El iceberg más grande del mundo se derritió tras casi 40 años: llegó a medir hasta 3900 kilómetros cuadrados

El iceberg más grande del mundo se derritió tras casi 40 años: llegó a medir hasta 3900 kilómetros cuadrados

Después de décadas atrapado en aguas antárticas, el A23a se fragmentó y comenzó a desaparecer en mares más cálidos. Su desintegración fue seguida de cerca por científicos que buscan entender cómo el calentamiento del océano afecta al futuro de la Antártida.

El iceberg A23a, considerado durante largos períodos el más grande del mundo, terminó de desintegrarse en las últimas semanas tras un año de fracturas aceleradas y derretimiento en el Atlántico Sur. El fenómeno ocurrió lejos de la Antártida, luego de un recorrido iniciado en 1986, y fue monitoreado por satélites, drones y buques científicos como un caso clave para estudiar el impacto del cambio climático en las masas de hielo.

En sus últimos meses, el A23a mostraba en la superficie líneas azules paralelas de agua de deshielo. Cada una anticipaba una grieta que pronto se abriría aún más. Se desplazaba a unos 30 kilómetros por día, rodeado por riachuelos formados por su propio derretimiento.

Durante años ocupó entre 3500 y 3900 kilómetros cuadrados, más del doble del tamaño del Gran Londres, según distintas comparaciones. Se estimaba que pesaba cerca de un billón de toneladas. Unos 40 metros sobresalían sobre la superficie del mar y alrededor de 400 permanecían bajo el agua, donde su quilla rozaba el lecho marino.

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A23a, un iceberg antiguo, inmóvil durante décadas y luego liberado

El A23a se desprendió en 1986 de la plataforma de hielo Filchner junto a dos icebergs hermanos, el A22 y el A24. A diferencia de ellos, que lograron avanzar hacia el norte y se desintegraron en las aguas más templadas del Atlántico Sur, el A23a quedó anclado en el lodo del fondo marino. Allí permaneció inmóvil durante más de tres décadas, en un entorno de aguas frías y relativamente estables.

Recién en 2020 los científicos detectaron señales de movimiento. El iceberg comenzó a oscilar levemente a medida que se derretía en su base y aflojaba la adherencia con el fondo. Ese proceso marcó el inicio de un nuevo capítulo en su historia.

A diferencia de otros icebergs antárticos, tardó en avanzar hacia el noreste, en dirección a Georgia del Sur, una zona donde la plataforma continental poco profunda suele convertirse en un cementerio de hielo.

Se derritió el iceberg más grande del mundo
El A-23A cerca de la isla Georgia del Sur.

En abril de 2024, el A23a ingresó en la Corriente Circumpolar Antártica, impulsado por fuertes vientos y corrientes del oeste. Sin embargo, volvió a quedar atrapado, esta vez en un vórtice de agua turbulenta conocido como columna de Taylor, formado cuando las corrientes oceánicas chocan con una montaña submarina.

Durante ocho meses, el iceberg giró cada día unos 15 grados en sentido contrario a las agujas del reloj. Cuando logró liberarse, presentaba grandes grietas, bordes erosionados con arcos y cavernas de gran tamaño. El oleaje constante provocaba desprendimientos continuos de hielo en un mar cada vez más agitado.

Seguimiento científico, fractura acelerada y el final del A23a

Desde hacía tiempo, el A23a era uno de los icebergs más observados del planeta. Al desprenderse, había arrastrado consigo la estación de investigación soviética Druzhnaya 1, que albergaba estructuras prefabricadas y equipamiento científico. Aunque estaba desocupada en ese momento, sus restos quedaron sepultados bajo la nieve, y aún podían verse tanques de combustible oxidados goteando queroseno sobre acantilados de hielo.

Con el paso de los años, su deriva diaria fue medida mediante radiómetros de microondas. En 2023, el buque de investigación RRS Sir David Attenborough tomó muestras de agua de deshielo para analizar nutrientes y compuestos químicos. Para 2025, satélites como Copernicus Sentinel-3 y Terra de la NASA lo monitoreaban casi a diario.

Las observaciones revelaron que el iceberg había reducido su tamaño a la mitad respecto de su nacimiento, aunque conservaba una forma distintiva. Asimismo, los registros de drones y sensores detectaron charcas de agua de deshielo de color azul intenso en su superficie.

Las opiniones científicas sobre el impacto de su desintegración estaban divididas. Los icebergs más pequeños habían bloqueado rutas de pesca y zonas de alimentación de focas y pingüinos, además de reducir el krill y el plancton al volcar grandes volúmenes de agua dulce. En ese marco, se advertía que una estructura de gran tamaño también podría dañar organismos del fondo marino al rozar el lecho oceánico.

Sin embargo, otros estudios indicaban que estos efectos eran temporales y parte de un ciclo polar natural. La fragmentación del A23a, cargado de nutrientes acumulados durante décadas, podía actuar como una bomba biológica capaz de fertilizar el Océano Austral, generando floraciones visibles de fitoplancton.

Se derritió el iceberg más grande del mundo
Fragmentos del A-23A durante su deshielo.

A finales de 2025, el iceberg fue incluso avistado desde la Estación Espacial Internacional. En ese período, la hidrofractura aceleró su ruptura, un proceso en el que el agua de deshielo se filtra en las grietas y las expande hasta provocar desprendimientos masivos.

“Era un espectáculo hermoso, pero una clara señal de que se estaba derritiendo tanto desde arriba como desde abajo”, aseguró el profesor Mike Meredith del Instituto Nacional de Investigación Polar del Reino Unido, y añadió: “En ese momento, nos dimos cuenta de que el iceberg se estaba volviendo muy blando y no iba a durar mucho”.

Para comienzos de 2026, el A23a se había fragmentado en varios bloques identificados como A23g, A23h y A23i. En los días previos al 22 de febrero recorrió más de 700 kilómetros hacia el noreste, entrando en aguas de hasta 10 grados en superficie.

El 5 de marzo, su superficie se había reducido a unos 180 kilómetros cuadrados. Los científicos calculaban que, al descender a 70 kilómetros cuadrados, dejaría de ser monitoreado. Finalmente, en las últimas semanas, desaparecieron los últimos rastros de uno de los icebergs más antiguos y observados del planeta.