En distintos sectores de la Casa Rosada advierten que el caso complica las reformas en el Senado y que no podrán contener mucho más la ofensiva opositora.
Las declaraciones de Javier Milei sobre Manuel Adorni tuvieron impacto dentro del Gabinete y reabrieron las conversaciones sobre el futuro del jefe de Gabinete. Aunque el Presidente volvió a respaldarlo y dijo que cree en su honestidad, también planteó que lo apartaría si la Justicia lo considera culpable. En distintos sectores de la Casa Rosada leyeron esa frase como un cambio de tono frente a un caso que ya condiciona la agenda legislativa y la comunicación oficial.
En un sector del Gobierno advierten que esperan que Milei “lo eche de una vez por todas” y sostienen que no podrán frenar durante mucho más tiempo la avanzada opositora en el Congreso. La presión se concentra sobre todo en el Senado, donde el caso Adorni hizo caer una sesión y dejó postergados proyectos que el Ejecutivo consideraba encaminados, como la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, pliegos judiciales y ascensos diplomáticos.
“En Diputados se pudo avanzar con leyes porque hay otro orden de fuerzas y composición que en el Senado”, expresan en Nación. La lectura interna es que la Cámara baja ofrece mayor margen para negociar con aliados, mientras que en la Cámara alta la defensa de Adorni obliga a maniobras reglamentarias que desgastan a la bancada libertaria, tensionan a los bloques dialoguistas y paralizan parte de la agenda de reformas.
Tanto en sectores vinculados a Karina Milei como en el entorno de Santiago Caputo reconocen un “desgaste muy fuerte” en la relación interna con Adorni. En ambos espacios advierten que el jefe de Gabinete quedó debilitado por sus explicaciones patrimoniales, las rectificaciones de sus declaraciones juradas, la investigación judicial y los pedidos de interpelación que empujan la oposición y algunos aliados.
En despachos oficiales empezaron a circular dos nombres con fuerza para un eventual reemplazo: el canciller Pablo Quirno y el ministro del Interior, Diego Santilli. En la Casa Rosada insisten en que no hay una decisión tomada y que la definición, si llega, dependerá exclusivamente de Milei. Pero ambas opciones aparecen como las más conversadas dentro del Gobierno, aunque responden a lógicas distintas.
Quirno es mencionado por su perfil técnico, su bajo nivel de conflicto interno y su vínculo directo con el Presidente. En algunos sectores lo ven como una alternativa para ordenar la coordinación del Gabinete sin alterar demasiado el equilibrio político. Cerca del oficialismo destacan además su creciente exposición junto a Milei en la agenda internacional, como ocurrió durante la reunión con empresarios e inversores españoles en Madrid.
Santilli, en cambio, aparece como una opción más política. Una fuente oficial lo ubica como un posible punto intermedio entre Karina Milei y Santiago Caputo, dos terminales que podrían aceptarlo en caso de que Milei decida avanzar con un reemplazo. En Nación remarcan su relación personal con el Presidente y su rol en la negociación con gobernadores y bloques aliados, aunque admiten que moverlo del Ministerio del Interior implicaría rediseñar una pieza clave del esquema parlamentario.
En Balcarce 50 también descartan, más allá de algunas sospechas internas, que el reemplazante sea Martín Menem. Sandra Pettovello fue mencionada en distintas conversaciones, pero en el Gobierno advierten que desplazarla de Capital Humano implicaría un cambio fuerte en una cartera sensible. Por eso, las conversaciones más concretas quedan concentradas por ahora en Quirno y Santilli, siempre bajo la aclaración de que no hay una definición oficial.
En otras áreas internas creen, en cambio, que Milei todavía busca ganar tiempo y que no tiene definido un sucesor. Esa lectura sostiene que el Presidente pretende atar cualquier decisión a la evolución de la causa judicial y evitar que el Congreso o la oposición le impongan una salida. En esa línea, cerca de Adorni rechazan las versiones de renuncia y aseguran que las palabras de Milei fueron un “nuevo respaldo”.
“El Presidente mantiene el discurso de que se atienen a la Justicia”, plantean en el entorno del jefe de Gabinete. Allí insisten en que no creen que la causa avance con fuerza en el corto plazo, una lectura que difiere de la que hacen otros integrantes del Gabinete, que miran con preocupación las nuevas medidas de prueba ordenadas por el fiscal Gerardo Pollicita.
En otros sectores del Gabinete advierten que el margen para sostener a Adorni se achica cada vez que aparece una nueva derivación del expediente o de sus movimientos patrimoniales. La publicación de registros sobre compras realizadas desde su cuenta de Mercado Libre con tarjetas de crédito de dos funcionarios que dependían de la Vocería Presidencial volvió a encender alertas internas. “Si siguen apareciendo novedades judiciales, se va a complicar más su sostén”, resumen en Nación.
El propio Milei dijo desde España que, si la Justicia considera culpable a Adorni, lo “eyecta de una patada”, pero al mismo tiempo afirmó que cree en su honestidad y que la explicación sobre su patrimonio le resulta plausible. La frase buscó sostener al funcionario, pero también dejó instalada por primera vez una condición pública para su continuidad.
En la Casa Rosada descartan, más allá de algunas sospechas internas, que el reemplazante sea Martín Menem. El presidente de la Cámara de Diputados mantiene centralidad en el armado parlamentario de Karina Milei y en el vínculo con los bloques aliados de la Cámara baja, donde el oficialismo logró aprobar el Súper RIGI y otros proyectos pese al ruido generado por el caso Adorni.
El malestar también alcanza a la exposición pública de los funcionarios. En distintos ministerios reconocen que evitan dar entrevistas porque no quieren responder por las investigaciones sobre el patrimonio del jefe de Gabinete. “El problema que tuvo es que le dijo una cosa a uno y otra al otro. Esos idas y vueltas duran poco”, expresan en un despacho oficial.
El episodio de idas y vueltas entre Adorni y Patricia Bullrich también generó incomodidad. La jefa del bloque libertario en el Senado había anunciado que el jefe de Gabinete no iría a presentar su informe de gestión el 2 de julio, pero el funcionario publicó luego que estaba a disposición para asistir. “Lo están ayudando y genera estos episodios. No cae bien”, sostienen en Nación.
Por ahora, tampoco hay una definición sobre cuándo Adorni dará su informe de gestión ante el Congreso. La oposición busca transformarlo en una interpelación por las inconsistencias patrimoniales del funcionario, mientras el oficialismo intenta llevar la discusión a la comisión de Asuntos Constitucionales y evitar una votación directa en el recinto. En el Gobierno admiten que ese esquema permite ganar tiempo, pero no resuelve el problema de fondo.
En paralelo, Balcarce 50 pone la mirada sobre los cambios en comunicación. La llegada de Adrián Ravier como vocero presidencial y de Fabián Fernández a Prensa es leída en varios despachos como parte de una transición más amplia. “Los cambios van hacia una dirección”, resumen en Nación, en referencia a la decisión de sacar a Adorni de la exposición diaria y relanzar la comunicación oficial con un tono más técnico y menos condicionado por su situación judicial.