La legisladora de Fuerza Patria propone que esa tarea deje de recaer sobre las víctimas indirectas. “La exposición a esta situación puede generar secuelas emocionales duraderas y complicar los procesos de elaboración del duelo”, aseguró.
Cuando la policía se va y terminan los peritajes, empieza una de las etapas más difíciles para las familias de las víctimas de femicidio. Volver al lugar donde ocurrió el crimen y enfrentarse a las marcas que dejó el asesinato, es un momento traumático del que poco se habla.
Sangre en las paredes, muebles destruidos, ropa, objetos personales y recuerdos atravesados por la violencia. En muchos casos, son los propios familiares quienes deben limpiar la escena donde fue asesinada una hija, una hermana, una madre o amiga.
En medio de esa realidad, se presentó en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires un proyecto para que el Estado garantice la limpieza y acondicionamiento de los lugares donde ocurrieron femicidios, transfemicidios y travesticidios.
La iniciativa acaba de tomar estado parlamentario y comenzará ahora su recorrido por las distintas comisiones antes de llegar al recinto. Aunque el trámite legislativo puede demandar varios meses, la propuesta tuvo buena recepción de todos los bloques, que anticiparon que acompañarán con su voto.
“Es un proyecto chiquito, pero muy reparador”, resumió la diputada bonaerense Lucía Iáñez, miembro del bloque de Fuerza Patria que responde al espacio de Axel Kicillof, e impulsora de la iniciativa.
Puñaladas, sangre y una familia destruida
Según contó a TN, Iáñez conoce de cerca la problemática. Antes de asumir su banca, fue directora provincial de Acceso a la Justicia y Asistencia a la Víctima del Ministerio de Justicia bonaerense y durante años acompañó a familias atravesadas por hechos de extrema violencia.
En ese recorrido vio repetirse una escena dolorosa. “Familiares quebrados emocionalmente que, además de enfrentar la pérdida de un ser querido, debían hacerse cargo de limpiar el lugar donde había ocurrido el asesinato”, explicó.
“Recuerdo muchos casos. Junto con equipos del Ministerio de Justicia y del Ministerio de las Mujeres terminamos limpiando nosotros mismos porque nadie más lo hacía”, recordó.
Uno de esos episodios que la marcó ocurrió el 12 de febrero de 2021, el día de su cumpleaños.
Aquella mañana, contó que había ido a trabajar vestida completamente de blanco. Horas más tarde terminó participando de la asistencia a una familia destrozada por un femicidio ocurrido en Marcos Paz.
La víctima era Vanesa Carreño, una joven de 29 años asesinada a puñaladas por su expareja delante de sus dos hijos pequeños, de 5 y 3 años, en su casa del barrio Santa Catalina. El agresor fue detenido horas después.
Mientras los equipos estatales contenían a los familiares y avanzaban las intervenciones interdisciplinarias, otra situación comenzó a repetirse.
“Cada persona que entraba y veía cómo había quedado la escena tenía una crisis. Algunos se desmayaban. Incluso, una persona sufrió una crisis epiléptica”, recordó la diputada.
Las pericias judiciales ya habían concluido y la familia debía volver a vivir en ese espacio. Entonces tomaron una decisión que nunca olvidó.
En el patio donde había ocurrido el crimen había una pequeña pileta de lona. La vaciaron y utilizaron el agua para comenzar a limpiar el lugar.
“Había sangre por todos lados. Abrimos la pelopincho y empezamos a baldear. Yo estaba toda vestida de blanco. Creo que fue la primera y última vez que fui vestida así a trabajar”, recordó.
Una carga que suele recaer sobre las víctimas
La problemática no es exclusiva de los femicidios. En distintos países existen protocolos específicos para la limpieza de escenas traumáticas vinculadas a homicidios, suicidios o muertes violentas.
Sin embargo, en la Argentina, según remarcó la diputada en el proyecto, la situación suele quedar librada a los familiares, a organizaciones sociales o a la buena voluntad de funcionarios y equipos de asistencia.
Si bien existen empresas privadas de limpieza de este tipo, suelen ser caras y muchas familias no pueden costearlas. La consecuencia es que personas atravesadas por un duelo devastador deben enfrentar, además, una tarea que puede profundizar el trauma psicológico.
En el proyecto que fue presentado en la Legislatura señalaron que la exposición directa a la escena del crimen “puede generar secuelas emocionales duraderas y complicar los procesos de elaboración del duelo”.
Por eso, se busca incorporar una respuesta estatal concreta una vez finalizadas las medidas judiciales y que se hayan hecho todas las pericias necesarias para el expediente.
La iniciativa plantea que el Estado provincial garantice la limpieza, sanitización y reacondicionamiento básico de los lugares donde ocurrieron femicidios, transfemicidios o travesticidios, siempre con consentimiento de las familias afectadas.
Una necesidad que atraviesa toda la provincia
Según explicó Iáñez, la mayoría de los femicidios ocurren en ámbitos privados, generalmente vinculados a las propias víctimas o a sus entornos familiares.
“Entre el 55% y el 60% de los casos ocurren en domicilios o en lugares que pertenecen a la familia”, señaló.
Esa estadística explica por qué, una vez terminada la investigación inicial, son los seres queridos quienes deben volver a convivir con el escenario del crimen.
Por eso considera que el proyecto apunta a cubrir un vacío que existe desde hace años en las políticas de asistencia a víctimas.
“No resuelve el dolor ni devuelve a las personas que fueron asesinadas. Pero puede evitar una revictimización más. Puede ayudar a que las familias no tengan que enfrentarse solas a algo tan traumático”, sostiene.
El proyecto ingresó formalmente a la Cámara de Diputados bonaerense en la última sesión del 11 de junio, y ahora iniciará el tratamiento en las distintas comisiones.
Recién después de superar esa etapa podrá llegar al recinto para ser debatido por el conjunto de los legisladores.
Según explicó Iáñez, diputadas y diputados de distintos bloques acompañaron la presentación de la iniciativa y manifestaron interés en avanzar con su discusión.
Uno de ellos fue Nahuel Sotelo, diputado de La Libertad Avanza, que le tocó hablar después de Iáñez y dijo: “Celebro el proyecto, porque la verdad es que me parece muy bueno. Desde nuestro espacio van a contar con nuestro voto”.
Aunque señaló: “Queremos seguir trabajando por más proyectos que defiendan el derecho a la vida, pero de todas las vidas, no separarlo por géneros. También hay que hacer foco en por qué crece la violencia. Aquel que comete un delito, que pague con todo el peso de la ley”.