El equipo económico presentará el esquema financiero para afrontar los vencimientos en moneda extranjera de 2026 y 2027. Además, el INDEC difundirá el dato de inflación de junio, una referencia central para medir si continúa la desaceleración de precios.
El equipo económico anunció que el próximo lunes 6 de julio presentará el plan que tiene armado para afrontar todos los vencimientos de deuda en dólares de 2026 y 2027, asegurando que el financiamiento ya está previsto. La decisión de Economía fue anunciada por el secretario de Finanzas, Federico Furiase, y se complementa con el anuncio realizado este viernes 3 del nuevo repo con bancos internacionales por 6000 millones de dólares, tras haber cancelado el REPO anterior. Sin duda, las medidas apuntan en la dirección de anclar expectativas y darle previsibilidad al mercado sobre la hoja de ruta que planea seguir el ministro y su equipo.
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, anticipó que el anuncio sobre el programa financiero se realizará el lunes próximo y contará con la presencia del ministro de Economía, Luis Caputo, y del viceministro José Luis Daza. El objetivo será mostrar cómo el Tesoro nacional planea cumplir con las obligaciones en moneda extranjera hasta el final del mandato de Javier Milei.
El primer vencimiento relevante aparece en el corto plazo: el próximo 9 de julio el Gobierno deberá afrontar pagos por unos US$ 4.300 millones. A ese compromiso se suman vencimientos de montos similares en enero y julio de 2027. Por eso, el mercado viene siguiendo de cerca no sólo la capacidad de pago inmediata, sino también la estrategia para cubrir los compromisos del año electoral.
Para agregarle ritmo a la semana, también el INDEC dará a conocer la inflación de junio, un dato muy esperado tanto para el gobierno como para el mercado en tanto podría refrendar el sendero de desaceleración de precios.
El Gobierno busca despejar dudas sobre 2026 y 2027
Durante un streaming oficialista, Furiase sostuvo que el plan apunta a mostrar que el financiamiento está “completamente cerrado” tanto para 2026 como para 2027. En el equipo económico describen el esquema como un programa “muy conservador” en los supuestos de nuevas colocaciones.
La idea oficial es construir “colchones” durante 2026 para llegar con más margen a 2027. En el Palacio de Hacienda entienden que, si logran mostrar que los pagos están cubiertos, podrán reducir la incertidumbre sobre la deuda soberana, sostener la mejora de los bonos y consolidar la baja del riesgo país, que en los últimos días se ubicó en la zona de los 415 puntos básicos, mínimos de varios años.
Furiase también remarcó que 2027 sería “menos desafiante” que 2026 en términos de las fuentes de financiamiento necesarias. Esa frase apunta a un punto central: el Gobierno quiere convencer al mercado de que no enfrenta un bache financiero inmanejable y que puede cumplir sin volver a una situación de estrés cambiario o de refinanciación forzada.
Por otra parte, el equipo económico buscará remarcar que no está obligado a salir a colocar deuda en los mercados internacionales si las tasas no resultan convenientes. Furiase afirmó que el Gobierno viene explorando “fuentes de financiamiento alternativas” a costos más bajos.
En ese marco, el endeudamiento bajo ley extranjera aparece como una opción, pero no como una obligación. El mensaje busca evitar que el mercado interprete que Argentina debe convalidar cualquier tasa para conseguir dólares. La estrategia oficial es mostrar flexibilidad: usar colocaciones, organismos, préstamos u otras alternativas según las condiciones financieras disponibles.
La presentación del lunes será relevante porque llega en un momento de mejora de los activos argentinos. Los bonos en dólares vienen recuperando precio y el riesgo país perforó niveles que no se veían desde hace años. Pero esa mejora necesita una confirmación: que el Tesoro explique con números cómo piensa cubrir los vencimientos más pesados.
Inflación de junio: el otro dato que mirará el mercado
La otra referencia fuerte de la semana será la inflación de junio. El dato del INDEC permitirá medir si la desaceleración de precios continúa o si aparecen señales de resistencia después de varios meses de baja.
Para el Gobierno, el número será clave por varias razones. Primero, porque la inflación es el principal indicador político del programa económico. Segundo, porque impacta sobre expectativas, paritarias, consumo y tasas. Y tercero, porque también influye en la actualización de variables sensibles, como el Monotributo, jubilaciones, asignaciones y otros pagos indexados.
Si el dato confirma una inflación contenida, el equipo económico intentará reforzar la idea de que el ancla fiscal y monetaria sigue dando resultados. Si, en cambio, el índice muestra una aceleración o una baja menor a la esperada, el mercado volverá a preguntarse cuánto margen tiene el Gobierno para sostener la desinflación sin afectar más la actividad.
La agenda económica concentrará, entonces, dos temas que se retroalimentan: la capacidad de pago de la deuda y la evolución de la inflación. Para el Gobierno, mostrar que tiene cubiertos los vencimientos en dólares puede ayudar a sostener la baja del riesgo país y mejorar las condiciones financieras. Al mismo tiempo, un buen dato de inflación fortalecería el relato de estabilización.
El desafío será ordenar expectativas. Caputo y Furiase buscarán mostrar que el programa financiero tiene respaldo suficiente para atravesar 2026 y llegar a 2027 con más aire. El INDEC, en paralelo, pondrá sobre la mesa el dato que mide la temperatura del bolsillo. En una economía todavía frágil, la semana puede marcar el tono del mercado para el inicio del segundo semestre.
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