El proyecto, que nació durante una campaña en la Antártida, ya tiene usuarios activos en Córdoba y Buenos Aires y convive con un marco legal nacional que todavía no logra la interoperabilidad plena entre sistemas públicos y privados.
Federico Harkes, médico de 43 años formado en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), desarrolló La Historia Clínica Digital, una plataforma que usa inteligencia artificial de Google Gemini para la gestión de consultorio, como transcribir consultas, generar resúmenes y alertar sobre interacciones medicamentosas.
El médico reside en la ciudad de Córdoba y atiende en el municipio de Jesús María, en la guardia del hospital municipal de Villa Carlos Paz y de manera particular a domicilio. Su itinerario profesional, sumado a la variedad de pacientes y especialidades con las que trabaja, fue el disparador del proyecto. "No encontraba un software, una historia clínica digitalizada o electrónica que se adapte al trabajo del médico", relató a PERFIL CÓRDOBA.
La idea tomó forma en 2025, durante una campaña en la Antártida, donde Harkes integró el equipo médico de la Base Carlini. "Estuve allí un año. Me puse a estudiar todos los software y cómo crear una aplicación en la que el médico trabaje de la forma más cómoda según un propia experiencia", explicó.
Según describe en la presentación de la plataforma, antes de ese proceso ya contaba con formación en análisis y ciencia de datos y experiencia en diseño de aplicaciones de bajo código, conocimientos que terminó de volcar en el desarrollo del sistema.
Una plataforma pensada por especialidad, no por administración
El diferencial que Harkes remarca frente a otros sistemas disponibles en el país es la adaptación a cada especialidad médica. Mientras la mayoría de los softwares de gestión priorizan turnos, facturación y trámites con obras sociales, La Historia Clínica Digital organiza los campos clínicos según la práctica de cada profesional: un cardiólogo accede a scores de riesgo cardiovascular y electrocardiograma estructurado, un neumonólogo a calculadoras como mMRC, CAT o GOLDpor citar dos ejemplos. La plataforma contempla más de veinte especialidades, entre ellas pediatría, psiquiatría, ginecología, oncología y kinesiología.
El software corre sobre servidores de Google, se opera desde el navegador y puede instalarse como aplicación en el celular sin pasar por tiendas de aplicaciones. Funciona también sin conexión: la información se guarda en un archivo temporal y se sincroniza apenas se recupera el servicio de internet, dado que la normativa argentina exige resguardar la documentación clínica durante diez años.
El rol de la inteligencia artificial
El uso de Gemini, el modelo de inteligencia artificial de Google, atraviesa varias funciones de la plataforma. Antes de cada consulta genera un resumen de los antecedentes del paciente; durante la consulta puede transcribir la conversación entre médico y paciente, con consentimiento previo y sin almacenar el audio, y completar los campos de la evolución clínica.
Al momento de prescribir, cruza la nueva indicación contra la medicación habitual, las alergias registradas y los antecedentes del paciente, y bloquea la firma de la receta si detecta una interacción clasificada como grave.
Harkes insistió en que la herramienta no sustituye el criterio profesional. "La inteligencia artificial está permanentemente viendo lo que el profesional hace para luego asistirlo, pero la última decisión siempre es del profesional, no lo reemplaza en ningún momento", afirmó. El objetivo declarado es liberar al médico de la carga administrativa para que pueda sostener la atención sobre la persona que tiene enfrente.
Otra de las funciones que el médico destacó como ahorro de tiempo es la generación automática de resúmenes para obras sociales, un trámite que hoy suele insumir horas de revisión manual de historias clínicas extensas. "Hoy con la inteligencia artificial dentro del software el resumen se hace automáticamente. La IA lee absolutamente todas las evoluciones del paciente y genera un resumen puntualmente para la obra social", señaló el especialista en medicina familiar, cuidados paliativos, salud pública.
El sistema no contempla planes escalonados ni funciones bloqueadas detrás de pagos adicionales. Según explicó el propio Harkes y confirma la página oficial de la plataforma, el primer usuario tiene un costo mensual de 50.000 pesos y cada usuario adicional -ya sea otro profesional o personal de secretarí-— cuesta la mitad, 25.000 pesos. Para el paciente, el acceso al portal donde puede gestionar turnos, ver recetas, certificados y resúmenes no tiene costo. La plataforma ofrece además quince días de prueba gratuita.
El marco legal: una ley nacional que avanza, pero no conecta todo
El desarrollo de Harkes se inscribe en un escenario regulatorio que en los últimos años incorporó cambios relevantes. La ley 27.706, sancionada en febrero de 2023 y reglamentada ese mismo año mediante el decreto 393/2023, creó el Programa Federal Único de Informatización y Digitalización de Historias Clínicas, con el objetivo de instaurar de forma progresiva un Sistema Único de Registro de Historias Clínicas Electrónicas que garantice a pacientes y profesionales el acceso a la información clínica relevante desde cualquier punto del país.
La norma estableció como autoridad de aplicación al Ministerio de Salud de la Nación y dispuso que el sistema debía instalarse de manera gratuita en hospitales públicos nacionales, provinciales y municipales, en articulación con las provincias y la Ciudad de Buenos Aires.
Esa ley se apoya, a su vez, en dos normas anteriores: la 26.529, de derechos del paciente, y la 25.326, de protección de datos personales, ambas citadas explícitamente como marco de cumplimiento por la plataforma de Harkes. A ellas se sumó en 2024 la ley 27.802, que regula los certificados médicos digitales con firma electrónica, otra de las funciones que el sistema incorpora para la emisión de licencias por enfermedad y certificados de aptitud física.
En Córdoba, la digitalización de historias clínicas en el sistema público tiene un recorrido propio. La provincia impulsa desde 2019 el Sistema Provincial de Historia Clínica Electrónica Única, creado por la ley provincial 10.590, que integra el sistema SiSalud y permite a los profesionales de instituciones públicas acceder al resumen clínico de un paciente desde cualquier hospital provincial. La Municipalidad de Córdoba adhirió a ese sistema en 2021, lo que extendió la interconexión a los hospitales y centros de salud municipales.
Sin embargo, esa interoperabilidad sigue limitada a la órbita pública y todavía no conecta con los desarrollos privados como el de Harkes. El propio médico fue explícito sobre esa limitación durante la entrevista: los hospitales públicos no pueden usar su software porque están obligados por ley a integrar el registro nacional, mientras que sanatorios privados, consultorios y profesionales particulares sí pueden adoptarlo.
"El objetivo final es que todas las historias clínicas y todos los software existentes en algún momento interoperen. Eso está en proceso desde el año 2023", explicó, aunque aclaró que ese cruce de información entre un hospital público y un sistema privado "todavía no está instrumentado ni está aplicado" en la práctica.
Para operar dentro de ese marco, Harkes detalló que la aplicación está inscripta en el registro de bases de datos personales y en el registro nacional de aplicaciones digitales de salud, y que la emisión de recetas electrónicas queda asentada en la red nacional de interoperabilidad a través del sistema de Recetario, lo que permite que cualquier paciente consulte sus prescripciones desde la plataforma Mi Argentina.