El fin de semana se filtraron videos grabados por su ex, Jesica Cirio donde se ven fajos en valijas y cajones. Durante 25 años, el exintendente de Lomas de Zamora manejó el juego bonaerense hasta que Máximo Kirchner lo metió como jefe de Gabinete de Kicillof. Había una sola razón: la caja.
A 48 horas de la aparición de los videos del vestidor repleto de dólares de Insaurralde y Cirio empezaron a escucharse las excusas más penosas de la historia. Coartadas de ocasión. Argumentos realmente flojos de papeles.
Vale recordar el historial. Causa Cuadernos: dijeron que eran “fotocopias”. Lázaro Báez: dijeron que era “gente contando plata” en La Rosadita. Los bolsos de José López: llegaron a decir que era plata de gente de Macri. Milagro Sala: dijeron que la perseguían “por negra, coya e india”. Y ahora le dijeron al periodista Diego Cabot de La Nación —quien publicó los videos— que los dólares encontrados en el vestidor del matrimonio Cirio-Insaurralde eran de “cotillón”. Creo que entra dentro de la lista de las excusas más estúpidas de la historia.
Vale recordar cuando apareció el video de La Rosadita con el hijo de Lázaro Báez contando millones de dólares y el actor Pablo Echarri dijo: “Veo gente contando dinero.” Cuando agarraron a Milagro Sala sacando bolsos llenos de dólares de un banco de Jujuy, el argumento fue que la perseguían por mujer, por peronista y por coya. Y el otro día, cuando Florencia Peña dio por muerto al padre de Messi y fue desvinculada de LUZU TV, el kirchnerismo dijo que la atacaban por mujer y peronista. Es maravilloso que siempre encuentren la manera de victimizarse.
El periodista Carlos Pagni estimó que en ese vestidor de lujo podría haber US$10 millones. Supongamos que esa cifra es rigurosa. Una persona que ahorra $2 millones por mes debería trabajar 625 años para llegar a esa cifra. ¿Y encima están para tomarle el pelo a la sociedad?
En los años 90, siendo muy joven, Insaurralde se casó con Liana Toledo, hija de Hugo Toledo, ministro de Obras y Servicios Públicos de Duhalde. El hombre que manejaba el juego con Duhalde. Ahí, el joven Insaurralde comenzó a entender cómo funcionaba la vida.
Fajos con millones de dólares en el placard: se conocieron videos que podrían complicar a Martín Insaurralde y Jesica Cirio. (Foto: captura de video)
Ya con Duhalde en la presidencia, el joven Martín se convirtió en chofer, secretario, cadete y confidente del intendente de Lomas de Zamora, Jorge Rossi. Pero Rossi fue promovido: Duhalde lo nombró presidente del Instituto Provincial de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires. Ese fue el máster en juego que necesitaba Insaurralde.
Ese fue el valor agregado que vio Cristina Kirchner para la campaña de 2013. Insaurralde manejaba miles de millones de pesos del juego, y por eso lo mandaron a pelear contra Massa. Ya en el año 2013, el juego legal le hacía recaudar a la provincia de Buenos Aires $15.694 millones. En 2024 —último dato oficial— ese número ya llegaba a $178.629 millones. Todo ese dinero siempre lo manejó la misma persona: Martín Insaurralde.
Cuando pasó a ser jefe de Gabinete de Kicillof en 2021, pidió una sola condición: poner a un hombre de confianza como delegado en el Instituto de Loterías y Casinos. Ese hombre fue Omar Galdurralde. ¿Y quién lo puso ahí? Máximo Kirchner, el hijo de Cristina. ¿Por qué? Porque siempre fueron socios.
Cuando Kicillof perdió las elecciones de medio término de 2021 contra Diego Santilli, Cristina y Máximo aprovecharon para intervenirle el gobierno y le metieron a Insaurralde como jefe de Gabinete. ¿Por qué? La respuesta está en el vestidor: caja. Obviamente, Kicillof no es inocente. Sabía todo.
Por eso resulta bastante penosa la indignación selectiva del kirchnerismo con la corrupción. Con Adorni: fueron a la casa del country, hicieron clases públicas, organizaron marchas, pidieron la interpelación, la renuncia y la moción de censura. Con Insaurralde, ni una palabra. Víctor Hugo Morales lo resumió con total naturalidad: “Nosotros tenemos algunos chorros. Pero ellos no tienen ninguno honesto.” Insaurralde es “algún chorro”. Un chorro suelto. Un chorro aislado. Lo mismo que hicieron con José López. Lo mismo que hicieron con Ricardo Jaime. Lo mismo que hicieron con Lázaro Báez. Al final, son un montón de chorros sueltos.
Pero cabe preguntarse: ¿no será que fue un sistema de corrupción? ¿No será que fue una estructura delictiva para recaudar dinero, donde cada uno tenía su rol? Jaime recaudaba del transporte. López, de la obra pública. De Vido, de Venezuela. Eskenazi, de YPF. Schoklender, de las Madres. Tombolini, de las SIRA. Insaurralde, del juego.
¿Y no será que había que darle una fachada cool y popular a ese sistema de recaudación brutal a través de la televisión? ¿Cómo se llama eso? Lavado de imagen. Blanqueo. Legitimar dirigentes oscuros.
Un canuto es dinero, bienes o recursos guardados en secreto para uso personal. Por lo general, una persona tiene como canuto como máximo el 20% de sus ahorros totales. Si había US$10 millones en el placard, quiere decir que de mínima estamos hablando de un patrimonio total superior a los US$50 millones.
Por eso sería muy bueno que Jesica Cirio hable y cuente el verdadero origen del dinero. Nunca va a suceder. ¿Por qué? Porque algunas mujeres forman parte de la omertá. Un pacto de silencio. Wanda Nara no ve nada. Ileana Calabró no ve nada. Karina Jelinek no ve nada. Sofía Clerici no ve nada. Jesica Cirio no ve nada. Pero todas disfrutaron de las mieles del poder. El patrón es el silencio ante la impudicia.
Pues bien, la corrupción ya salió del closet. Ahora le toca a la Justicia. Juvenal preguntaba: ¿quién vigila a los vigilantes? La respuesta es que los vigilantes siempre miraron para otro lado.
Opiniones libres; hechos sagrados.