El Gobierno nacional analiza implementar colectoras como moneda de cambio con los gobernadores

El Gobierno nacional analiza implementar colectoras como moneda de cambio con los gobernadores

La propuesta pretende destrabar las conversaciones con gobernadores y garantizarse apoyo

Empoderado en su rol, el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, busca establecer las prioridades da la Casa Rosada, articulando los lineamientos que el presidente Javier Milei trazó ante sus legisladores. Si bien la atención económica del mandatario se concentra en la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la verdadera urgencia política radica en la reforma electoral. Este proyecto, que ingresó originalmente en el llamado a sesiones extraordinarias del año pasado y cuyo texto definitivo se conoció en marzo, cuenta con plazos perentorios, ya que la supresión de las PASO exige un debate profundo en un año no electoral como el actual, o a más tardar en febrero de 2027.

La viabilidad de la reforma política representa un terreno fangoso en el Congreso de la Nación. Los antecedentes inmediatos reflejan la complejidad de la negociación. La senadora Patricia Bullrich había acordado previamente con el bloque de senadores aliados el tratamiento por separado de la ley de “ficha limpia”, una concesión que fue desautorizada en la Casa Rosada por Karina Milei, obligando a los negociadores oficiales a retrotraer la estrategia. Frente al rechazo inicial de la Unión Cívica Radical y del PRO a la eliminación de las primarias, el oficialismo explora un mecanismo alternativo: la habilitación de las listas “colectoras” para los cómicos legislativos del próximo año.

Esta alternativa, diseñada originalmente por la influencia de la estructura de Martín y “Lule” Menem dentro del esquema gubernamental como un “salvoconducto” para destrabar las conversaciones, busca que los mandatarios provinciales asuman el costo de la discusión interna. La propuesta técnica estipula que los partidos aliados podrían adherirse a la candidatura presidencial de Milei mediante listas propias de diputados nacionales, prescindiendo de la necesidad de negociar espacios en la nómina oficial de La Libertad Avanza (LLA). En los pasillos de Balcarce 50 ya admiten que el sistema no responde a una convicción ideológica propia, sino a una herramienta de negociación para comprometer los votos necesarios en ambas cámaras legislativas.

El radicalismo

El principal foco de la estrategia oficial está orientado a seducir al radicalismo, cuyos votos resultan indispensables en el Senado, cámara por donde ingresó el proyecto. Sin embargo, el margen de maniobra de Santilli se presenta complejo en la Cámara alta, dado que los gobernadores de la UCR poseen una influencia limitada sobre sus representantes legislativos. Casos como el de Carlos Sadir en Jujuy, que carece de senadores propios, o las posiciones autónomas de los representantes de Santa Fe y Corrientes —donde el jefe de la bancada radical, Eduardo Vischi, promueve un proyecto alternativo para hacer las PASO optativas—, evidencian la fragmentación del tablero federal. Por su parte, el PRO ha manifestado su voluntad de avanzar con la agenda del Gobierno, pero mantiene bajo reserva su postura definitiva sobre la eliminación de las primarias.

La sola mención de las colectoras ha comenzado a generar fisuras y reparaciones dentro de la oposición dialoguista, aun cuando la cláusula no ha sido incorporada formalmente al texto de la ley