Lula da Silva cuestionó el liderazgo de Donald Trump, defendió la integración regional, confirmó que buscará la reelección en Brasil y pidió fortalecer al Mercosur frente a los desafíos políticos y de seguridad.
(Desde San Pablo) — En Asunción, durante la cumbre del Mercosur, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva lanzó cuestionamientos a Donald Trump, aunque sin mencionarlo directamente. Al afirmar que "nadie es dueño de América del Sur", retomó una idea que ya había expresado dos semanas atrás en la cumbre del G7, celebrada en Francia, cuando sostuvo que "nadie es dueño del mundo". Aquella declaración llegó poco después de que el mandatario estadounidense saludara a los demás líderes con la frase "Yo soy el jefe", una expresión que, aunque provocó algunas sonrisas, no fue bien recibida.
Durante su discurso, Lula defendió la integración regional por encima de las diferencias ideológicas entre los gobiernos. "El Mercosur no puede funcionar según la elección de este o aquel presidente. De lo contrario, nunca tendremos un bloque fuerte funcionando. Nunca podrá transformarse en un bloque económico de gran vitalidad", afirmó. Del encuentro participaron los presidentes Santiago Peña (Paraguay), Yamandú Orsi (Uruguay), José Antonio Kast (Chile) y Daniel Noboa (Ecuador).
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca
El mandatario brasileño sostuvo que el Mercosur "es la mejor opción institucional para la región" y, sin hacer referencias directas al avance de la ultraderecha en Sudamérica, confirmó que buscará la reelección en los comicios de octubre. "Me presentaré a las elecciones para asegurar que Brasil siga siendo un país democrático", aseguró. También destacó que, "a pesar de los intentos de sembrar dudas sobre la integridad de los procesos electorales en Sudamérica, el respeto por la voluntad popular y la confianza en las reglas democráticas han prevalecido". En ese contexto recordó el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023, ocurrido pocos días después de asumir su tercer mandato.
Además, Lula afirmó que Brasil volverá a demostrar la fortaleza de su democracia y reivindicó la necesidad de proteger a los sectores más vulnerables. En ese sentido, propuso que el Mercosur fortalezca los espacios dedicados a los pueblos indígenas, afrodescendientes, niños, adultos mayores, personas con discapacidad y la comunidad LGBT. También reclamó un pacto regional para poner fin a la violencia contra las mujeres.
El presidente brasileño felicitó a Rodrigo Paz por el diálogo como herramienta para preservar la paz entre el gobierno y los distintos sectores sociales en Bolivia. Asimismo, recordó los 35 años del Mercosur, sostuvo que el bloque nació como una respuesta al pasado autoritario de la región y pidió aprovechar los próximos seis meses para consolidar las instituciones del espacio regional antes de finalizar su mandato.
En otro tramo de su intervención, Lula advirtió que el crimen organizado es uno de los mayores desafíos para la democracia en Sudamérica. Aseguró que estas organizaciones erosionan la autoridad del Estado, controlan territorios, intimidan a las comunidades, alimentan la corrupción, desvían recursos públicos y expanden sus operaciones hacia el mundo digital.
Finalmente, el mandatario defendió la creación de un fondo regional para desastres naturales, al considerar que se trata de una "necesidad estratégica" para los países sudamericanos. Según explicó, el mecanismo permitiría responder con mayor rapidez a las emergencias climáticas y financiar medidas de adaptación frente al cambio climático.