La especialista explicó cuáles son los hábitos más comunes que dañan el corazón entre quienes pasan muchas horas sentados y compartió una serie de recomendaciones para reducir el riesgo cardiovascular.
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales preocupaciones de los especialistas en salud. Aunque factores como la genética influyen en el riesgo cardíaco, los hábitos cotidianos tienen un papel determinante en la prevención de problemas del corazón.
En este contexto, la cardióloga Petra Sanz, especialista del Hospital Universitario Rey Juan Carlos de España y presidenta de la Sociedad Castellana de Cardiología, advirtió sobre uno de los errores más frecuentes entre las personas con un estilo de vida sedentario: “Una persona sedentaria tiene que evitar la comida rápida y, en general, los alimentos procesados, ricos en sal, grasas y azúcares, para mejorar la salud cardiovascular”.
Por qué la comida rápida aumenta el riesgo cardiovascular
Según explicó la especialista en una entrevista, las personas que pasan muchas horas sentadas y realizan poca actividad física tienen más probabilidades de desarrollar factores de riesgo cardiovascular.
Entre ellos se encuentran la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes y los niveles elevados de colesterol, condiciones que pueden favorecer la aparición de enfermedades cardíacas.
Además, los alimentos ultraprocesados suelen contener grandes cantidades de sodio, grasas saturadas y azúcares añadidos, componentes que pueden afectar negativamente la salud cuando se consumen de forma habitual.
La cardióloga también señaló que muchas personas comen rápido durante la jornada laboral, sin desconectarse de sus tareas. Esta costumbre puede favorecer el estrés y generar una relación poco saludable con la alimentación.
Los hábitos que más perjudican la salud del corazón
Petra Sanz identificó varios comportamientos que aumentan el riesgo cardiovascular:
- Pasar muchas horas sentado sin moverse.
- Fumar para intentar reducir el estrés.
- Comer rápido y elegir alimentos poco saludables.
- No realizar actividad física de forma regular.
- Dormir pocas horas o descansar mal.
- No controlar el estrés laboral.
Según la especialista, estos hábitos suelen potenciarse entre sí y aumentar el impacto negativo sobre la salud cardiovascular.
El problema de trabajar sentado durante muchas horas
Uno de los errores más frecuentes, según Sanz, es permanecer sentado durante toda la jornada laboral sin realizar pausas activas.
La especialista explicó que utilizar siempre el ascensor, evitar caminar o no levantarse del escritorio durante horas contribuye al sedentarismo.
La situación se vuelve más preocupante cuando, al finalizar la jornada laboral, la persona tampoco realiza ejercicio físico. En estos casos, el riesgo cardiovascular aumenta debido a la acumulación de factores asociados a un estilo de vida sedentario.
Cómo compensar los efectos del sedentarismo
Para reducir el impacto negativo de pasar muchas horas sentado, la cardióloga recomienda:
- Levantarse y caminar algunos minutos cada hora.
- Utilizar las escaleras siempre que sea posible.
- Realizar actividad física al menos 4 o 5 días por semana.
- Caminar a paso rápido, correr, nadar o andar en bicicleta.
- Incorporar ejercicios de fuerza de manera regular.
- Mantener una alimentación equilibrada.
La especialista insiste en que la actividad física es una de las herramientas más eficaces para proteger el corazón y mejorar la calidad de vida.
La falta de sueño y el estrés también afectan al corazón
Otro aspecto que preocupa a los cardiólogos es el impacto del descanso insuficiente sobre la salud cardiovascular.
“No descansar de forma adecuada y la falta de sueño pueden provocar aumento de la tensión arterial, lo que, en definitiva, aumenta el riesgo cardiovascular”, advirtió Sanz. El estrés laboral también juega un papel importante. Según la especialista, las personas que sufren altos niveles de estrés suelen comer peor, fumar más y realizar menos actividad física, lo que favorece la aparición de factores de riesgo cardíaco.
Por ese motivo, la cardióloga resume sus principales recomendaciones en cuatro pilares fundamentales: realizar ejercicio físico de forma habitual, cuidar la alimentación, controlar el estrés y evitar el consumo de tabaco. De esta manera, es posible reducir de forma significativa el riesgo cardiovascular y mejorar la salud general a largo plazo.