañeros no pueden creer. Me gusta mucho Ricardo Arjona, escuchaba a Ricardo Montaner de pibe y me encantan los lentos de los 80. Soy súper atento, regalo flores para los cumpleaños y los Días de la Madre. Totalmente ochentoso".

Esa sensibilidad también se traslada a la pantalla grande. El exdelantero admitió que se emociona seguido con el cine: “Soy muy emocional. Me gustan las películas dramáticas o basadas en hechos verídicos. Gladiador la vi diez veces, o historias de la Segunda Guerra Mundial como El niño con el pijama de rayas... son historias que me llegan".

El pánico a la muerte: “Daría cualquier cosa por seguir jugando”

Para el cierre quedó la confesión más visceral de la noche. Al ser consultado sobre el miedo a la muerte, el goleador sorprendió con una honestidad brutal que desarma cualquier pose de hombre duro.

"Le tengo un 10 de miedo a la muerte. Yo quiero ser eterno, dame la chance de vivir para siempre. Quiero seguir peleando por estar, por vivir y disfrutar. Daría cualquier cosa por seguir jugando al fútbol. Estuvimos acostumbrados muchísimo tiempo a este deporte. A mi manera, con los golpes y las frustraciones, todo lo vivido me fascinó y quiero seguir estirándolo".