Una encuesta reveló qué cualidades ganan peso en los procesos de selección y por qué la formación formal dejó de ser el único filtro.
Año a año, el mercado laboral cambia y aparecen nuevas cualidades que los reclutadores tienen en cuenta al momento de contratar personas. En ese sentido, aunque durante mucho tiempo el título universitario fue uno de los requisitos principales para conseguir empleo, con la llegada de la generación Z al mundo del trabajo eso empezó a cambiar.
Según una encuesta realizada por ResumeTemplates a más de mil responsables de contratación en Estados Unidos, el 60% valora más las habilidades blandas de los candidatos que las técnicas. Además, el 65% reveló que prefiere elegir a un joven con estas cualidades y sin título universitario antes que a uno con formación profesional, pero con dificultades en ese aspecto.
Qué son las habilidades blandas y por qué son tan valiosas
Las habilidades blandas son aquellas capacidades que se vinculan con la forma en la que alguien se relaciona, trabaja y se adapta dentro de un equipo. Entre ellas, destacan la comunicación, la responsabilidad, la iniciativa y la capacidad para recibir devoluciones o críticas constructivas.
De acuerdo con la encuesta, para los reclutadores ya no importa únicamente que los jóvenes cumplan con las tareas, sino que también sostengan una rutina, se comuniquen con claridad y se desenvuelvan de manera profesional dentro de una oficina.
Entre los aspectos que más ayudan a un candidato joven durante un proceso de selección, los responsables de contratación mencionaron:
- Comunicarse de manera clara.
- Mostrar iniciativa.
- Llegar a tiempo.
- Tener una actitud profesional.
- Responder con responsabilidad.
Por qué el título ya no alcanza
Aunque el título universitario o los conocimientos técnicos siguen siendo importantes, para los reclutadores estas habilidades pueden aprenderse con capacitaciones o complementarse con herramientas de inteligencia artificial. Las habilidades blandas, por su parte, son más difíciles de enseñar en poco tiempo y están más vinculadas con la forma de ser y de trabajar de cada candidato.
Por este motivo, los estudios ya no son suficientes por sí solos. Para las empresas, si un candidato formado no demuestra compromiso, adaptación y capacidad para trabajar con sus colegas, puede quedar relegado en la búsqueda y perder el puesto ante alguien menos preparado técnicamente, pero con mejores habilidades blandas.
Así, con la inserción de la generación Z en el mundo laboral, las compañías deben mirar más allá del currículum. Aunque el título universitario sigue siendo valioso, los reclutadores empiezan a poner el foco en el comportamiento, la comunicación y la preparación de los candidatos para integrarse a un ambiente de trabajo.