Los dos gigantes ganaderos agotaron sus cuotas anuales para evitar aranceles del 67% en el gigante asiático. La Argentina, que ejecutó el 41% de su cupo, espera que la menor oferta reactive los precios en el segundo semestre.
El mercado mundial de la carne vacuna atraviesa un momento de fuerte expectativa y reconfiguración de estrategias.
En el primer semestre del año, dos de los mayores abastecedores de China, Australia y Brasil, agotaron prácticamente la totalidad de sus cuotas de exportación preferenciales hacia ese destino para todo el 2026.
Esta situación obliga a replantear el negocio global y genera fuertes interrogantes sobre la evolución de los precios de los cortes ganaderos durante la segunda mitad del año.
De acuerdo con un informe elaborado por el Rosgan, Australia ya cubrió las 205.000 toneladas anuales asignadas por el gobierno chino, mientras que Brasil transita una situación idéntica con su cupo de 1,1 millones de toneladas.
En consecuencia, varias plantas frigoríficas brasileñas comenzaron a reducir o incluso suspender la producción destinada al mercado asiático, buscando evitar embarques que queden alcanzados por aranceles impositivos de hasta el 67%.
Esta realidad contrasta con la de otros exportadores como Argentina, Uruguay, Nueva Zelanda e incluso Estados Unidos, que avanzan a un ritmo considerablemente más lento en la utilización de sus respectivas cuotas.
Estrategias divergentes
Según los datos de la Administración General de Aduanas de China, hasta fines de mayo la Argentina había ejecutado apenas el 41% de su cupo, con 210.857 toneladas ingresadas, mientras que Uruguay y Nueva Zelanda mostraban niveles de utilización aún menores.
Para los analistas del Rosgan, las diferencias observadas responden a enfoques comerciales claramente distintos. Mientras que los dos países menos favorecidos en la distribución de cuotas originarias, Australia y Brasil, apuntaron a saturar rápidamente el mercado bajo la expectativa de una negociación futura, un segundo bloque de países, entre ellos la Argentina, apostó por mantener un ritmo más moderado de ejecución.
La lógica detrás de esta segunda estrategia fue esperar que el desabastecimiento provocado por el agotamiento de los cupos disponibles generara una mejora en los valores de mercado, impulsada por la propia necesidad de compra de los importadores chinos.
Sin embargo, el informe advierte que, hasta ahora, ninguna de las dos posturas comerciales logró materializar plenamente los resultados económicos esperados.
De hecho, durante los primeros cinco meses del año, China importó cerca de 1,3 millones de toneladas de carne vacuna, un volumen 18% superior al registrado en igual período de 2025. Además, los precios promedio pagados fueron un 14% más altos que los del año pasado.
Estos números sorprendieron a los operadores porque se ubican muy por encima de las previsiones iniciales del propio gobierno chino, que apuntaban a una reducción del 4% en las importaciones anuales.
Incógnita aduanera
La agresiva estrategia desplegada por Australia y Brasil durante el primer cuatrimestre alteró rápidamente todas las proyecciones, obligando a recalcular los volúmenes disponibles para la segunda mitad del año, que ahora se estiman entre 40.000 y 50.000 toneladas mensuales.
No obstante, el comportamiento futuro del negocio sigue condicionado por un factor clave: las decisiones regulatorias que adopte China respecto de las importaciones fuera de cuota.
La gran pregunta que hoy domina el tablero ganadero es si el gobierno de Beijing permitirá el ingreso de carne fuera de cuota para ser almacenada en depósitos aduaneros hasta la renovación de los cupos en enero de 2027.
Si esta posibilidad no se habilita, los países que aún conservan una porción significativa de sus cuotas sin utilizar, como la Argentina, podrían fortalecer su posición comercial y capturar mejores precios durante los últimos meses del año.
Pero existe también un escenario alternativo perjudicial para la región. Si China autoriza el almacenamiento en frío fuera de cuota, Australia y especialmente Brasil tendrían margen para volver a colocar producto antes de fin de año, presionando a la baja los valores de ingreso y preparándose para nacionalizar rápidamente esa carne una vez renovados los cupos.
Por ahora, el mercado parece haber ingresado en un impasse técnico, condicionado por una fuerte expectativa y cautela entre los compradores chinos.