Cabo Verde le dio a la Albiceleste un llamado de atención pensando en las instancias decisivas de la Copa del Mundo y el DT está obligado a tocar algunas teclas que hasta ahora no se había animado a tocar.
Tras un inicio ideal en la fase de grupos frente a rivales que claramente no eran gran cosa, da la sensación que hubo un entusiasmo exagerado desde que comenzó la participación de la Selección Argentina en el Mundial 2026.
La sufrida victoria por 3-2 en tiempo suplementario ante la sorprendente e histórica Cabo Verde en Miami no debe leerse solo como un pase de ronda. Debe ser un llamado de atención o, al menos, un “recalculando” que llega a tiempo.
El equipo sigue teniendo herramientas de sobra para ofrecer. Sin embargo, si Lionel Scaloni pretende que la Albiceleste pise firme en los octavos de final, está obligado a tocar algunas teclas que hasta ahora no se había animado a tocar, resguardado en la comodidad de venir ganando. Los errores defensivos y la falta de solidez que el propio Lionel Messi expuso con madurez en la conferencia de prensa post-partido exigen cirugías inmediatas en el once titular.
La primera modificación asoma por una necesidad física, pero también por una cuestión de oficio y rendimiento táctico: Tagliafico por Medina. Aunque el joven defensor tenga virtudes innegables, el lateral campeón del mundo demostró en los minutos que le tocó ingresar que conoce el puesto a la perfección, tiene más oficio internacional y, fundamentalmente, se entiende de memoria con sus compañeros. El lateral izquierdo del Lyon ha ganado en capacidad física en los últimos días, se ha puesto a tono con el ritmo mundialista y su experiencia es un activo que la Selección no puede desperdiciar en instancias de eliminación directa.
El segundo gran reto pasa por recuperar el equilibrio. El mediocampo lució partido por momentos, dejando desprotegida a la zaga central y sufriendo transiciones rápidas que un rival de mayor jerarquía no perdonará. Para solucionar esto, es muy probable que Scaloni deba decidirse por el ingreso de Leandro Paredes como titular en lugar de Thiago Almada.
La inclusión de Paredes permitiría armar un mediocampo mucho más equilibrado y posicional. Con Leandro como eje de contención, Alexis Mac Allister podría jugar más suelto, lejos de la zona de presión defensiva inmediata y liberado de la excesiva responsabilidad del retroceso. A su vez, este reordenamiento estratégico serviría para soltar un poquito más a Enzo Fernández, permitiéndole romper líneas, asociarse con Messi y pisar el área rival con la dinámica que lo caracteriza.
El llamado de atención ya sonó. Ahora la pelota la tiene Scaloni: mover las piezas a tiempo, refrescar la dinámica del mediocampo y ajustar las tuercas defensivas será la diferencia entre sufrir una despedida prematura o avanzar con paso firme frente a Egipto en los octavos de final.