Cursó cinco años en una escuela, quiso cambiarse y deberá rendir todo el secundario otra vez: “Me parece una injusticia total”

Cursó cinco años en una escuela, quiso cambiarse y deberá rendir todo el secundario otra vez: “Me parece una injusticia total”

Simón, un joven cordobés de 17 años, se enteró de que no contaba con la certificación válida y ahora tiene que dar examen para validar sus estudios. “La respuesta que nos dieron es inhumana”, contó su mamá en una entrevista con TN.

Cambiar de escuela parecía un trámite más para una familia de Córdoba, hasta que el pase se convirtió en una pesadilla. Lo que comenzó como una simple inscripción terminó revelando que toda la trayectoria educativa de Simón, un adolescente de 17 años, estaba en riesgo.

Según denunció la familia, seis colegios rechazaron la documentación presentada y, tras consultar con las autoridades educativas, recibieron una respuesta inesperada: para obtener un título oficial, el joven debía rendir toda la secundaria como alumno libre mediante exámenes globales.

“Simón tiene que rendir exámenes que abarcan todos los contenidos de los cinco años de secundaria porque los estudios que hizo en una escuela Montessori no tienen validez oficial”, explica su mamá, Gabriela Marassa, en diálogo con TN. En la entrevista también relató cómo eligieron esa institución, cuándo descubrieron el problema y qué instancia deberá atravesar ahora su hijo para conseguir el título secundario.

Los años de clases

Gabriela conoció la filosofía Montessori en 2020 en el Consulado de Italia: “Me contratataron para dar una charla sobre María Montessori porque se cumplían 150 años de su nacimiento. Me llamó la atención, me interioricé en esa filosofía y decidí educar a mi hijo de esa forma”.

El método Montessori parte de la idea de que los chicos tienen una capacidad natural para aprender y promueve que desarrollen sus conocimientos a su propio ritmo, con mayor autonomía. Convencida por esa propuesta pedagógica, inscribió a Simón en una escuela Montessori de Villa Allende.

“En su momento, la directora me explicó que la pedagogía Montessori no estaba avalada por el Ministerio de Educación, pero que Simón debía rendir un examen al finalizar cada año para validar lo cursado”, reconoce.

Por eso, asegura que jamás dudó de la validez de la escolaridad de su hijo. “Nunca se me ocurrió preguntar si el colegio estaba habilitado. Creíamos que esas instituciones estaban controladas por el Estado y que esa verificación no nos correspondía a nosotros”, sostiene.

El cambio de colegio que destapó el problema

Después de cursar cinco años en esa institución, Simón decidió terminar la secundaria junto a los compañeros con los que había compartido la primaria. “Quería hacer sexto año con sus amigos del otro colegio, porque también iba a viajar con ellos a Bariloche”, cuenta Gabriela.

Simón está cursando sexto año y estudiando para dar los exámenes. (Foto: gentileza Gabriela Marassa)

Sin embargo, cuando comenzaron a tramitar el pase, llegaron los rechazos. “Primero lo rechazó el colegio al que él quería ir. Después probamos en otras instituciones y nos dijeron que no. En total fueron seis escuelas”, relata.

Finalmente, consiguió una vacante en el IPEM 317 de Mendiolaza, aunque quedó condicionada a la revisión de la documentación. “Presentamos los mismos papeles que en las otras escuelas y nos dieron una vacante supeditada a que la documentación fuera aprobada”, cuenta Gabriela.

Simón comenzó a cursar el sexto año en marzo, pero un mes y medio después la familia recibió otro golpe: “Me llamaron y lo expulsaron porque habían revisado los papeles y no eran válidos”, cuenta.

Tras esa situación, la familia acudió al Ministerio de Educación de Córdoba, a la Dirección General de Institutos Privados de Enseñanza (DIPE) y a la Junta de Validación de Títulos para entender qué estaba ocurriendo.

Fue en esa reunión donde, según el relato de Gabriela, comprendieron el motivo por el que ninguna institución aceptaba la documentación: “En el Ministerio reconocen que la escuela Montessori venía operando hace muchos años y que todo lo que llegaba de esa institución no era válido”. A partir de ese momento, la familia comprendió que la trayectoria escolar de Simón no podía ser reconocida de la forma en que esperaban.

Rendir exámenes y cursar al mismo tiempo

“La única solución que nos dio el Ministerio de Educación a Simón fue que rindiera los cinco años cursados en la escuela Montessori en calidad de alumno libre. Para hacernos un favor, en vez de rendir 60 materias, hace exámenes globales”, define Gabriela.

El cronograma tampoco resulta sencillo. "En julio deberá rendir nueve materias distribuidas en tres días, tres materias por día, con evaluaciones que abarcan los contenidos de los tres primeros años de secundaria. Una vez complete el ciclo básico, en septiembre tendrá que hacer lo mismo con cuarto y quinto año. Mientras tanto, continúa cursando sexto año", explica su mamá.

Gabriela define la situación de su hijo como un “limbo legal”. “Está cursando sexto año, pero con el título supeditado a que rinda todos esos cinco años como alumno libre”, destaca.

La situación afectó al adolescente, que actualmente recibe acompañamiento psicológico mientras estudia con ayuda de su familia, quienes lo ayudan preparándole los resúmenes de todo lo que tiene que estudiar. “Si no nos dan otra respuesta, no le va a quedar otra más que rendir”, sentencia Gabriela.

Para el joven, estudiar de esa forma es inaceptable. “Cursar sexto año mientras me tengo que preparar para dar toda la secundaria libre me parece una injusticia total”, define Simón. Además, cuestiona que la institución donde estudió continúe funcionando: “Que el Ministerio permita que siga abierta y garantizando títulos oficiales, es peor. Siguen estafando gente”.

El reclamo de la familia

Mientras Simón se prepara para rendir los exámenes, Gabriela asegura que seguirá buscando una alternativa para que su hijo no tenga que volver a acreditar toda la secundaria. “La respuesta que nos dieron es inhumana y prácticamente imposible de llevar a cabo”, sostiene.

La mujer cuenta que la familia decidió hacer público el caso con la esperanza de que las autoridades revisen la decisión. “Nos estamos preparando por si no queda otra que rendir, pero seguimos esperando otra respuesta”, afirma.

Además, Gabriela recomienda a otras familias que verifiquen la documentación de las instituciones antes de inscribir a sus hijos. “Les diría que pidan toda la documentación como corresponde para que no les pase”, concluye.