Clarín en Caracas: el campamento invadido por la incertidumbre y la increíble historia de la mujer que se salvó dos veces

Clarín en Caracas: el campamento invadido por la incertidumbre y la increíble historia de la mujer que se salvó dos veces

  • Son miles los que no pueden regresar a sus casas por peligros de derrumbe.
  • Recorrida de Clarín por las zonas más afectadas de Caracas.

La bulliciosa Caracas amanece en silencio. No solo porque es temprano, muchas calles están cortadas en Palos Grandes y de Altamira, dos de los barrios coquetos en el municipio de Chacao. Es la zona de la capital de Venezuela donde más pegaron los dos terremotos consecutivos.

Esas motos que con sus escapes aturden en la ciudad ahora solo pasan a cuenta gotas. Clarín llegó a Caracas minutos antes de las 6 de la mañana de este sábado. Frente a la distinguida Plaza Francia, histórico lugar de convocatoria contra el chavismo, unos pocos patrulleros cortan el tránsito.

Del otro lado de la céntrica avenida Francisco de Miranda, aparece otro síntoma de la tragedia humanitaria: personas duermen en carpas o en colchones a la intemperie. Son vecinos a los que los terremotos y los peligros de derrumbe convirtieron en personas en situación de calle.

Son atendidos por agentes de "Protección Civil y Administración de Catástrofes", que están vestidos con mamelucos naranjas. Reparten viandas y agua potable. El clima es benévolo, pero es la tercera noche en la que no pueden dormir en sus casas.

"Hay mucho trauma. Volví al edificio pero no puedo dormir por miedo de que se mueva todo de nuevo. Ante el primer ruido me asusto", cuanta Luis Navas (55), sentado junto a la carpa donde hay una vecina que tiene casi 80 años. Espera la inspección de los ingenieros del Municipio para saber si puede regresar a su casa.

"Han revisado en los barrios El Dorado y Bello Campo. Si ponen un letrero rojo en el frente es que queda inhabilitada", precisa Luis, hotelero de profesión. En su testimonio se percibe la incertidumbre, pero a la vez la esperanza de poder volver al edificio donde vive hace más de una década.

A pocos metros, con la primera luz que alumbra Caracas, Odalis Rodríguez (46) sale de la carpa. Estaba en el mercado cuando tembló Venezuela. Volvió desesperada por la avenida Francisco de Miranda. Pensaba en su padre de 80 años, su esposo, sus cuatro hijos y el nieto con los que convive en un amplio departamento.

"Caían piedras que me pegaban en el casco pero seguía. Al llegar a Plaza Francia no podía ver mi edificio. Había escombros por todos lados. Entré en pánico y un vecino me dijo que la entrada estaba por la vuelta. Estaban todos con vida. El solo hecho de pensar en no verlos más me bloqueó", relata con tanta angustia que las lágrimas le recorren la mejilla.

Florista, Odalis es una sobreviviente. En 1999, vivía en La Guaira. Esa ciudad que ahora quedó destrozada por los terremotos hace 27 años fue el epicentro de la "Tragedia de Vargas". Después de las intensas lluvias de diciembre de ese año, una sucesión de deslaves enterró a la ciudad. No hay cifras oficiales, pero miles perdieron la vida. Odalis se salvó de casualidad y se mudó a Chacao, donde el miércoles su casa quedó destrozada y ahora habla, con entereza, desde la puerta de una carpa iglú.

A pocos metros de ahí, la Avenida 1 del barrio Palos Grandes se convirtió en una zona de guerra. Todos los edificios tienen rajaduras, algunos enormes agujeros como si hubiese recibido un misilazo. Desde la vereda se pueden ver comedores, habitaciones.

En la zona, la Guardia Nacional Bolivariana puso cintas de peligro de lado a lado. "No se puede entrar hasta las 9", informa el policía, también impactado por la situación.

Con las cintas impiden el paso para llegar a lo que fue el edificio Las Petunias. La construcción de 18 pisos colapsó con el segundo terremoto.