Esta generación desarrolló una capacidad particular frente a los cambios, según los expertos.
Al haber crecido durante la revolución digital, con el paso de lo analógico a lo digital, las personas nacidas entre 1985 y 1995 atravesaron una época en la que la vida cotidiana cambió de manera acelerada.
Más allá de modificar la comunicación, el estudio y el entretenimiento, la psicología destaca que esta transición también podría haber fortalecido un atributo muy valioso: la flexibilidad cognitiva. Este concepto hace referencia a la habilidad de adaptarse cuando cambian las reglas, los entornos o las formas de resolver un problema.
Qué es la flexibilidad cognitiva y por qué importa
De acuerdo con distintos especialistas, como Paul Kirschner y Pedro De Bruyckere, la ventaja de los nacidos entre mediados de los 80 y los 90 no está en tener un “cerebro multitarea”. Por el contrario, esta generación tuvo que familiarizarse con distintos sistemas de vida y tecnología de manera casi simultánea.
En un principio, incorporaron hábitos analógicos, como buscar información en libros o usar teléfonos fijos. Sin embargo, con el paso del tiempo, tuvieron que adaptarse a los smartphones, las videollamadas y las redes sociales.
En ese sentido, es la flexibilidad cognitiva la que les permite ajustar el comportamiento a medida que cambia el entorno. En vez de quedarse paralizados ante el cambio de reglas, los nacidos en estos años pueden adaptarse con mayor facilidad a nuevos códigos, herramientas y formas de comunicación.
Una generación puente entre dos mundos
Los millennials atravesaron su infancia y adolescencia como una generación puente. Por eso, entienden la relación analógica de los adultos mayores con la tecnología, pero también pueden adaptarse a las herramientas digitales más modernas.
Si bien esto no implica que sean más rápidos para usar cada plataforma nueva que aparece, sí significa que tienen una memoria comparativa. Esta cualidad surge porque conocieron un mundo sin conexión permanente y, más tarde, tuvieron que aprender a moverse dentro de él.
Lejos de ser todo beneficios, esta habilidad también tiene desventajas. A medida que se consolidó la hiperconexión, trajo consigo comparación constante, fatiga mental, ansiedad y dificultad para separar el trabajo de los momentos de ocio y descanso.
Así, aquellos que nacieron entre 1985 y 1995 saben adaptarse a distintos sistemas, contextos y necesidades gracias a haber crecido durante el paso de lo analógico a lo digital.