La mujer falleció en la localidad de Telén y fue testigo de historias de bandoleros. Hasta los 100 anduvo en moto y sobrevivió al coronavirus a los 104.
Laurentina Ainó, una de las personalidades más queridas y reconocidas de La Pampa, murió a los 108 años en la localidad de Telén, a 158 kilómetros de Santa Rosa. Falleció el jueves 25, pero la noticia se conoció recién en las últimas horas, lo que generó una ola de mensajes de despedida en las redes sociales, donde fue recordada como la mujer más longeva del oeste pampeano.
Nacida en 1917, Ainó era descendiente de ranqueles y testigo de algunas de las historias de bandoleros más recordadas del país. Su padre Félix “El Indio” Ainó fue señalado por el investigador Norberto Asquini como “descendiente ranquel y último gaucho matrero del oeste pampeano”.
Por ese linaje, la mujer tuvo como padrino de bautismo a Juan Bautista Bairoletto, el legendario bandolero nacido en Santa Fe en 1894 y popularizado por León Gieco en la canción “Bandidos Rurales”.
De pequeña, ella cuidaba de su padre y Bairoletto mientras dormían la siesta en el rancho, atenta a la llegada de la policía, según publicó la revista Bife. “Mi papá y mi padrino no eran hombres malos, sino trabajadores, pero la policía les tenía bronca y varias veces los estaqueaban en la comisaría como a un animal”, relató en entrevistas.
Ainó, además, tuvo 16 hijos y fue protagonista de una vida repleta de anécdotas. Sobrevivió al COVID-19 en 2021, cuando tenía 104 años, y aseguró que nunca tomó alcohol.
Hasta los 100 años anduvo sola en moto por las calles de Telén y afirmaba que jamás se privó de ningún gusto. “Esquivo la sal, es de lo único de lo que me privo”, contó en una oportunidad.
Su historia y su figura quedarán para siempre en la memoria de La Pampa y de la cultura argentina, como símbolo de resistencia, tradición y longevidad.