- Una plataforma entrevistó a más de 10 mil padres y encontró que la mayoría se preocupa más por un hijo que por los demás.
- Por qué algunos hijos reciben más atención y ayuda que otros, y cómo esas diferencias pueden mantenerse a lo largo de los años.
Los padres suelen afirmar que aman a todos sus hijos por igual. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que, en la práctica, la atención, el apoyo y las expectativas no siempre se reparten de la misma manera dentro de las familias.
El estudio fue realizado por la "plataforma de autoconocimiento" MyIQ en junio de 2026 y relevó las respuestas de 10.874 padres de Europa, Reino Unido, Estados Unidos y América Latina. En el caso de Argentina, la empresa aclaró a Clarín que no cuenta con datos específicos, ya que los participantes fueron segmentados por regiones, y no por países.
De acuerdo con la encuesta, el 61% de los padres admitió que uno de sus hijos le genera más preocupación que los demás. Además, casi la mitad (48%) señaló que uno de sus hijos requiere más energía emocional que sus hermanos.
Por otro lado, el 44% de los encuestados afirmó brindar más apoyo práctico a uno de sus hijos, ya sea a través de ayuda económica, asistencia para resolver problemas o intervención directa durante momentos difíciles.
Según el informe, estas desigualdades suelen estar más vinculadas a las necesidades que los adultos perciben en sus hijos que a un favoritismo consciente. Es decir, los padres tienden a involucrarse más con el hijo que consideran más vulnerable o que atraviesa mayores dificultades, mientras que aquellos que son vistos como independientes o autosuficientes suelen recibir menos atención porque aparentan necesitar menos ayuda.
Sarah Meyer, directora general de MyIQ, explicó: "La mayoría de los padres no busca crear desigualdad entre sus hijos. Están respondiendo a la presión. La atención sigue a la preocupación, el apoyo sigue a la necesidad y el hijo que parece más capaz suele ser tratado como si pudiera arreglárselas con menos. En la práctica, la competencia puede convertirse en una especie de castigo".
La paradoja de los "hijos responsables"
La investigación identificó además una contradicción que suele aparecer en etapas posteriores de la vida familiar.
Mientras algunos hijos reciben más ayuda durante años, otros terminan asumiendo mayores responsabilidades. De hecho, el 39% de los padres encuestados afirmó que espera que un hijo específico sea quien les brinde la mayor parte del apoyo cuando envejezcan. Pero lo que llama la atención es que, en muchos casos, ese futuro cuidador no coincide con el hijo que actualmente recibe más ayuda.
Para los investigadores, esto apunta a una "división silenciosa pero significativa de los roles familiares". Y agregan: "Un hijo puede convertirse en el foco de preocupación, ayuda de emergencia y rescate financiero. Otro puede transformarse en el hijo confiable: la persona de la que se espera que responda llamadas, absorba presiones, coordine cuidados y permanezca disponible cuando la familia necesita a alguien estable".
El estudio sostiene que esta dinámica está vinculada a cambios más amplios en la vida familiar contemporánea. La ayuda económica, el acompañamiento emocional y las responsabilidades de cuidado ya no terminan necesariamente cuando los hijos alcanzan la adultez, sino que pueden extenderse durante años e incluso décadas.
En ese contexto, Meyer advierte: "Con el tiempo, eso puede convertirse en el patrón familiar, incluso cuando todos siguen creyendo que la familia es justa", señaló.
Más allá del favoritismo
Desde MyIQ aclaran que los resultados deben interpretarse como una investigación sobre percepciones y dinámicas familiares, y no como un estudio clínico o académico.
Además, sostienen que el trato desigual entre hermanos puede tener efectos a largo plazo: "La cuestión ya no es solo quién recibió más atención al crecer, sino quién sigue siendo quien carga con más responsabilidades hoy".
"El amor puede distribuirse de manera igualitaria en principio. Pero la preocupación, el dinero, la atención y la responsabilidad futura suelen seguir caminos distintos. En muchos hogares, la pregunta más reveladora no es qué hijo es más querido, sino cuál es rescatado y cuál es el que se espera que resista", concluyen.