¿Vaca Muerta no es suficiente? Pese a la producción récord, el gas no alcanza para la industria ni estaciones de GNC

¿Vaca Muerta no es suficiente? Pese a la producción récord, el gas no alcanza para la industria ni estaciones de GNC

  • Pese a la buena marca que tocó la producción y las exportaciones crecientes, hay problemas de suministro.
  • Es el resultado de un complejo sistema energético en el que conviven importaciones y obras aún insuficientes.
  • También impactó la decisión del Gobierno de dejar de subsidiar a las fábricas.

La energía en el país vive una paradoja. Al mismo tiempo que crece la producción, aumentan las exportaciones de gas a Chile y se multiplican los proyectos para vender gas licuado a Alemania, mientras las empresas buscan otros contratos de largo plazo en Brasil, Europa y Asia, también falta gas en la Argentina. No es una contradicción en sí misma, sino el resultado de cómo funciona el complejo sistema energético.

Las filas de autos en La Plata se repiten tras 3 semanas sin abastecimiento de Gas Natural Comprimido (GNC) en las estaciones de servicio. Hay fábricas industriales paradas por el costo de la energía y también sin suficiente gas barato para producir.

La producción de gas ronda los 140 millones de m3 por día (MMm3/d) promedio en todo el país y la demanda en invierno supera a veces los 180 MMm3/d, contando los hogares, escuelas, hospitales, clubes, comercios, industrias, centrales eléctricas, estaciones de GNC, plantas compresoras, exportaciones y contratos asignados por fuera del sistema de transporte nacional.

El faltante se cubre con importaciones, principalmente de Gas Natural Licuado (GNL) en Escobar, pequeños volúmenes de Bolivia y ocasionalmente de Chile. Cuando la diferencia entre la demanda y la oferta crece, las autoridades energéticas piden que las centrales eléctricas dejen de consumir gas en sus turbinas y pasen a gasoil, fuel oil o carbón mineral, mucho más caros y contaminantes. Otra alternativa es comprar energía eléctrica a países vecinos.

Las distribuidoras también tienen la potestad de pedir a sus usuarios que restrinjan su consumo. Primero ordenan a los clientes que tienen contratos interrumpibles y, si es necesario, también a los que tienen contratos firmes. Los "interrumpibles" pagan 65% más barato el gas que los "firmes", pero no tienen la garantía de abastecimiento.

Todo el sistema está ajustado para que nunca se le corte el gas a la demanda "prioritaria", que integra a los hogares, escuelas, hospitales y clubes. Si accidentalmente no hubiera suficiente gas para que cada usuario prenda su hornalla, hay que reponer el servicio uno por uno. Eso pasó en Mar del Plata el año pasado.

La demanda prioritaria suele aumentar su consumo de los 20 millones de metros cúbicos diarios en verano a casi 100 en los días más fríos del año. Por eso, el mercado de gas es marcadamente estacional, lo que se refleja en sus precios: el combustible que no está contratado (spot) en verano puede venderse a menos de 1 dólar por millón de BTU; en invierno, a más de US$ 10.

Los precios del gas y las importaciones

En promedio, el gas de producción local que contratan las distribuidoras cuesta 3,80 dólares por millón de BTU.

Dado el carácter estacional del consumo de gas, al mismo tiempo que siguen las exportaciones a países vecinos con contratos firmes de abastecimiento, sin interrupciones y con inyección mayoritariamente desde Neuquén hacia el otro lado de la Cordillera de los Andes, también hay importaciones para abastecer a la demanda en Buenos Aires, Rosario, Córdoba y el norte del país.

Como no es rentable para las petroleras tener yacimientos dedicados a abastecer hasta tres meses de incremento en la demanda ni tampoco construir gasoductos para ese período, siempre se van a necesitar importaciones temporales. El ex ministro de Energía y Minería Juan José Aranguren solía definir esta situación como que la Argentina no necesitaba buscar el autoabastecimiento, sino la seguridad de suministro.

Cortar las exportaciones no es opción si la Argentina quiere ganarse la confianza externa para ser proveedor de energía al mundo.

Desde la nevada de 2007 en Buenos Aires y la crisis de abastecimiento a nivel local, el kirchnerismo instaló dos terminales de licuefacción de gas. La de Bahía Blanca, que inició en 2010, ya dejó de estar operativa; Escobar, que comenzó en 2008, sigue funcionando.

Por allí este año entrarán unos 25 cargamentos de gas licuado con un costo cercano a los 1.000 millones de dólares, a razón de unos US$ 20 por millón de BTU.

El Gobierno dejó de subsidiar a la industria

Una decisión oficial desató la crisis este año: el Gobierno dejó de subsidiar el consumo de gas de la industria y los usuarios no residenciales, que ahora pagan el precio de mercado y pueden contratarlo mediante subastas públicas. El Estado solo destinará dinero para apoyar a los hogares que ganan menos de $ 4,5 millones.

Así, llevó a las fábricas a abonar los costos del gas licuado y todos los servicios asociados para que entre a los gasoductos hasta 8 veces más caro que el gas local. Y ocurrió justo el año en que por la guerra en Medio Oriente, el GNL trepó de US$ 10 a US$ 20 por millón de BTU.

La industria puso el grito en el cielo y se multiplican las fábricas paradas, ya sea porque no pueden producir con un costo de energía tan alto o porque directamente no les llega el gas a su puerta.

En el Gobierno entienden que buena parte de este sector, que suele demandar unos 35 millones de m3 por día, no quiso asumir el riesgo de contratar el combustible por su cuenta.

Un último factor es que el Gobierno rediseñó el sistema de abastecimiento, priorizando a las zonas más cercanas a las cuencas productoras como en Neuquén y los centros de consumo como Buenos Aires, y relegando al Noroeste.

El ex secretario de Energía Daniel Montamat explica: "No falta gas, sino infraestructura para evacuarlo o almacenarlo y eso se nota más durante los picos de demanda, en invierno".

"Si el sistema no se hubiera descapitalizado en los años de populismo energético, hoy podríamos contar con plantas de peak shaving, que podrían atender los picos y evitar los cortes a industrias y a GNC. Con la potenciación del Gasoducto Perito Moreno (GPM), el próximo invierno el problema de los cortes va a estar más atenuado y se va a reducir la importación de GNL", completó.

En tanto, el ex subsecretario de Hidrocarburos Juan José Carbajales, detalló: "Falta gas solo en los meses de invierno, el resto del año sobra y mucho. Y en invierno falta porque no hay infraestructura de transporte para evacuar desde Vaca Muerta. La restricción de transporte obedece a la falta de obras de ampliación y potenciación de la red de ductos troncales existente"

"El Gobierno demoró un año en aprobar una Iniciativa Privada de TGS para incrementar en 14 MMm3/d la capacidad del GPM, por lo que no se llegó a este invierno, pero sí para el próximo", agregó.

Y concluyó: "Para la industria es más complejo. El Gobierno busca reflejar que el gas viene de Vaca Muerta y ya no de Bolivia, y además decidió que el costo de importación del gas licuado recaiga en forma completa sobre ellos. Conviven el aumento de precios y un período de corte de hasta 60 días. Así, muchas fábricas deciden frenar la producción (recesión) o volcarse a combustibles alternativos más caros (gasoil) y contaminantes (carbón)".