El ex funcionario sostuvo que el RIGI y el Súper RIGI "discriminan y ponen en desventaja a millones de empresas y emprendedores".
El ex ministro de Economía de la Nación, Domingo Cavallo, volvió a lanzar críticas contra el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI). Sostuvo que ambos esquemas generan desigualdades entre las compañías y reiteró que la eliminación total del cepo cambiario es la principal condición para fomentar las inversiones y el crecimiento económico.
Según el ex funcionario, el RIGI y el Súper RIGI "discriminan y ponen en desventaja a millones de empresas y emprendedores". Además, advirtió que la intervención del Estado para orientar inversiones mediante beneficios específicos puede generar problemas de largo plazo.
"Que el Estado pretenda orientar las inversiones con incentivos fiscales y privilegios cambiarios y financieros para algunos sectores y tamaños de empresas, sin que el resto de la economía cuente con un ambiente propicio para invertir y exportar, puede llevar a desequilibrios estructurales como los que impidieron nuestro desarrollo durante los últimos 100 años", afirmó.
Insistió con eliminar el cepo para impulsar las inversiones
En línea con sus planteos de las últimas semanas, Cavallo volvió a reclamar el levantamiento definitivo de los controles cambiarios, que continúan vigentes para el segmento empresarial.
"Mi insistencia en eliminar cuanto antes todos los controles de cambio e impedir que puedan ser reintroducidos, es decir, asegurar de una vez y para siempre la libre movilidad de capitales y, al mismo tiempo, acumular muchas reservas, apunta a conseguir rápidamente la baja de la tasa real de interés y eliminar los sesgos anti-exportador y anti-inversor", sostuvo.
A su criterio, esos "sesgos" son los principales obstáculos para el crecimiento sostenido de la economía argentina.
El financiamiento, uno de los principales problemas
Cavallo señaló que el sesgo anti inversor "se manifiesta principalmente en las dificultades de los potenciales inversores para conseguir financiamiento a tasas de interés razonables".
En ese sentido, remarcó la necesidad de reducir el costo de los préstamos tanto en el mercado interno como en el financiamiento externo. Según explicó, esa medida permitiría disminuir también el sesgo anti exportador, que definió como "la divergencia entre el tipo de cambio efectivo de exportación y el tipo de cambio efectivo de importación".
El economista vinculó ese fenómeno con políticas que, a su entender, perjudican las exportaciones, como las retenciones o "la falta de respeto a la protección de la propiedad intelectual".
Críticas al dólar alto sin salida del cepo
En el tramo final de su publicación, Cavallo aseguró que las economías emergentes requieren una mayor flexibilidad para adaptarse a los cambios del contexto internacional. "Las economías emergentes necesitan dotar a sus estructuras productivas de amplia flexibilidad y agilidad en la asignación de sus recursos humanos y de capital para adaptarse rápidamente a las cambiantes circunstancias mundiales. Eso no se logra con incentivos sectoriales y discriminatorios por tamaño de empresas e inversiones, sino por la eliminación completa de los sesgos anti exportador y anti inversor que caracterizan a las economías que han sido cerradas al comercio y han sufrido largos períodos de alta inflación", expresó.
"El tipo de cambio real alto de los ideólogos del 'Plan Fénix' con el que comenzó el período post convertibilidad en 2002, en conjunto con los defaults externo e interno, llevó a que se acentuara el sesgo anti exportador a lo largo de todos los años siguientes y que desapareciera el crédito externo e interno, tanto para el sector público como para el sector privado. Esto explica el bajo crecimiento, a pesar de los términos del intercambio favorables que predominaron durante todo el período", concluyó.