Se registró en junio de este año la variación mensual más baja de los últimos once meses. Tarifas y cortes vacunos incidieron en los números menores a otros meses.
El relevamiento del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) difundido este miércoles ubicó la inflación de junio en 1,87%. Se trata de la cifra mensual más baja desde hace once meses, lo que confirma un proceso de desaceleración sostenido en los últimos tiempos.
Según el organismo, la moderación respondió a dos factores principales. Por un lado, incidió una menor presencia de ajustes en las tarifas de servicios públicos durante el mes.
Por otro lado, resultó determinante el comportamiento del rubro "Alimentos y Bebidas no Alcohólicas", el de mayor ponderación dentro del índice del IETSE. Ese componente subió apenas 1,7%, su menor incremento desde julio de 2025.
La carne, la gran protagonista
Dentro de ese capítulo, el IETSE destacó especialmente la evolución de la carne vacuna, producto de alta incidencia en la Canasta Básica Alimentaria. Durante junio prácticamente no tuvo aumentos.
Incluso, algunos cortes registraron bajas de precio cercanas al 2%. Ese comportamiento contribuyó de manera directa a moderar la suba del componente alimentario dentro del índice general.
El organismo advirtió, sin embargo, que julio será un mes clave para sostener esta tendencia. La evolución del mercado cambiario podrá trasladarse a los costos de producción y reposición si se registran fluctuaciones significativas.
Esa dinámica, señaló el IETSE, podría alterar la trayectoria descendente de la inflación, en particular dentro del segmento de alimentos.
Los números del semestre y la proyección anual
Con el dato de junio, la inflación acumulada durante el primer semestre de 2026 llegó al 16,9%. La variación interanual, en tanto, se ubicó en 33,1%.
Bajo las condiciones macroeconómicas actuales, el IETSE proyectó un cierre de año con una inflación cercana al 30,5%. El propio instituto aclaró que esa estimación depende de la evolución de las variables monetarias, fiscales y cambiarias en los próximos meses.
El organismo remarcó además que, pese a la mejora en el ritmo de suba de precios, la inflación sigue erosionando el poder adquisitivo de los ingresos reales. Esa desaceleración, indicó, todavía no se traduce en una recuperación de los indicadores sociales ni del consumo de los hogares.
Para junio de 2026, el IETSE fijó la Línea de Pobreza en $1.957.700 y la Línea de Indigencia en $1.070.289. Ambos valores surgen de la Encuesta de Hogares que realiza el instituto de manera periódica.
Inseguridad alimentaria: los datos de la encuesta
El relevamiento de hogares del IETSE mostró un escenario de elevada vulnerabilidad social y alimentaria durante junio. El 56,6% de los hogares no logró cubrir de manera adecuada la Canasta Básica Alimentaria.
Entre quienes sí pudieron acceder a esa canasta, el 71,2% necesitó complementar sus ingresos con programas de asistencia estatal. El 11,4% de los hogares redujo su alimentación a una sola comida diaria o atravesó episodios concretos de hambre.
El 21,6% de los hogares debió pedir alimentos o asistencia económica a familiares, amigos o personas cercanas. El 21,8% declaró haberse quedado sin alimentos en algún momento del mes.
El 32,4% atravesó situaciones de hambre que no pudo resolver a tiempo. El 53,2% redujo la cantidad de comidas diarias, siendo la cena la principal comida eliminada del día.
Cómo financian los hogares la compra de alimentos
El informe del IETSE detalló que el 89% de los hogares debió financiar la compra de alimentos durante junio. El 39,3% lo hizo mediante compras al fiado y el 38,4% utilizando tarjetas de crédito.
El 11,2% recurrió a dinero prestado para poder comprar alimentos. Solo el 10,1% de los hogares logró adquirirlos sin necesidad de recurrir a algún tipo de financiamiento.
El IETSE señaló como uno de los aspectos más preocupantes el deterioro del financiamiento destinado al consumo básico. Las tarjetas de crédito muestran un uso elevado y un aumento sostenido de hogares en situación de mora.
El sistema de ventas al fiado, mecanismo tradicional del comercio de cercanía, exhibe actualmente una morosidad del 28% y una incobrabilidad del 17,7%. Según el organismo, estos indicadores comprometen tanto a los hogares como a la continuidad de los comercios minoristas.