Creció bailando murga, se hizo monja y una escena inesperada la volvió viral: “Me sale de adentro”

Creció bailando murga, se hizo monja y una escena inesperada la volvió viral: “Me sale de adentro”

Agostina Amado creció en La Paternal, es hincha de Argentinos Juniors y asegura que la murga forma parte de su identidad y puede convivir con la fe.

Agostina Amado tiene 26 años, es monja y creció con la religión como pilar clave de su vida, pero tiene otra pasión que convive con la fe: la murga. Convertirse en hermana mercedaria del Niño Jesús no la detuvo de mover los pies y soltar el cuerpo al ritmo de la música y, justamente por eso, se volvió viral en las redes sociales.

Cuando escuchó el bombo y los platillos en un acto escolar, no lo pensó dos veces antes de pasar al centro de la ronda y bailar como lo hizo durante toda su infancia. La escena se dio en medio de los festejos por los 100 años del Instituto Redemptrix Captivorum, el colegio donde estudió desde el jardín hasta terminar la secundaria, y al cual volvió pero en forma de docente.

Creció en La Paternal, es hincha de Argentinos Juniors y asegura que la murga forma parte de su identidad desde los cuatro años. “Aprendí a bailar murga desde que tenía cuatro años y es parte también de lo que soy hoy”, contó a TN.

El video sorprendió a miles de usuarios porque rompía con la imagen tradicional religiosa. Sin embargo, para ella nunca hubo contradicción entre la fe y esa pasión popular. “Es parte de lo que soy. Capaz hoy no la practico todo el tiempo, pero siempre estuvo conmigo”, explicó.

Agostina vive su identidad entre la fe y el baile. (Foto: TN / Nicolas Gonzalez)

Ese reencuentro con la murga fue casi inesperado. Durante los festejos por el centenario de la escuela, las autoridades invitaron a una agrupación del barrio para cerrar la celebración, pero Agostina ni siquiera sabía que iba a haber una presentación.

“Una de las hermanas le comentó al director de la murga que yo bailaba desde chica. Él me nombró por el micrófono y me invitó a pasar. Yo salí porque me invitaron y porque me sale de adentro bailar murga”, recordó.

Sin que ella se diera cuenta, alguien grabó ese momento y el video comenzó a circular en TikTok e Instagram hasta superar miles de reproducciones. Lo que para ella había sido simplemente un baile espontáneo terminó retratando la pasión que se escondía detrás de la túnica y el velo.

“Sentí que Jesús me estaba pidiendo algo más”

Aunque hoy muchos la conocen por ese video viral, la historia de Agostina con la vida religiosa empezó mucho antes. Hizo toda su escolaridad en el colegio parroquial ubicado en Caballito y fue allí donde conoció a las hermanas mercedarias que, años después, marcarían su camino.

Al terminar el secundario comenzó a estudiar el profesorado de Nivel Inicial porque desde muy chica soñaba con ser maestra. Mientras cursaba la carrera participó de una misión en Entre Ríos junto a un grupo de amigos y ese viaje cambió todo.

“En medio de esa misión sentí que Jesús me estaba pidiendo algo más. No sabía qué era ni cómo responder, pero sentía que me estaba invitando a vivir de otra manera”, expresó.

Agostina recibió a TN en el Instituto Redemptrix Captivorum, en Caballito, para contar su historia. (Foto: TN / Nicolas Gonzalez)

A partir de ese momento inició un proceso de discernimiento que duró varios meses. Rezó, habló con distintas hermanas y fue descubriendo que su lugar estaba en la vida religiosa. “Yo tenía mi vida planeada. Iba a estudiar, recibirme, trabajar, irme a vivir sola... pero sentía que Dios me estaba llamando por otro camino”, contó.

La decisión implicó mudarse a Córdoba para comenzar su formación como hermana mercedaria y dejar atrás buena parte de la rutina que había construido: “Yo hacía handball desde hacía diez años y tuve que dejarlo. También cambió mi ritmo de vida porque formarme como religiosa implicaba otras responsabilidades”.

La noticia generó sorpresa y muchas preguntas en su entorno, pero aunque no fue fácil dar el volantazo en el camino que tenía pensado, su familia nunca se opuso a la elección. En medio de una charla cotidiana en la mesa, Agostina lanzó el balde de agua fría y la idea se trasladó a la realidad.

Encontré un bache de silencio y les dije: ‘Creo que quiero ser monja’. Mi mamá me preguntó si realmente era libre para decidirlo y si no me estaba escapando de algo. Mi hermana me dijo que si yo era feliz, ella me iba a acompañar”, recordó.

El video que acercó a otros a la fe

La repercusión de los videos la tomó completamente por sorpresa. Como no tiene TikTok, donde comenzaron a viralizarse las imágenes, fueron otras personas las que le mostraron lo que estaba pasando y los cientos de comentarios que empezaban a aparecer.

Si bien recibió algunas críticas, asegura que no tuvieron punto de comparación ante los mensajes positivos. Lo que realmente la marcó fueron las cientos de personas que gracias a verla bailar, habían cambiado la forma en la que miraban a la Iglesia o se habían sentido más cerca de Dios.

“Recibí comentarios de todo tipo, pero el 95% fueron positivos. Mucha gente me escribió para decirme que sintió a Dios más cerca gracias a esos videos”, contó.

El video que se viralizó en redes sociales donde Agostina bailó murga en un acto escolar. (Video: Agostina Amado)

Pero hubo un mensaje en particular que todavía recuerda: una exalumna le escribió para decirle que verla disfrutar de esa manera le había transmitido alegría y le había recordado que Dios también podía estar presente en esos momentos cotidianos: “Saber que Dios estaba en eso y que le hizo muy bien a la gente me dejó mucha paz. No por mí, sino porque él lo permitió”.

Hoy, entre túnicas, aulas y ensayos improvisados de murga, Agostina no siente que tenga dos vidas en tensión, sino una sola atravesada por distintas formas de expresión. La misma fe que la llevó a consagrarse como hermana mercedaria es la que, según dice, también le permite celebrar lo que la hace única.

Son cositas chiquitas que hay adentro mío, como piezas que hacen a lo que yo soy, y que uno a veces en estos cambios de vida se olvida que las tiene. Yo siempre fui una persona que buscó lo que le hacía bien, pero creo que este tiempo, después de decirle que sí a la vida religiosa, me ha mostrado que esa felicidad es plena y tiene sentido si voy a donde Jesús me llama”, concluyó.