El presidente de ACSOJA, Rodolfo Rossi, reconoció las medidas macroeconómicas del Gobierno, pero exigió acelerar la quita de gravámenes y aseguró que, gracias a la minería y la energía, “el agro ya no está en soledad”.
En el marco de una nueva edición del Seminario ACSOJA 2026, celebrado en el recinto de operaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina, Rodolfo Rossi, brindó un contundente discurso que balanceó el respaldo al rumbo económico oficial con un firme y urgente reclamo sectorial.
Ante una audiencia compuesta por productores, exportadores, científicos y representantes gremiales, el dirigente advirtió que el esquema actual de reducción paulatina de los derechos de exportación (DEX) resulta insuficiente para dinamizar la producción y reactivar un “círculo virtuoso” en el interior del país.
“Las medidas recientes de baja progresiva desde el año próximo llegarán a un número interesante en los próximos dos años, pero hay que acelerar el ritmo. La cadena espera reducir cuanto antes la distancia con los cultivos competidores y avanzar progresivamente hacia retenciones cero para todos los cultivos”, expresó Rossi de manera directa.
Para el titular de la entidad, el contexto global y local exige decisiones drásticas: “No podemos esperar, debemos actuar, proponer y transformar, pero siempre unidos”.
No obstante, aclaró que la insistencia en este punto no debe leerse como un desaire hacia la gestión nacional, manifestando que reconocer los logros macroeconómicos alcanzados hasta el momento no implica caer en el conformismo.
A lo largo de su exposición, Rossi estructuró una mirada de mediano y largo plazo orientada al crecimiento y la diversificación de la matriz productiva.
El dirigente insistió en que la Argentina cuenta con el territorio y, fundamentalmente, con las herramientas tecnológicas necesarias para incrementar los rindes de forma vertical sin descuidar la sustentabilidad del recurso suelo.
En ese sentido, defendió un modelo basado en una mayor rotación de cultivos, imaginando una agricultura expandida en superficie y volumen que incluya más soja, maíz, trigo, cebada y girasol, extendiendo estos beneficios hacia las economías regionales tradicionalmente más postergadas.
Propuestas e innovación
Uno de los ejes más propositivos de su intervención estuvo enfocado en la capacidad instalada de la agroindustria, la cual requiere operar a su máximo potencial para generar valor agregado genuino dentro de las fronteras nacionales.
De acuerdo con Rossi, la transformación local de las materias primas es la llave para una verdadera disrupción económica. El especialista ejemplificó que, con tan solo destinar dos o tres millones de toneladas adicionales de harina de soja al procesamiento interno, el país podría consolidar una “revolución” proteica, combinando de forma eficiente la proteína vegetal con la producción de maíz.
El presidente de la entidad también celebró un cambio estructural clave en la matriz de generación de divisas de la Argentina, observando con optimismo que “ya no está el agro en soledad” sosteniendo las cuentas públicas.
Rossi puntualizó que los déficits fiscales del país comienzan a ser cubiertos de manera compartida gracias al despegue de la minería, los hidrocarburos y la energía. A diferencia de otros sectores industriales cuyo balance entre importaciones y exportaciones suele ser equilibrado o deficitario, el complejo agroindustrial se destaca por multiplicar de forma neta cada dólar invertido, un dinamismo al que ahora se suman los dólares frescos provenientes de la energía.
Finalmente, de cara a la agenda legislativa y técnica, el directivo enumeró una serie de herramientas indispensables para recuperar los niveles de competitividad internacional. Entre las prioridades señaladas figuraron la necesidad de una nueva ley de semillas, una ley de promoción del uso de fertilizantes, un marco regulatorio moderno para los biocombustibles y un plan integral de inversiones en infraestructura logística y ferroviaria.
Para cerrar el encuentro con una mirada de proyección internacional, Rossi anunció que Rosario será la sede de la Conferencia Mundial de Investigación en Soja entre el 4 y el 7 de abril de 2027, un mega evento que reunirá a delegaciones de más de 100 países para debatir desde biotecnología hasta inteligencia artificial aplicada al campo.