Chips, soberanía y desarrollo: nace una agenda latinoamericana

Chips, soberanía y desarrollo: nace una agenda latinoamericana

Están en la Inteligencia Artificial, en los sistemas de defensa, las telecomunicaciones, la aviación, la industria automotriz y mucho más. “El mercado mundial de semiconductores superó en 2025 los US$ 700.000 millones”, apunta el autor. Argentina participó del SemiCon-LAC 2026.

La competencia por los semiconductores se ha convertido en uno de los ejes centrales de la geopolítica del siglo XXI, atravesando desde la inteligencia artificial hasta los sistemas de defensa, pasando por las telecomunicaciones, la industria automotriz y el conjunto de dispositivos y servicios que estructuran la vida cotidiana.

El mercado mundial de semiconductores superó en 2025 los US$ 700.000 millones, con inversiones de más de 20.000 millones de dólares por planta de última generación y una producción altamente concentrada en pocos países y empresas.

Esta combinación explica la creciente prioridad que Estados Unidos, China, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur e India otorgan al desarrollo de capacidades propias en un sector clave para la seguridad, la defensa y la autonomía tecnológica.

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Hoy más que nunca

La cadena de valor de los semiconductores es compleja y ofrece oportunidades más allá de la fabricación de chips avanzados, incluyendo diseño, encapsulado, pruebas, materiales, software y formación de talento.

En este contexto, la pregunta no es si América Latina puede replicar el modelo de las grandes potencias, sino qué lugar quiere y puede ocupar estratégicamente dentro de esta industria global.

Una conversación necesaria en América Latina

En ese escenario comenzó a consolidarse una conversación que la región necesita dar. El Parque Tecnológico de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul (TECNOPUC-PUCRS) fue sede del SemiCon-LAC 2026, un encuentro que reunió al amplio ecosistema de semiconductores para reflexionar sobre el papel de América Latina en esta cadena global de valor.

Participaron empresas públicas y privadas del sector, universidades, bancos de desarrollo (BADESUL, BRDE, CAF-banco de desarrollo de América Latina, entre otros), institutos tecnológicos y representantes de los tres niveles de gobierno -municipal, estadual y federal-, junto con una destacada participación internacional.

Argentina estuvo representada, entre otros, por la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) y la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADIEEL); Chile por la Universidad Santo Tomás; Costa Rica por el think tank Academia de Centroamérica; México por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAO); Estados Unidos por la Universidad de Arizona; China por la China Semiconductor Industry Association (CSIA); Europa por Silicon Catalyst – Context EU; y Corea del Sur por Samsung Electronics.

Esta diversidad de actores reflejó la necesidad de articulación entre Estado, academia e industria para el desarrollo de capacidades en semiconductores.

El SemiCon-LAC es también -entre otras cosas- el resultado de un proceso previo de diálogo entre actores de Brasil y Argentina en el marco de la “Misión Tecnologías Convenientes”, liderada por “uno de los pioneros de la informática en Argentina”, Jorge Zaccagnini.

En ese contexto, la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) fue sede de encuentros que convocaron al entonces futuro Chair del SemiCon-LAC 2026, el Dr. Adão Villaverde, ex Secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación del Estado de Rio Grande do Sul, contribuyendo a la construcción de una agenda de cooperación que hoy se proyecta a escala latinoamericana.

Este proceso de articulación entre actores de Brasil y Argentina comienza también a reflejarse en el debate público. En esa línea, el diario Perfil destacó recientemente la iniciativa conjunta de universidades de ambos países orientada al desarrollo de capacidades para la inserción en el ecosistema global de semiconductores.

Agenda latinoamericana: la Declaración de Porto Alegre

Uno de los principales resultados del encuentro fue la adopción de la Declaración de Porto Alegre, un documento que propone avanzar en la construcción de capacidades regionales mediante una agenda de cooperación sostenida. Entre sus principales ejes se destacan el fortalecimiento de la investigación y la innovación, la formación de talento humano, la articulación entre gobiernos, universidades y empresas, el desarrollo de cadenas de suministro más resilientes y el impulso de una mayor autonomía tecnológica desde una perspectiva latinoamericana.

El principal aporte de la Declaración, además de posicionar el tema en la agenda latinoamericana, es su vocación institucional al establecer una Secretaría Permanente -inicialmente a cargo del TECNOPUC de la PUCRS- encargada de coordinar la implementación de las acciones acordadas, promover la cooperación, sistematizar el intercambio entre actores y ampliar la red regional.

Más que fabricar chips

Hablar de semiconductores es hablar de la capacidad de una región para: definir su lugar en la economía del conocimiento; proteger infraestructuras críticas; fortalecer su seguridad y su defensa; participar en la revolución de la inteligencia artificial; generar empleo altamente calificado; impulsar nuevos procesos industriales; reducir vulnerabilidades en las cadenas globales de suministro; y enfrentar desafíos ambientales asociados al enorme consumo de energía, agua y minerales críticos que demanda esta industria.

Desde la perspectiva de las tecnologías convenientes, este debate no se agota a la inserción en cadenas globales de valor ni a la apropiación de capacidades productivas estratégicas, sino que suponeun criterio de orientación del desarrollo tecnológico: su contribución efectiva a la mejora de la calidad de vida de la sociedad y su compatibilidad con el respeto a la naturaleza.

El SemiCon-LAC 2026 inaugura un espacio institucional para conversar sobre estos temas de manera ordenada y sostenida. La Declaración de Porto Alegre -y, especialmente, la creación de una Secretaría Permanente- constituye un primer paso concreto en esa dirección.

Esta arquitectura institucional se completará con la participación activa de los países y organizaciones de América Latina, que serán quienes doten de contenido a la agenda y definan su sentido, orientando el desarrollo tecnológico hacia trayectorias sostenibles con justicia social y ambiental.

* Consultor internacional, co-fundador de la Unión de Responsabilidad Social Universitaria Latinoamericana (unionursula.org), ex asesor del Secretario General de la Organización de Cooperación del Sur (osc.int). ex Director de Responsabilidad Social de la Universidad Tecnológica Nacional