Lejos de quedar en el olvido, el fenómeno se consolidó como un hecho cultural, científico y mediático que atraviesa generaciones y sigue alimentando documentales, películas, libros e investigaciones oficiales.
Investigadores de los Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI) y aficionados a la astronomía conmemoran cada 2 de julio el Día Mundial de los OVNIs, a través del que se recuerda el incidente de Roswell, el caso que dio origen a una de las controversias más famosas del siglo XX: el presunto accidente de una nave extraterrestre ocurrido en el estado de Nuevo México en 1947.
Numerosos investigadores sostuvieron durante años que el gobierno ocultó la recuperación de una nave alienígena e incluso de supuestos cuerpos de origen no humano, una hipótesis que jamás pudo ser demostrada.
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Hoy más que nunca
Por otra parte, según las autoridades oficiales, un globo meteorológico convencional de la fuerza aérea de Estados Unidos se estrelló en un rancho cercano al pueblo de Roswell, Nuevo México, y testigos que se encontraban en el lugar al momento de ocurrir el hecho manifestaron que se trataba de un “disco volador”.
Desde aquel entonces, el pueblo del condado de Chaves en el estado norteamericano se convirtió en la capital mundial de la ufología. Miles de turistas visitan anualmente la ciudad, donde funcionan museos dedicados al fenómeno, festivales temáticos y conferencias internacionales sobre vida extraterrestre.
Lejos de desaparecer, el fenómeno se consolidó como un hecho cultural, científico y mediático que atraviesa generaciones y continúa alimentando documentales, películas, libros e investigaciones oficiales.
Durante décadas, hablar de OVNIs era considerado un tema marginal. Sin embargo, esa percepción comenzó a cambiar en los últimos años.
En 2020, el Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmó oficialmente la autenticidad de varios videos captados por pilotos militares en los que aparecen objetos realizando maniobras difíciles de explicar con la tecnología conocida.
Posteriormente, el Pentágono de EE.UU. comenzó a utilizar una nueva denominación: Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés), un término que busca evitar las connotaciones asociadas a los OVNIs y centrarse únicamente en aquellos eventos que aún no tienen explicación.
Qué ocurrió en Nuevo México: el incidente de Roswell marcó el 2 de julio
Todo comenzó el 2 de julio de 1947, cuando el ranchero William "Mac" Brazel encontró restos metálicos esparcidos en un campo cercano a Roswell, en el estado de Nuevo México. Tras informar el hallazgo a las autoridades, la base militar local emitió un comunicado que sorprendió al mundo: aseguraba haber recuperado un "platillo volador".
La noticia recorrió rápidamente los diarios estadounidenses, pero apenas unas horas después el Ejército cambió completamente su versión. Según las autoridades, los restos correspondían en realidad a un globo meteorológico.
Décadas más tarde, el gobierno estadounidense explicó que aquellos materiales pertenecían al Proyecto Mogul, una operación secreta destinada a detectar posibles pruebas nucleares realizadas por la entonces Unión Soviética mediante sofisticados globos de gran altitud.